lunes, 27 de noviembre de 2017

306


Entiendo perfectamente el desprestigio que tenemos los charlatanes, porque también a mí me fatigan mis continuos cambios de opinión y la repetición incesante de mi propia voz. Lo que no entiendo es que de ese desprestigio se deduzca ningún elogio hacia las personas silenciosas que, en la mayoría de los casos, no se callan por prudencia o sabiduría, sino simplemente porque tienen el metabolismo retardado y funcionan con una pila de menos.