lunes, 13 de noviembre de 2017


Ahora…, ¿me estoy equivocando al escribir más sobre la necedad hispanocatalana que sobre el racismo estructural de la sociedad? Quizá sí, pero la lucha contra las patrias es también una lucha contra el racismo, porque el estado-nación es una máquina de generarlo. Si cada patria adoctrina a sus habitantes en la historia que deben conocer, los escritores que deben leer, los artistas que deben admirar y los deportistas que deben animar, escogidos no por su calidad real sino por el azar de haber nacido en unos determinados kilómetros cuadrados, y antepuestos a la verdadera historia, el verdadero arte, la verdadera literatura, el verdadero deporte, que deberían ser universales, se están sembrando todos los días nuevas semillas de racismo.