LA CICATRIZ
Duelo con espada no mortífera, de
acero quevediano,
en loor de algún poeta de esta
edad de hojalata.
Dios pronto le dé ese premio
nacional a Braulio y el de
Estocolmo si es posible
en un mismo collage para que acabe
de una vez
con su rencor de payaso pobre,
total el circo
es grande y translaticio, y la
carpa
da para todos los de la jaula
chillante; lo
doloroso es lo inexorable de Las
Coéforas: – “Digo que los muertos
matan a los vivos”, y esto es lo
que se cumple
en el carrousel, ¿quién no se
acuerda de la Bombal
amortajada que sin decirlo se lo
viene este invierno sucio diciendo
....a
todos los transeúntes
hacia la inmortalidad en la
subasta: la inmortalidad
no se transa desde el azogue?
Amurrado en su murria no la oye
el sofómano
Braulio, el heterolálico
Braulio cuya acalculia
nunca hará de él a un novelista, incluida La Endemoniada
de Santiago, sí un poeta
premiable, acatafásico gracias a
la acroestesia
de la que no es culpable por
mucho que aborrezca
cronófobo a los relojes y los
destruya; otros pacientes
son coprófagos además.
Él no, él sabe la hora, sólo que
la adelanta
mosca azul y tanatofobia, ni es
figurón
tan feo como se autodice ni tan
católico ni
tan sentimental ni chileno tanto,
ni
para qué exagerar hollejo de uva
de La Serena desde
donde vino tan
imaginativo y sensitivo, ni vamos
a decir por ejemplo que
por no haber agarrado mujer
bíblica sea un travestista más
autoerótico en su espejo.
Dios todavía le dé hijos, los vea
grandes
y hermosos, lo haga vivir
con la bolsa llena hasta el dos
mil trece, ¿qué son cien años
para este santo cuyos yerros no
pasan de
pequeños desequilibrios?; tenga
largos
el nacional y el nobel, todos los
premios
por los que tanto penó.
.......................................Del
tiro
que ayer me quiso asestar en la
nuca lo perdonen
Dios y la Bombal, ríase Sartre de
eso; tanto es lo
que lo quiero a mi Braulio
gracioso a quien le di de comer y
de bailar que hasta esa bala
es apenas una blanca
cicatriz.
..........................................................................................1980
Léxico psiquiátrico: Sofomanía:
Delirios de omnisciencia. Heterolalia: El que al hablar dice palabras que no
pensaba decir. Acalculia: Incapacidad para contar; generalmente es el resultado
de una lesión cerebral. Acatafasia: Trastorno del lenguaje que consiste en no
poder traducir en palabras lo que se está pensando. Acroestesia:
Hipersensibilidad en las manos y los pies. Chronofobia: Miedo mórbido al
tiempo, que se encuentra en ciertas dolencias mentales. Tanatofobia: Miedo mórbido
de morir. Murria: Especie de tristeza y cargazón de cabeza que hace andar
cabizbajo y melancólico al que la padece (Real Academia Española.)
GONZALO ROJAS, Metamorfosis de lo
mismo, Visor, Madrid, 2003, págs. 62-64
