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Me subleva que sean artistas algunos de los que están enarbolando durante estos días las ideas pequeñas, las actitudes pequeñas, los argumentos planos, sensatos, pequeños.
El director de cine famoso, con su boca grande de tanto tragar subvenciones, el mismo que fue premiado en el último festival de Berlinecia, toma el micrófono y dice en pequeño:
–Si la gente paga por comprarse un reloj o una radio o un kilo de melocotones..., ¿por qué se cree con derecho a bajarse gratis una película?
El cantante de rock cincuentón que se ha hecho famoso por cantar a los derrotados, el que empezó de camarero o cándido con botones, el utópico de hachís, sexo y chupa de cuero, de pronto se pone pequeño:
–Si me encuentro por la calle a un negro que está vendiendo un disco mío, le arranco la manta y llamo a la policía, porque ese tío me está robando en la puta cara.
.El director de cine famoso, con su boca grande de tanto tragar subvenciones, el mismo que fue premiado en el último festival de Berlinecia, toma el micrófono y dice en pequeño:
–Si la gente paga por comprarse un reloj o una radio o un kilo de melocotones..., ¿por qué se cree con derecho a bajarse gratis una película?
El cantante de rock cincuentón que se ha hecho famoso por cantar a los derrotados, el que empezó de camarero o cándido con botones, el utópico de hachís, sexo y chupa de cuero, de pronto se pone pequeño:
–Si me encuentro por la calle a un negro que está vendiendo un disco mío, le arranco la manta y llamo a la policía, porque ese tío me está robando en la puta cara.
El escritor maxiforrado de grandes almacenes, trescientos veintisiete metros la cola de su última firma de libros, con gran seguimiento entre las señoras de falda recta, se pone a escribir en pequeño:–Hace falta esta ley. La piratería va a acabar con la cultura.
Ideas pequeñas, ya digo, argumentos pequeños, sobrentendidos, propios de tenderos, notarios o entrenadores resultadistas de la escuela Capello/Mourinho. Así hablan los gerentes de El Corte Inglés. Y yo pregunto, ¿dónde están las ideas grandes? ¿Ya no quedan artistas en este país? Fuera de que se está tratando de confundir la cultura con la industria de la cultura, vuelvo a preguntar: ¿Dónde están las ideas grandes?
Las ideas grandes, quiero decir, las insensatas, las inalcanzables, aquellas que nada más decirlas todos estamos de acuerdo a pesar de su imposible, las osadas, las intrépidas, las que despiertan brillo en los ojos, las ideas justas, dónde están.
Yo voy a lanzar una idea grande. No porque sea más listo que los demás sino justo por lo contrario: porque soy el más tonto y mi idea se le podría ocurrir a cualquier niño.
Hagamos todo gratis. Esa es la idea.
Todo gratis.
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Si nos bajamos un disco por la cara pero pagamos diez euros por un kilo de chuletas, el delito no está en el disco: el delito está en las chuletas. Las chuletas también deben ser gratis.
Y la botella de vino. Y el paquete de macarrones. Y el papel higiénico. Y la televisión en color. Y el portátil de quince pulgadas. Y el móvil. Y el brick de leche. Y el coche de cinco puertas. Y la casa con calefacción central.
Esa es la idea grande que yo propongo, una idea buena, una idea justa, una idea que hace mejorar al ser humano y a la sociedad, no las insufribles mezquindades y egoísmos que escucho durante estas semanas. Todo gratis. Lo mismo dar que recibir. Empecemos bajándonos gratis los libros de poemas y acabemos bajándonos por la cara los Volkswagen Golf.
¿Es imposible? ¿Es utópico? ¿No es viable? ¿No es realista?
Anda que lo vuestro. Pretender legislar en Internet. Intentar acabar con la piratería en Internet.
No me hagáis reír.
Si nos bajamos un disco por la cara pero pagamos diez euros por un kilo de chuletas, el delito no está en el disco: el delito está en las chuletas. Las chuletas también deben ser gratis.
Y la botella de vino. Y el paquete de macarrones. Y el papel higiénico. Y la televisión en color. Y el portátil de quince pulgadas. Y el móvil. Y el brick de leche. Y el coche de cinco puertas. Y la casa con calefacción central.
Esa es la idea grande que yo propongo, una idea buena, una idea justa, una idea que hace mejorar al ser humano y a la sociedad, no las insufribles mezquindades y egoísmos que escucho durante estas semanas. Todo gratis. Lo mismo dar que recibir. Empecemos bajándonos gratis los libros de poemas y acabemos bajándonos por la cara los Volkswagen Golf.
¿Es imposible? ¿Es utópico? ¿No es viable? ¿No es realista?
Anda que lo vuestro. Pretender legislar en Internet. Intentar acabar con la piratería en Internet.
No me hagáis reír.
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