miércoles, 4 de julio de 2012

TROYA LITERARIA (488): Unamuno contra los escritores esteticistas


Por lo que hace a Ruskin, si he de decirle la verdad, se ha ido enfriando mucho el gusto -que nunca llegó a entusiasmo- que por él tuve. En el fondo es artificioso y es frío; le falta pasión. Compárelo usted con Carlyle, v. gr. En general el esteticismo me es sospechoso y lo creo perjudicial hasta para la belleza y el arte. El emperrarse en no producir sino belleza impide producir más alta belleza. Sucede como con los estilistas y es que rara vez llegan a tener estilo. (Lo de Valle-Inclán, v. gr., no me parece estilo, sino manera) y en cambio una Santa Teresa, v. gr., atenta sólo a edificar las almas tiene un estilo insuperable y produce íntima belleza.

Por extraño que el cotejo parezca, le diré que el ruskinianismo sólo produce algo así como Oscar Wilde, cuya íntima oquedad se va reconociendo. Les falta verdadera pasión y pasión humana, no egoísta.

El esteticismo es el azote del arte, en esos países más que en otros. Yo encuentro que rarísima vez un poeta hispano-americano llega a herir las cuerdas eternas, las de las eternas inquietudes. Les falta religiosidad. Y tengo por cierto que lo meditativo es lo supremo de lo imaginativo. Y así Wordsworth me parece más poeta que Swinburne, especie de Victor Hugo inglés.


MIGUEL DE UNAMUNO, fragmento de una carta enviada a Viariato Díaz Pérezde Cossío el 7 de abril de 1909, recogida en Epistolario inédito I (1894-1914), Colección Austral, Espasa-Calpe, Madrid, 1991, págs. 256 y 257