sábado, 16 de diciembre de 2017

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A mí siempre me ha tratado bien la policía. Tanto en Vizcaya como en Madrid. Otra cosa es que yo la trate mal en mis poemas porque me parece la garantía de un statu quo subjetivo e injusto. Pero solo trato mal al cuerpo, no a la persona que va dentro del uniforme. Y a cuenta de esto me viene a la cabeza que el muy rojazo Pier Paolo Pasolini, en el mayo del 68, se puso a favor de los policías contra los estudiantes parisinos: “Los policías —dijo— son clase obrera y en cambio los estudiantes son acomodados niños de papá”.