Rafael Alberti, gran versificador -buen lidiador-, pero poeta muy frío, muy... vacío, frío de vacío, es quizá uno de esos artistas... jóvenes que, a la hora debida, no aciertan a sobrepasar su juventud, es decir, no pueden pasar de magníficos novilleros brillantes a consistentes toreros adultos, viniendo a resultar así, como creía J. R. J. -que es sin duda el mayor, y mejor, y más fuerte, y más incómodo crítico español actual-, que Marinero en tierra es su libro más vivo, más fresco, más verdadero. Vuelve a darnos un libro muy considerable, es verdad -Sobre los ángeles-, y en cierto sentido, precioso, pero un tanto mecánico, sistemático, artificial, ya que sentimos muy bien que no existen tantos ángeles, o acaso que existen muchísimos más, un número infinito de ellos; un poeta, pues, más profundo, comprendería en seguida que no puede, poema tras poema, y mediante un surrealismo externo, manierista, ir diferenciando y catalogando ángeles, sino que es necesario aludir a todos en un auténtico poema único. En cuanto a sus poemas más o menos comprometidos o de inspiración social y política, mejor es no hablar.
RAMÓN GAYA, Carta a José María, 1979, Antología, Selección de Andrés Trapiello, Biblioteca Virtual Cervantes (AQUÍ)
