viernes 30 de abril de 2010

TROYA LITERARIA (91): Jaime Collyer contra Isabel Allende

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Tener que opinar sobre Isabel Allende ha sido un verdadero karma para los escritores chilenos de las últimas décadas, una suerte de joroba con la cual hemos debido cargar todos. Si uno la aplaude, el gesto huele a oportunismo y a un afán de congraciarse con la autora; si uno la enjuicia negativamente, lo acusan de ser un envidioso sin remedio. En lo personal, nunca me interesó mucho su obra porque llegué a leerla en una época en la que buscaba asimilar estrategias narrativas de cada novela que leía, y ya con La casa de los espíritus tuve la sensación de que todo cuanto ella ofrecía ya lo había visto en otros autores. En rigor, me pareció una estrategia fácil y un tratamiento superficial de los grandes conflictos humanos. Es lo que Umberto Eco designa como la "midcult": esa porción de la vida cultural que discurre entre la alta cultura museística y la cultura popular, entre la sinfonía y el bolero, entre La divina comedia y el cómic. La "midcult" toma los grandes temas de la cultura elitista y los trabaja con las estrategias de la cultura popular, es decir, como un folletín o una teleserie. Me da lo mismo el procedimiento en sí. Lo que no me gusta es vivir teniendo que evaluar la labor de Allende como si de hecho perteneciera a la gran literatura. Es como si a un grupo de psiquiatras se les exigiera cada tanto que evaluaran las técnicas de adivinación de Yolanda Sultana, su presunto valor terapéutico. Nadie le pide eso a ningún psiquiatra en ejercicio, creo yo.
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JAIME COLLYER, recogido por María Teresa Cárdenas en "Todo se lo debo a esa primera novela", entrevista a Isabel Allende, El Mercurio, 24 de junio de 2007
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