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La literatura ha degenerado en estos últimos cuarenta años, en Europa tiene un gran bajón […]. En España no hay nada nuevo. Las obras de Carmen Laforet parecen infantiles. Cela es estentóreo y escandaloso; acaba por aburrirlo a uno […] La fama de Benavente ha empezado a deshacerse en cuanto ha muerto… ése también… le dieron el Nobel y no quería gastar cuatro mil francos para ir a Suecia […] Unamuno era extravagante y presuntuoso. Estaba lleno de petulancia y miedo, y no sabía hacer lo que haría cualquier hombre corriente; se enemistó con todo el mundo, hasta las piedras de Salamanca se le pusieron en contra y, al verlo, murió desesperado.PÍO BAROJA, entrevistado en 1955 por Koldo Mitxelena para la revista Egan, recogido por Eduardo Gil Bera en Baroja o el miedo, Península, Barcelona, 2001, pág. 416
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