viernes, 15 de diciembre de 2017

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El escritor popular no debe tener miedo a que le acusen de topiquero o de incurrir en clichés, porque lo popular, en definición neorrabiosa de ahora mismo, es-algo-que-no-se-aleja-jamás-del-suelo. El suelo es lo ya creado, el humus a partir del cual empezamos a crecer; un escritor popular, antes que nada, es alguien que reconoce la inmensa deuda que mantiene con el pueblo, porque trabajamos con las palabras que acuñó el pueblo y sobre los sentidos que el pueblo le dio. No negamos la originalidad: solo decimos que lo más original, extravagante o insólito que se haga en literatura no es más que una gotita de pis sobre el gran océano del idioma. Eso de hacer un arte no común con un lenguaje común… ¡en esa broma gongomallarmeana nosotros nunca caeremos! Porque en literatura no existe el folio en blanco, sino el palimpsesto; y tampoco existen los creadores: solo existen los herederos.