lunes, 27 de noviembre de 2017

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Increíble el crecimiento del feminismo. Es un movimiento que nos está cambiando a todos. Para medir su avance no hay más que recordar que en los años ochenta, en las sobremesas, cada dos por tres nos calzaban alguna película de Alfredo Landa o de Pajares y Esteso, de esas con suecas de cuerpos esculturales acosando a los barrigudos autóctonos. O que llegaba el señor Camilo José Cela y soltaba: “Mis animales domésticos favoritos son el perro, la mujer y el caballo, por este orden”, y la intelectualidad le reía la gracia. Que la peña ni se acuerda de dónde estábamos hace cuarenta años.