jueves, 30 de noviembre de 2017

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Ser culto es desarrollar un espíritu crítico suficiente para ser capaz de mandar a la mierda a tu familia, a tu trabajo, a tus amigos, a tu patria o a tu religión en el caso de que te sea necesario; es forjarse una visión amplia para rechazar las banderas que te han tocado o las costumbres abominables que te correspondían: ser culto es en puridad vivir sin tengo-qué. Por eso una persona culta debe ser por fuerza una persona arrogante y egoísta y valiente, porque llegada la hora de cortar los lazos que empiezan a ser cadenas, en el preciso momento de dar el tajo, no se debe flaquear ni ponerse sentimental ni mirar atrás ni acordarse de mamá.