miércoles, 15 de noviembre de 2017


Creo que fue en el maravilloso Diario de Gide donde contraje esa enfermedad de andar amenazando todos los días con llegar a ser un gran escritor en vez de serlo realmente. En una de sus últimas anotaciones, la del 4 de junio de 1949, Gide dice: “Algunos días me parece que si tuviera a mano una buena pluma, buena tinta y buen papel, escribiría sin dificultad una obra maestra”. Aquel viejo se pasó la vida lamentando no haber escrito una obra maestra (aunque yo creo que se equivocaba, porque su Diario lo es), pero no perdió la esperanza de escribirla ¡ni cuando tenía ya ochenta años de edad!