lunes 31 de octubre de 2011

Recupero mi ritmo habitual


Voy a volver a este espacio porque me doy cuenta de que el blog de Crítica Feroz va a ser un fracaso. No existe la crítica. Veinte horas después de empezar, (casi) todo el mundo se había entregado ya al elogio sin disimulo. Es algo que no entiendo, porque en las dos sesiones de crítica presenciales que organizamos en mi casa ocurría todo lo contrario: las críticas salían a borbotones y hasta se les puede reprochar que fueran demasiado salvajes (hubo algunas incluso que fueron un poco feas y ad hominem y sin embargo no pasó nada, todos acabamos encantados). Pero ante la pantalla del portátil parece que ocurre lo contrario: los poetas se asustan, no se atreven... O creen que no saben si un poema es malo o bueno: ¡cómo cojones no vas a saberlo, a sentirlo! A esta hora el blog está a tres uñas de convertirse en un blog cualquiera, con el azúcar habitual que existe en todos los blogs. Existe algún lío, sí, pero esos líos no han surgido por las críticas en los poemas, qué va, sino porque es imposible meter en un mismo blog a sesenta poetas sin que salte a cada poco algún problema.

Pero no me voy, ojo. Qué me voy a ir. Escribo esta entrada para decir que no me merece la pena estar catorce horas metido en ese blog. Con dos horas vale. Ayer intenté hacer, en los poemas que no me gustaban, críticas más duras de las que yo mismo sentía, sólo para corregir la tendencia y para que los demás me siguieran, pero qué va. El peloteo se ha apoderado del blog y ya no hay nada que hacer. Vuelvo a publicar aquí, por tanto, porque el nacimiento de ese blog y sus tareas de administración me habían hecho abandonar éste y llevo cuatro días sin escribir nada.
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