martes, 12 de diciembre de 2017

411


Freud aprendió español para leer el Quijote; Shelley para leer a Calderón. Borges aprendió alemán para leer a Schopenhauer; Cortázar para traducir a Rilke. Cansinos Assens aprendió árabe para traducir Las mil y una noches, Unamuno aprendió danés para leer a Kierkegaard y Joyce aprendió noruego para leer a Ibsen.