martes, 12 de diciembre de 2017

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De ese libro egomaníaco y genial que es Ecce homo, suelo recordar que una de las razones que daba Nietzsche “para ser tan inteligente” es que nunca había desgastado su cerebro salvo en aquello que era necesario. Pero ese no-desgaste lo obtenía de vivir estruendosamente solo y evitarse así los problemas que acarrea la vida social. ¡Sabía que vivir desgasta el cerebro y lo protegía en el invernadero de la soledad!