martes 8 de septiembre de 2009

DESPEDIDA: Defensa neorrabiosa de la ambición literaria

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Algún día los aleros de las casas llevarán el agua alegre de tu nombre, los nidos se nutrirán de la sémola de tus sueños, se salvarán los polos y te arrojarán a los sembrados para ahuyentar a la sequía. Algún día estaremos a una en Marrakech y Hungría, en Susa y Montevideo, seremos obligatorios y confusos, inalcanzables y soberbios, palíndromos y poetas.

El hombre es mucho más que lo soñado, tal nuestra carta. El sol es viejo y la tierra es vieja, pero el hombre sólo tiene tres millones de años. Qué importa perder, qué nos importa. Pero no permitiremos que vengan los tulipanes negros de la muerte a reprocharnos que la apuesta no era demasiado alta. No queremos caídas sin ruido, no queremos derrotas pequeñas: queremos que los errores sean grandes, los fracasos grandes y grandes los cocodrilos del estruendo.

Algún día las mujeres con que nos masturbamos todas las noches confesarán que nos dormía un cáncer dentro del ojo, que nos rampaban culebras amarillas en el cerebro; algún día aquella chica que me despreció dirá: “¿Batania? Yo ya sabía, ya sabía”. Y qué bellas serán sus palabras, y nuestra locura tendrá sentido, y qué lástima que estemos tres metros bajo tierra.

Llevamos nuestra soledad como búfalos en estampida, odiamos a las clases medias, nos miramos como cuervos, leemos libros sólo por leernos a nosotros, nos detestamos... Yo tengo talento, dices, tú tienes talento, aseguras, todos tenemos talento por no decir que sólo tenemos hambre, sólo es hambre lo que nos corroe, falta de todo, ambición de murciélago.

Hoy, 23 de abril, Día del Libro, asediados por los despacios y los conformes, renovamos nuestros juramentos. No queremos vuestra vida de miércoles. No queremos vuestros ateneos ni vuestros premios ni vuestras publicaciones ni vuestras miniaturas del éxito. No queremos vuestro dinero. Sólo queremos seguir soplando nuestra flauta de caña hasta deshilarnos, hasta destruirnos, para que un día lejano, cuando nos alcancen las bolas blancas de la muerte, las nuevas generaciones puedan decir: existió un hombre.
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23 de abril de 2009
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (1): La casa sola

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Entonces,
una noche de nunca es tarde,
al ver a mi muerto muerto, a mi único muerto,
muerto,
comencé a hacer la maleta
y le dije no sé a quién
que Vizcaya era una palabra, que Euskadi
una palabra,
que eran sólo palabras y no las mejores,
le dije,
las palabras.

Todavía hoy,
a la tercera cerveza y sin que nadie me pregunte,
levanto la voz y digo
que yo solo,
con todas mis espinas y linternas de sombras,
soy mucho más
que Euskadi entera
(aunque quizá sea menos
que ese gato sin paraguas);
que yo solo,
con mis camisas brunas y faltas de grafía,
soy mucho más
que toda España
(aunque quizá no tanto
como un lirio con leucemia);
sin poder detenerme,
como caminando con la cintura
de un pájaro, pregunto
qué clase de máscara es Noruega o Argentina,
qué diccionario Brasil o Mozambique
(pero sí conozco las nóminas de 815 euros,
unos ojos azules si miran como tus ojos,
un plato de arroz, o las colas de los hospitales).

Qué miedo tiene
el que olvidó el mañana de sus raíces; el que
abandonó el nosotros romano para ser innumerable; el que
sólo pisa caminos rotos y océanos de impureza.

Qué miedo tiene
el que busca su derrota con la miel en los dientes; el que
sueña con lugares de alazanes sin alambradas; el que
cuenta las horas que le faltan para matar a Clitemnestra.

Qué miedo aquél
que una noche llegó a casa
y la casa estaba sola,
y la puerta cerrada,
y su padre muerto,
y de pronto quiso estar
en los archivos de la policía.


9 de enero de 2008
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (2): Doce pintadas entre ciento veintinueve

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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (3): Un loco que se cree Batania

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Victor Hugo era un loco que se creía Victor Hugo
JEAN COCTEAU



Cada vez que mi verso
se pone en los tacos de salida
siento una muchedumbre
de piedras despertando, siento a mis
bisabuelos y abuelos
muertos y analfabetos
mirando por encima de los hombros,
siento a mi padre, que aprendió a golpes
la lengua castellana, siento a más
de mil generaciones campesinas
que me examinan,
que me observan
con la mirada dura de tanta hambre,
de tantos siglos mudos
que debieron pasar para que alguno
de sus hijos tomara la palabra,
la palabra desnuda,
la palabra increíble, la palabra.

Por eso pido excusas
a todos los poetas,
pero no quiero escribir
como se hace ahora,
como si la palabra no sirviera.

No quiero escribir entre líneas
sino escribir las líneas solamente.

No quiero perseguir a la belleza
sino hallar palabras
que se dejen poner detonador.

No quiero sugerir
sino morder con rabia,
con la rabia insaciada del que sufre
lo tarde que llegó su primera vez.

Decir por qué murió la libertad.
Por qué suicidaron la justicia.
Escribir
como si el poema
fuera aún importante,
y portarme yo mismo como un loco
que se cree Batania.


26 de mayo de 2008
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (4): Meteoros

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SOBRE todo, no rendirse a la embriaguez del lenguaje, considerar la palabra como una herramienta, desconfiar de sus encantos, defenderse de ella. La palabra es un cuchillo y los cuchillos se cogen por el mango.

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DEFENDER la palabra contra la música, el sentido contra el sonido, la verdad contra la belleza, lo natural contra lo acabado. Acudir a un congreso de poesía y pronunciar, como forma de protesta, la palabra lechuga.

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EL que hace poesía con el libro Mis cien primeras palabras, ése es un poeta.

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POR qué la mayoría de los poetas empeora cuando empieza a aprender. Me pregunto.

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NO leer los libros, sino contraleerlos. Cuanto mejor sea el libro, mayor mi enemigo.

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UN gran poemario no es más que un ladrón de personalidad. Si un poeta me influye algo, que sea después de una gran lucha.

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EXPERTO en desquiciamientos, comienzo a sentirme de acuerdo con mis incoherencias, acostumbrado a mis destrucciones, resignado a mis ciclotimias, puedo calcular sin fallo mis nuevos desmoronamientos. Antes sentía la embriaguez de caminar sobre el alambre, pero, ahora que llevo años de funambulista, ¿no será el alambre mi manera de tierra firme?

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ES imposible que me modere porque considero el autocontrol como una forma de mediocridad.

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YA no me molesta que antepongan mi prosa a mi verso, porque me he dado cuenta de que mi necesidad de contarme destruye todos los géneros. Mi única fórmula de escribir es hacerme una entrevista diaria. Yo no soy poeta ni prosista, por tanto: soy Batania y escribo Batanias.

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ENSUCIARLES con mi vitalidad, ahogarlos de optimismo, metabolizar toda la respiración de mi época y tergiversarla hasta dar una síntesis de alegría, ése es, debe ser, quiero que sea mi proyecto.

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ME han matado las ideas bellas, se han follado las palabras grandes, han asesinado la utopía, me la han borrado. Mi poeta debe trabajar por encima y a partir de esa tragedia.

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A VECES creo que estoy escribiendo mil kilómetros alejado del resto de los hombres. Pero pronto comprendo que es un pensamiento que me gusta y por tanto cómodo, aplaciente, falso.

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CLARO que soy humilde. Por eso no he publicado todavía nada. Por eso estoy con todos y con nadie. Pero cuando abro el portátil y me pongo a escribir, dejo la humildad en la nevera. Escribo desde la violencia y el desamparo, escribo desde el-darme-importancia. No escribo desde la humildad, mi humildad no es creativa.
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NO he podido superar mi concepción del poema como artefacto moral: por eso me voy de la poesía, para contar mentiras, para hacer malabares, para adjetivar, para lucirme, para dejar de dañarme.
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&&&

CUALQUIER cronista de Indias me parece hoy mucho más poético que Garcilaso. El poema se me antoja caducifolio, se me gasta enseguida, no soporto el fetichismo del artefacto, su insufrible teatralidad, cuántas veces tendré que decirlo.

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CLARO que los poetas proceden de otro mundo. De un mundo peor.

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SI pudieras correr siempre, maldito hermano del viento, si te fuera imposible detenerte, ahora que sabes que el despacio te lleva a la tristeza, si pudieras vivir corriendo, volando, ligero como un globo o como un trébol, como una ele trazada a lápiz, vivir sin mirar al suelo, implacable en tu hastío, sin desmayar nunca en tu odio a la realidad.
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (6): Catálogo de gilipoetas

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Batania, verruga neorrabiosa, después de reconocer sus delitos contra la poesía, habiendo confesado que buscó atajos para hacerse Píndaro en una noche, y profundamente arrepentido de sus audacias, se ha impuesto escribir como penitencia este Catálogo de gilipoetas, donde tratará de identificar sus mentiras y las de sus maestros. Por tanto, asida la péñola de la verdad, define y acusa a los siguientes poetas:


1. El que anuncia que la posteridad le hará justicia y exhibe como estampitas a Lautréamont y Van Gogh, genios muertos en el anonimato, sólo para que notemos analogías con su autor favorito, que es él mismo, y habla de venganzas póstumas y generaciones reparadoras, sólo porque el martes cumplió 93 años y no ha conseguido publicar nada más que un poema, y fue en coedición con el alcalde de su pueblo, GILIPOETA DE SIGLO TREINTA Y TRES O CUARTO MILENIO.

2. El que denuncia los tongos de los premios literarios, sólo porque no está bien colocado para meter allí su pituitaria, y ataca al Adorión y al Hipenais y a los Juegos Florales de segundo de BUP, y todo porque no se le mete en la cabeza que, para ganar un concurso, quizá deba asombrarnos a todos y escribir un verso decente, GILIPOETA DE TRES ENCHUFES Y CINCUENTA WATIOS.

3. El que denuncia por pedestres a los poetas sociales, bukowskianos o de la experiencia, sólo porque él ha nacido en Serrano y siempre tuvo paga doble los domingos, y considera que escribir la palabra zanahoria o la palabra tenedor es ramplón y chabacano, todo porque él sólo escribe de cantárida para arriba, y piensa que la leche se hace en Carrefour y las ovejas las fabrican en serie los de la General Motors, GILIPOETA PIRRIMPLÍN Y DE PARIS HILTON.

4. El que para corregir al gilipoeta anterior denuncia a los poetas puros y se erige en mandamás de la sencillez y del vocabulario raso, sólo porque no quiere comprarse un diccionario y quedarse una tarde a leer un libro, y mueve su mandíbula contra los maricones y jardineros, entre los que incluye a toda la poesía universal, sólo porque lo que de verdad le mueve es la prosa y aún no se ha dado cuenta, GILIPOETA MAZORRAL Y CABRA DE LA LEGIÓN.

5. El que ataca a Gamoneda y a Gonzalo Rojas, a Benedetti y a Nicanor Parra, a Gioconda Belli y a Aridjis, a Gimferrer y a Idea Vilariño, y también a Gelman y Olvido García Valdés, de tal forma que le disgusta todo lo que levanta un palmo del suelo, sólo porque sufre alergia a la excelencia y padece atracones de envidia cochina, y en cambio le gusta menudear entre minivates y analfabetos de cinco tenedores, todo para abusar de su pretendida genialidad, y hasta se opone a las acacias de las aceras, porque le dan mucha sombra, GILIPOETA TIÑOSO y CABEZA DE RATÓN.

6. El que siempre está escribiendo el poemario del siglo, y ya han pasado cinco años y no ha enseñado ni la uña de un verso, y aún se escuda en que Virgilio tardó más en escribir la Eneida, sólo por darse el pisto de profesional y riguroso, GILIPOETA DE LARGO PLAZO AL 9% DE INTERÉS.

7. El que siempre está amenazando con el suicidio y ha intentado matarse muchas veces, tantas que va por la número setenta, todas fallidas por mala suerte, a causa de que sacó un notable en el tercer parcial de geografía, donde él solía sacar sobresaliente, o porque su tía le obligó a ponerse aquel jueves unos calcetines amarillos, a él que no puede sufrirlos, y detalla compungido que no ha podido superar aquello, por más que ya hayan pasado treinta y cinco años, GILIPOETA DE TÍRATE DE UNA VEZ Y DÉJAME EN PAZ.

8. El que se pinta el pelo de verde y mañana de amarillo, y luego de azul y más tarde de rojo, sólo para que veamos la genialidad que se nos escapa en sus poemas, y te cuenta historias asombrosas que le pondrían a la altura de Leónidas, si no fuera porque nunca hay testigos de sus hechos, pues es la única fuente de sus hazañas, GILIPOETA DE CIEN CAÑOÑES POR BANDA Y A TODA VELA.

9. El que escribe sus poemas a lo claro, y una vez acabados los oscurece, sin duda para aparentar una profundidad que no tiene, y afila el pico para hablar de otreidades, estéticas del vacío y la fuerza del silencio, sólo porque una vez fue concreto y le llamaron asno, GILIPOETA DEL MINOTAURO Y SIN FAROS ANTINIEBLA.

10. El que denuncia a los poetas que dedican todo su tiempo a la poesía, y les acusa de profesionales y de violadores de las musas, y con acento grave señala que la inspiración sólo se concede a quien no la pide, todo porque él sólo puede escribir el sábado y el domingo, pues el resto de la semana trabaja de sirviente para Telefónica, GILIPOETA DE MENOS ES MÁS TONTO.

11. El que escribe siete folios al día, creyendo sin duda que la mera cantidad le acerca un poco a Lucrecio, y lee como cinco bibliotecarios sin preocuparse de hacerlo despacio, y gusta de atacar a todas las bases sociales, familiares y territoriales, que son las mismas que le permiten su dedicación a la poesía, y aún así lo único que ha conseguido hasta ahora es que le llamen honrado, y de tal manera que no sabe si es insulto o elogio, GILIPOETA BATÁNICO O NEORRABIOSO.

12. El que piensa que la poesía es decir cosas lindas y correctas, y lamenta la vanidad de algunos autores, sólo porque piensa que el mundo es Carolina en las montañas, y aún te dice que los grandes logros vienen siempre del trabajo, la bondad y la justicia, y da por hecho que los grandes vates fueron santos, todo porque no ha leído sus biografías, que si las leyera hasta Atila le parecería un niño de San Ildefonso, GILIPOETA DE AGUA BENDITA Y PRIMERA COMUNIÓN.

13. El que frecuenta a poetas célebres y se hace fotografías con ellos, y piensa que la literatura es un coctail, y cree que así adelanta en la diadema de Apolo, y aún te dice que es amigo de tal y de cual, como si no fuera público que nunca hubo amistad entre dos poetas, salvo las veces que se unen para atacar a un tercero, GILIPOETA DE AYER ESTUVE CON MENGANO.

14. El que afirma que poetas como Poe, Verlaine o Ginsberg deben su estro a las drogas, y para ello ha pasado sucesivamente por el vino, la cerveza, el whisky, el vodka, el hachís, el LSD y la cocaína, para lo cual ha tenido que vender las joyas de su madre, aparte de la temporada que pasó en una clínica de desintoxicación, y aún sospecha que sus versos no mejoran porque no acierta con la sustancia adecuada, como si fuera tan fácil hacer un caballo andaluz de un burro manchego, GILIPOETA SUSTANCIOSO Y CAMELLERO.

15. El que asegura que el intríngulis de los grandes poetas fue su vida desgraciada, y se lamenta de haber nacido en La Moraleja, y a veces pierde los nervios contra sus padres, a los que acusa de haberle mimado a caviar, colegios de pago y niquis de cocodrilo, pues piensa sin duda que le han arruinado el talento que de todas formas no tenía, GILIPOETA DE VETE A MAMARLA.


SE RUEGA A LOS GILIPOETAS QUE SE ARREPIENTAN, CESEN EN SUS GILIPOETECES Y COMIENCEN A ESCRIBIR (MEJORES) VERSOS.


23 de septiembre de 2008
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (7): La escuela

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Dejas a tu hijo en la escuela
con la sola bujía
de tronchar su clavel
y matarle a Ícaro,
para que entre mercurio astronauta
y vuelva ajedrecista de 3`1416.
Le mandas a vivir a un corredor
forrado de coroneles,
donde batallones de maestros adiestrados
conspiran para ahogar al increíble
que oculta su camisa:
hay que
negrar su trenza alazana,
hay que
arrancarle los faetones,
hay que
granar su rostro de muérdago,
hay que:
amante del punto medio y el punto
miedo,
domador aventajado
del viento,
hombre de azules provechos,
sobresaliente en física
y práctica.
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (8): La Voz Neorrabiosa

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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (9): El espectador

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En los documentales de fauna salvaje
hay un espectador
que siempre se pone de parte del ciervo:
se le reconoce
por su cuerpo ligeramente inclinado hacia atrás
y la manera de rodear las palomitas
como si abrazara a un niño sin años.

Otro espectador, en cambio,
quiere que gane el león:
se le distingue
porque mira a la pantalla
con el cuerpo combado hacia adelante,
y jalea tanto a su fiera
que a veces él mismo parece el león.

Hay un tercer espectador,
sin embargo,
que no se pone a favor de nadie
y contempla lejano las imágenes.
Alternativamente mira al león y al ciervo,
a la pantalla y a los espectadores,
y piensa
que el ciervo fue cazado por el león,
que a su vez fue cazado por el visor de un cámara,
que a su vez fue cazado por el dinero de la BBC,
que a su vez fue cazada por los espectadores,
que a su vez volverán a ser cazados
cuando aparezca otro ciervo
y comience el mismo círculo.

Con triste orgullo
celebra su agudeza
y el triunfo de ser el único
que no se dejó cazar.
Pero al llegar a la cama
y quitarse las gafas,
vuelve a sentir el mismo
vacío:
tantos estudios, tantas lecturas,
lo han arrasado de inteligencia.
Por qué,
se pregunta,
mientras apaga la luz,
por qué ya no puedo ser
ciervo,
león,
cámara
o espectador.


17 de enero de 2008
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lunes 7 de septiembre de 2009

BATANIA, POETA NEORRABIOSO (10): Seis convocatorias

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HA FRUTECIDO el naranjo, pero da frutos de varios colores. Los otros naranjos, atónitos, lo miran como si fuera un peligro. Él se siente naranjo, pero es un naranjo solitario.

Ha volado el zorzal, pero vuela con tres alas. Los otros zorzales, asustados, se alejan de su presencia. Él se siente zorzal, pero es un zorzal solitario.

Ha nacido el ratón, pero tiene sueños de murciélago. Los otros ratones, reunidos, ordenan su aislamiento. Él se siente ratón, pero es un ratón equivocado.

Se convoca una nueva reunión para naranjos solos, zorzales solos y ratones equivocados.

Hoy. Miércoles. 22:15. Bar Bukowski. San Vicente Ferrer, 25. Metro Tribunal. Tres poemas máximo.

La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.

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MI PELO de minotauro blanco, mi sonrisa unicornia, la fontanería de mis dientes, la traqueada perfección de mi hambre, todo será arrasado por el tiempo, vencido por el farallón de las horas, aplastado por la orquesta negra del calendario, mis ojos verdes y grises, inconclusos, mis pies intrépidos e incoloros, veloces, mis manos como serpientes asaltando los pebeteros, mi pecho, todo será destruido, desmontado, minuciosamente desaparecido, de mí no quedará más que cal y fósforo, esqueleto, mala mueca, ni un solo recuerdo, mera inscripción de ceros, nada.

Lo estoy viendo. Lo noto. Las bacterias por mis placas dentales. La falta de colágeno. El cabello abandonando la cubierta. Los veinteañeros pisando fuerte, mordiendo cada día, pidiendo paso. ¿Qué debo hacer? ¿Reordenar la muerte y hacerla mi dispensario? ¿Detener los números y volverme democracio? ¿Enfrentarme al viento, yo que soy el hijo del viento?

No. Seguiré corriendo. Si he de quedarme con una palabra del diccionario, que sea la palabra más. Si es inevitable mi captura, que me capturen en la zona cero del vértigo, en el erotismo al límite, en el punto más alto de velocidad.

Sábado. 6 de junio. 21:30. Tapas y Fotos. Doctor Piga, 6. Metro Lavapiés. Recital Meetin point: Corrosive poetry.

La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.

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SE CONVOCA a mecanógrafos del yambo, fresadores de palabras, masajistas del pronombre, cazadores del verbo, alpinistas del adverbio, abogados endecapléjicos, jueces del soneto, cocineros de la hipérbole, fotógrafos del adjetivo, médicos del lápiz, azafatas bukowskianas, enfermeros cernudianos, albañiles de la sextina, artesanos del estrambote, electriartistas, jinetes con belfos, actrices felatrices y locos sin venir a cuento.

Se ruega acudir con el cerebro torcido y con una lagartija que se llame Esther. La contraseña es Batania is different. Cualquier sospecha de normalidad se comunicará de inmediato a la policía.

Hoy. Jueves. 21:00. EISBÄR SOUND CLUB. Travesía de las Vistillas, 8. Fiesta de La Vida Rima.

La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.

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ESTA NOCHE escucharé bruptalios penterruptus, carapitelámpido, infernópolis en Australia, y ya te dije, una semana antes de morir, que las calabazas salvajes habían fundado una academia de poseidones, desmorienda IV episodio, y es cierto, Homero no miente cuando sale en la CNN, Aquiles se vestía de mujer, Napoleón se vestía de mujer, Mata-Hari se vestía de hombre, el poeta, si quiere ser, debe ser poeta y poetatriz, esta noche saldrá al PIPO una cuadriga tirada por caballos azules, esta noche escucharé, esta noche.

Esta noche submarinos.

Esta noche aeroplanos.

Esta noche poesía.

Hoy. Miércoles. 21:30. Asociación Cultural Pipo. Travesía de Primavera, 3. Metro Lavapiés. Ciclo Ya lo dijo Casimiro Parker. Óscar Aguado, Estelle Talavera, Daniel Aldaya y Bárbara Butragueño.

La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.

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NOSOTROS, poetas rompepiernas que no contamos las sílabas por pura ignorancia, que hemos perdido ciento cincuenta concursos seguidos con todo merecimiento, que odiamos a los buenos por buenos, a los sabios por sabios y a los bellos por bellos; nosotros, poetas mazorrales y alcantarilleros, que nos llevamos mal con la tía Sinalefa y la sobrina Hipálage, que escribimos lo que nos sale y lo ponemos en renglones partidos sólo por capricho, que no tenemos más ley que el deseo, más dios que la carne, más regla que acracia; nosotros que traemos la confusión al poema y con ella la muerte y la última noche...

Nosotros también tenemos nuestro bar.

Tenemos el Bukowski.

Mañana. Miércoles. 22:00. Bar Bukowski. San Vicente Ferrer, 25. Metro Tribunal. Nueva Jam Session de Poesía. Tres poemas máximo.

La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.

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YA ME he cansado de ser el pletórico de mí mismo. Ya no quiero ser Juan Increíble. Me creía tan diferente, ay, tan diferente, que dormía rodeado de pomelos sobre un espejo centillizo.

Estaba pintando los gatos de verde y Simón Peres ordenó el ataque. Cuando entraron los tanques, me sorprendieron tecleando la palabra peonía. No me digas de nuevo que mi bulbo se llama cobarde: ¿No ves que soy un mes de enero, que soy un sábado, un día 31?

Ya no quiero ser poeta de luna sino de tierra. Ya no quiero guitarras ni violetas. Quisiera tener un poco de agua para saciar las bocas de los muertos, un pentagrama que arregle los mapas, una vela de paz, una justicia. Quisiera dar a luz a una niña y llamarla Gaza.

Será en sábado. Será en enero. El día 31. En Xixon. En Sevilla. En Fuenlabrada. En Lleida. En Rivas. En Granada. En Getafe. En Córdoba. En Leganés. En Salamanca. En Madrid. En Valencia. Recital simultáneo contra la ocupación de Gaza.

El hombre no ha concluido.
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (11): Cosas por las que quiero a la mujer que quiero

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Y va y me dice
que basta mi energía
para romper los equilibrios.

(Para qué, me pregunto,
si no sé adónde dirigirla).

Y va y me dice
que uno solo de mis besos
le hacen olvidar las ocho horas.

(Pero un beso pide otro,
y el segundo ya no es lo mismo).

Y va y me dice
que voy a ser el mejor
poeta político del mundo.

(En eso le doy la razón porque,
triste de mí, seré el único).

Y va y me dice:
todavía no te gusta Madrid,
pero a Madrid ya le gustas tú.

(Iratxe. Iratxe. Iratxe. Iratxe. Iratxe).


10 de enero de 2008
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (13): Se tarda tanto en caer de un andamio

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Se tarda tanto
en caer
de un andamio
si eres
marfileño,
si eres
argelino,
si eres
peruano,
que tienes tiempo
de sobra
para recordar
el azucarillo
del café
de las nueve,
la quiniela fallida
por culpa
del Barça
o el último beso
carminado
de aquella chica
que no era
tu mujer.
Se tarda tanto
en caer
de un andamio
si eres
búlgaro,
si eres
marroquí,
si eres
rumano,
que los diarios
publican tu muerte
cuando aún
vas por el aire,
y tu familia
llora
ante el ataúd
y dispone
crisantemos
mientras sigues
cayendo,
y pasan los días
y los meses
y los años
y todavía estás
en el aire,
preguntando
dónde habrá
un suelo,
cuándo
acabará todo,
por qué
no se pone fin a esto
si eres
saharaui,
si eres
esloveno
si eres
boliviano.


29 de agosto de 2008
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (14): Doce formas científicamente probadas de suicidarse

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Batania, mirada neorrabiosa, preocupado porque el tiempo transcurre como caracol de doble cilindrada y no hay poeta que se atreva a suicidarse, de tal forma que el último que lo hizo es alcanfor y moho de enciclopedia; no hallando mejor señal que ésta para comprobar la ramplonería y vuelo gallináceo de nuestra época, en que la vida es tan poco interesante que nadie piensa en quitársela; y profundamente inquieto ante la posibilidad de que la falta de práctica y conocimiento del suicidio impida a las nuevas generaciones de poetas ejecutar aquello que les elevaría inmediatamente a la gloria, ha confeccionado esta pequeña lista de suicidas para que el poeta con querencias pueda concluir un trabajo bello, eficaz y perfecto como un soneto sin estrambote.

1.VENENO. Utiliza arsénico, como Thomas Chatterton; estricnina, como Mario de Sá Carneiro, o cicuta, como Leopoldo Lugones. No suele fallar.

2. BARBITÚRICOS. Como Sara Teasdale, Jon Mirande, Florbela Espanca, Antonia Pozzi o Carlos Obregón. No se recomiendan sino tomados en grandes cantidades. Pavese, que se tomó dieciséis frascos de somníferos, o Alejandra Pizarnik, que se tragó cincuenta pastillas de Seconal, son los modelos que debes seguir.

3. BALA. Seguridad total. Así murieron Periclís Yanópulos, Vladimir Maiakovski, José María Arguedas o Jaime Torres Bodet. Lo mismo da dirigir el revólver hacia la boca, como hizo Heinrich von Kleist; hacia la sien, como Francisco López Merino o Wolf von Kalckreuth, o hacia el corazón, como murió Jacques Rigaut. Parece una exageración innecesaria lo de Antero de Quental, al que le dio tiempo a dispararse dos veces. También se recomienda la fina ejecución de José Asunción Silva, que, antes de apretar el gatillo, colocó una esponja al costado de su frac, para evitar que la sangre le manchara la pechera.

4. AGUA. Tírate al Mar del Plata, como Alfonsina Storni; al Océano Atlántico, como Hart Crane: al río Misissippi, como John Berryman, o al Sena, como Paul Celan. No te tires si sabes nadar: ese detalle se le escapó a Costas Cariotakis, que hubo de recurrir al revólver después de estar diez horas intentando ahogarse en el Mediterráneo. También se recomienda lanzarse cuando no haya gente a la vista en la cubierta del barco o en los pretiles de los puentes. Ganivet fue salvado la primera vez que se arrojó al río Duina, y hubo de aprovechar un descuido de sus salvadores para arrojarse por segunda vez y lograr el objetivo.

5. CUERDA. No suele fallar si te cuelgas con manos expertas, como las de Maria Tsvietáieva, Tor Johnson, Jens Bjorneboe o Sergei Esenin. Siempre le puedes añadir un detalle de estilo, como el de Gerard de Nerval, que se ahorcó de una farola con el sombrero puesto.

6. VACÍO. No falló con Beppe Salvia. Tampoco con Justo Alejo o con José Agustín Goytisolo, que se tiraron de un tercero, pero no se recomienda hacerlo desde esa altura porque corres el riesgo de quedarte solamente parapléjico. Si eliges esta opción, hazlo de un octavo para arriba.

7. GAS. De gran eficacia con René Crevel o con Sylvia Plath, a la que le dio tiempo de poner leche y galletas para sus hijos antes de meter la cabeza en el horno.

8. ANHÍDRIDO CARBÓNICO. Sólo funciona en espacios muy cerrados, como el garaje en el que se suicidó Anne Sexton. Si lo haces en un espacio abierto, conviene hacer lo de Alexis Traianós, que conectó su boca y el tubo de escape de su coche con una manguera.

9. RAÍLES. No te fallarán, como lo sabe Luis Hernández, que se arrojó a los del metro de Buenos Aires. Es cierto que fracasaron en primera instancia con Attila József, pero fue porque tuvo la peor suerte del mundo: el tren se detuvo porque otra persona se arrojó a las vías unos metros antes.

10. VENAS. No se recomienda porque no suele ser definitivo y cuando lo es se tarda mucho en morir. Que se lo cuenten a Fabrice Graveraux, que para alcanzar el objetivo hubo de huir sangrando de una multitud que le perseguía para salvarlo.

11. DESINFECTANTE. Así consiguió morir Vachel Lindsay, a falta de mejores remedios. No se recomienda, porque las porquerías que usamos para limpiar los suelos saben fatal.

12. VARIOS. La macedonia de recursos siempre resulta. Karoline Günderode se clavó un puñal y después se arrojó al mar; Peiv Yávorov tomó veneno y después se disparó en la cabeza; George Trakl falló en el disparo y murió por sobredosis de cocaína; José Antonio Sucre fracasó con el Veronal pero acertó tomándose a granel otros barbitúricos; Gabriel Ferrater se atiborró a frascos y por si acaso se ató una bolsa de plástico a la cabeza.


Se recomienda a los poetas que tomen nota y se animen a intentarlo. Cualquier tristeza en calderilla o depresión menchevique puede ser buena para tomar medidas urgentes. Todo sea para garantizarnos una inmortalidad que ya empezamos a dudar que se pueda conseguir con versos como los nuestros.

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25 de octubre de 2008
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (15): No es el amor una forma cualquiera de destruirse

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No es el amor una forma cualquiera de destruirse.

La veo cruzar la puerta
y se me cae el trece de copas.
Cauteloso, lateral, merovingio,
cada vez que la observo
se me olvida el lugar
de mi último ombligo:
¿Qué me dirá esta vez? ¿De qué tendré la culpa?
¿Por qué esa pasión por dañarme,
por qué esa languidez de septiembre,
por qué las lilas y Aníbal Barca,
por qué sus cien mil elefantes?

Ni siquiera mi padre,
que miraba con ojo de catalejo pirata,
se dio cuenta de que no me conviene.

Le place humillarme.
A los lugares a que acudo
levanta la voz, señalándome:
¡Es tonto! ¡Le engañan todos!
¡Si no fuera por mí, se dejaría destrozar!

Los amigos me miran con apuro,
esperando una respuesta que no sé darles,
y al poco se ponen todos de su lado.

Lo peor no es que me humille,
sino el rencor que le ha nacido
desde que sabe que no puede dejarme.

Me grita. Me insulta. Me desprecia.
Y no es ninguna tragedia, no:
Después de dieciséis años uno sabe
que el desprecio que se prolonga
es una manera de valorarse,
el insulto continuado
también es una forma de amar.

Ya no puedo quererla sin necesitarla.
Pero sigo pulsando la palabra Iratxe
con un ligero estremecimiento.

Si tiene planes avanzados para aniquilarme,
¿por qué no lo hace ya?
¿Por qué no da la orden definitiva?

Ni siquiera mi padre la vio.
Ni siquiera su ojo de catalejo pirata.

No es el amor una forma cualquiera de destruirse.


6 de septiembre de 2008
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (16): Tintín en el Congo

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Un estudiante congoleño ha puesto una demanda contra la editorial Moulinsart para que retire de las librerías belgas el libro de cómic Tintín en el Congo. Aduce que el libro es racista y tiene razón. Como la iniciativa me parece buena, me he animado a hacer una lista con otras obras que en mi humilde opinión también deberían ser retiradas. Ahí va:

La Ilíada y La Odisea, por exaltación de la guerra y la mentira.
La República, de Platón, por totalitaria.
–La Biblia, al menos Levítico y Apocalipsis de San Juan.
El Príncipe, de Maquiavelo, por maquiavélico.
El mercader de Venecia, de Shakespeare, por antisemita.
–Quevedo, de la A a la Z, y él sabrá por qué.
Tarzán, de Burroughs, por racista.
–Todo Kipling, por imperialista.
Juventud, egolatría, de Baroja, por menosprecio a los sudamericanos.
Gilles, de Drieu La Rochelle, por fascista.
–Varios poemas de Alberti, Neruda, Vallejo y Miguel Hernández, por estalinistas.
Cien años de soledad, por invitación al bestialismo.
–Bukowski completo, por machista.

Es sólo un botón. He encontrado limpios de polvo y paja El Principito, Los Hollister y La cocina de Karlos Arguiñano. Tampoco he visto nada raro en la obra de Corín Tellado y Paulo Coelho.


11 de agosto de 2007
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (17): 11+7

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Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.
ÁNGEL GUINDA

Existe una tradición según la cual en Provenza se consideraba plagio adoptar la forma métrica de un autor
EZRA POUND




Le llevaría rosas,
de irradiante tono apetaladas,
pero de nada flores carminosas
porque sólo acepta las robadas.

Le llevaría perlas,
sonrisas esplendentes y aladas,
pero nunca anhela poseerlas
porque la enfurecen cosas caras.

Le llevaría versos
como éstos, con las sílabas contadas,
pero en vano enteros universos,
porque escucho voces ya quebradas:
“¿Siete más once? ¿Once más siete?
¿Acaso soy Iratxisílaba,
heptaburrida, endecapléjica?
¿Acaso piensas que a mí
se me puede colocar en cajas
con acento en la sexta?
¿No te das cuenta de que tengo mi propio ritmo,
que
.............lo
....................mismo
................................me
.......................................pongo
..................................................atrevida
................................................y
....................................juguetona
..................................y
.........................campo
............quemado
.......que
de pronto larga y transiberiano y un día sin ver lo sencillo de tus ojos,
y
más
tarde
corta
y
pequeña
y
patria
y
porque
me
da
la
gana?

¿No te das cuenta
....................de
.....................que
........................a
.....................veces
..................me crezco
...............porque el otro
............me mira sin nubes,
.........como si fuera siempre
.......libélula que no quiere usar
.......las alas, pero otras veces
...........me adelgazo porque
.............el otro no quiere
.................ni puede ni
.....................me da
.........................o,
fiel al calendario,
ejerce su diaria soledad y su sí mismo?
¿No te das cuenta
de que a las cinco soy hélice y a las seis pedernal
y a las nueve puedo volverme
página de periódico
..........................o
.......................puedo
.....................volverme
.................una estrella de
...seis puntas cuando me acaloro y me
.......exalto como la descuartizadora
.........que se volvió golondrina en
...........los libros de mitología de
........la universidad de Leioa, donde
.....supe que los dados saltan siempre
..hacia cualquier parte, los dados no leen
...................las leyes y es
.......................absurdo
.........................rimar
............................o
........................forzar
..................al poeta
.......a ordenar sus querencias
en cajas de perfección y cartabones,
porque
..........la vida es Batania y equivocada
....................la vida es Batania y equivocada
.................................la vida es Batania y equivocada?

No quiero que me trates
con un ritmo de otras veces,
un ritmo que existe,
que inventó un poeta diferente,
¡un ritmo que ya has gastado con otros!
Te quiero libre en el decir
y en el saber libre
y libre como
el aire
y el viento
y el
verso libre”.


30 de enero de 2008
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (18): Endecálogo neorrabioso para poetas bukowskianos

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Batania, mirada neorrabiosa, después de ver que el marcador luminoso de la Línea 1 señala que el próximo metro no llega en siete minutos, y preocupado porque la proliferación geométrica de los poetas bukowskianos amenaza con llevar la poesía hacia su última noche, saca un papel y, erigiéndose en praeceptor hispaniae, dice, expone, razona:

1. Que un poema con veinte tacos no tiene por qué ser mejor que uno de sólo diecinueve.

2. Que además de follar, el ser humano también practica otras actividades. Ejemplos: preparar zumo de naranja, regar los geranios, comprar el pan...

3. Que aparte de Rimbaud, Kerouac, Ginsberg y Bukowski, hay más libros en las estanterías. Ejemplos: Safo, Propercio, Shakespeare, Vallejo, Éluard, Pizarnik...

4. Que además de hijoputa, puta, comemierda y gilipollas, existen otros insultos (este punto me lo ha chivado Quevedo).

5. Que las chicas no son tan fáciles como parecen a simple vista.

6. Que tres polvos seguidos en una noche pueden ser posibles, cinco nos parecen una hazaña, siete una licencia poética y, todo lo que sigue a partir de ahí, NO NOS LO CREEMOS.

7. Que la falta de vocabulario no siempre es mejor que la abundancia de vocabulario.

8. Que la sal gorda no tiene por qué ser mejor que la sal fina.

9. Que si los versos que uno escribe se leen mejor cuando los pasas a prosa, no hay duda: son prosa.

10. Que no terminamos de entender qué pinta un tal Smith comprando tabaco en Lavapiés y un tal Remigio García comiéndose una macburger en Kansas.

11. Que no nos vale ser bukowskiano los martes por la noche y al día siguiente gerente perfecto de El Corte Inglés.


SE RUEGA A LOS POETAS QUE REPARTAN ESTE ENDECÁLOGO NEORRABIOSO EN LOS ATENEOS, CAFÉS, PELUQUERÍAS Y PARADAS DE AUTOBÚS, A FIN DE EVITAR QUE LA LIRA DE APOLO LANGUIDEZCA EN LOS ESTABLOS DE AUGÍAS.


15 de marzo de 2008
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (20): Test para saber si eres poeta

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Batania, ojo neorrabioso, al darse cuenta de que muchas personas están tirando su vida en trabajos de mala laya sin saber que en realidad son poetas; viendo en ello una rémora para la república de las letras; creyendo saber, después de un año rodeado de ellos, cuáles son las características especiales que les adornan, y habiendo concluido que estas cualidades no tienen nada que ver con la sensibilidad, las lecturas, el talento o el trabajo sostenido, ha compuesto este sencillo test de once preguntas para que todo el mundo pueda saber, sin posibilidad de fallo, la cantidad de poeta que lleva dentro.


1. Un compañero de trabajo te pide en la cena de fin de año que le acerques la sal:

a) Se la paso directamente.
b) Se la paso con extrañeza.
c) Me quedo intrigado: ¿por qué me la ha pedido a mí? ¿Qué estará tramando? ¿Pensará en pedirme dinero?

2. Al fondo del bar, dos desconocidos hablan en voz baja:

a) ¿Sí? Ni me había fijado. Como que están a nueve mesas de la mía.
b) No le doy más importancia, aunque les miro de vez en cuando.
c) Estos tipos me dan mala espina. Juraría que me están mirando. Estoy casi seguro de que hablan de mí.

3. Alguien te habla bien de un amigo tuyo:

a) Me alegro y le doy nuevos detalles para reafirmar y mejorar su buena opinión.
b) Me molesta un poco, pero me callo.
c) ¿Javi? Bueno, bueno. No es oro todo lo que reluce. Ahora mismo te cuento...

4. Logras el tercer puesto en el campeonato de bolos de tu pueblo:

a) Lo disfruto y no le doy más importancia, porque presumir es de mal gusto y, además, sólo se presentaron cuatro.
b) Se lo cuento a mi novia exagerando un poco.
c) Llamo a mis familiares, a mis amigos, paro por la calle a los desconocidos... Nadie daba un duro por mí, le digo nueve años después al nuevo novio de mi hermana, pero en aquel Mundial, no es por presumir, yo...

5. Alguien te dice que no le gusta Bruce Springsteen, tu cantante favorito:

a) Bueno, para gustos están los colores.
b) ¿No te gusta Bruce? Qué extraño...
c) Límpiate la boca antes de hablar mal de Bruce, ¿eh? Bruce es lo más grande, ¿me oyes?

6. Te ponen una multa de tráfico:

a) La pago inmediatamente, porque debo estar mal de la cabeza para aparcar en triple fila delante de un hospital.
b) No la pago, porque igual hay suerte y la multa se pierde en algún despacho.
c) Llamo a mi abogado. La recurro. Amenazo con acudir al Constitucional, a Estrasburgo. Éstos se van a enterar de quién soy yo.

7. El ayuntamiento de Móstoles convoca unas oposiciones que te interesan:

a) Me apunto a una academia y comunico a mi novia que a partir de ahora sólo podemos quedar los jueves por la tarde. Me pongo a estudiar inmediatamente.
b) Comienzo a estudiar, pero sin prisa. Me entero de los trucos para aprobar.
c) ¿Móstoles? Pero..., ¿no es Patricia la cuñada del alcalde? ¡Ahora mismo la llamo!

8. Un amigo te hace algún reproche con delicadeza:

a) Le escucho porque creo que tiene algo de razón, sobre todo en lo de abandonar las drogas, dejar de insultar a mi novia y no pedir dinero a mis amigos.
b) No me sienta bien y tengo ganas de contestarle, pero no lo hago por desidia.
c) ¿Quién cojones eres tú para decirme nada, majadero? ¡Qué manía de juzgar a las personas! Lo que tienes es mucha envidia, eso es lo que tienes.

9. Se comete una injusticia con uno de tus compañeros de trabajo:

a) Te solidarizas con él. Montas un escándalo. Unes a los demás compañeros en su favor.
b) Le das tu apoyo en privado, pero no haces nada para no perjudicarte.
c) Que cada palo aguante su vela. Ni que fuera yo la madre Teresa de Calcuta. Las empresas privadas siempre han hecho y harán lo que les dé la gana.
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10. Te viene a estrechar la mano una persona con la que tuviste un problema en el pasado:
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a) Se la das encantado, porque el asunto se refería sólo a un penalti que fingió en la final del torneo de futbito de 3º de EGB, y de eso ya hace treinta años.
b) Se la das a regañadientes.
c) ¡Fuera de mi vista, hipócrita! ¡Primero me destrozas la vida, y luego vienes a darme la mano!

11. Vas conduciendo a las tres de la mañana y te sale al paso la víctima de un accidente:

a) Me paro inmediatamente, porque el accidentado está cubierto de sangre y hay una mujer embarazada dentro del Renault Clio.
b) Paso de largo pero después aviso a una ambulancia.
c) Acelero y no me preocupo porque, evidentemente, el que pide ayuda es el ladrón, la que hace de embarazada su cómplice, y la sangre que chorrea es de pega, se la han comprado en un chino de todo a cien. ¡A mí me van a engañar, ja!


RESULTADOS:

MAYORÍA DE AES: No eres poeta ni falta que hace. Si alguna vez te ha dado por escribir versos, abandona la idea, amigo, porque nunca se supo de un alma de cántaro que los escribiera buenos. No cambies de trabajo. No quieras saber nada de poetas. Aléjate de ellos, aún estás a tiempo.

MAYORÍA DE BES: Ni chicha ni limoná. Tienes cosas de poeta y de no poeta a partes iguales, y eso sólo da para escribir versos aguachinados, donde lo que se gana por un lado se pierde por el otro. Te recomiendo que acentúes el sinvergüenza que llevas dentro, si quieres ser poeta, o que te apuntes a una ONG, si no tienes mayor interés por el verso.

MAYORÍA DE CES: Eres un poeta con todas sus letras. Abandona inmediatamente tu trabajo, donde vives como un apestado y hasta te habían hecho creer que eras mala persona, y apúntate al gremio de poetas, donde todos celebrarán tus cualidades especiales como si fueran el non plus ultra de la genialidad. Te felicito: estás llamado a grandes cosas.


25 de marzo de 2009
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (21): CHINCHETA dibuja cuatro de mis poemas

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26 de septiembre de 2008
Para ver la galería de CHINCHETA en Flickr, pincha AQUÍ
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (22): Pintadas de homenaje con versos de otros poetas

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Comenzando por arriba, Déborah Vukušić, U Minúscula, Bárbara Butragueño, Mónica Angelino, Álvaro Guijarro, Gsús Bonilla, Silvia Camerotto, Óscar Aguado, Bibiana Poveda, Verónica Gil, Pedro Arguedas.
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (23): Iratxe y solo

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Si fuera cierto
que el hombre que ataca el azul
y se lanza hacia las tablas rotas del no se sabe
será preso y mandrágora y castigado de octubres;
si fuera cierto
que el desafiador de los mandamientos ancestrales
caerá en la noche increpadora de las sonrisas sajadas,
derrotado por el cáliz culpable del no porvenir;
si fuera cierto
que el hombre debe esperar y mantenerse y doblegarse
y ser manso y fabiano y Vergniaud,
¡ah, poeta!,
tú deberías ser el más triste
de los que arrastran sus pies de lombriz por la Tierra;
tú deberías retorcerte amordazado de pies y pestañas
para no escuchar los alaridos de tu cueva de ratones,
tú deberías llorar como llora el niño
cuando se le rompe la punta del lápiz
en su libro de naumaquias;
tú deberías sufrir
y no ser el hombre que camina ahora
por la Avenida Ciudad de Barcelona,
con cara de puñal y tres naranjas
sin peladura,
ese hombre que sabe
que hoy es 2 de julio de 2009
y ellos son un día más viejos
(y más viejos,
y más viejos),
que son las nueve de la noche
y eres un día más fuerte
(y más fuerte,
y más fuerte),
que no hay miedo ni nunca
porque tú estás Iratxe y
firme, Iratxe
y solo,
Iratxe
y resuelto a seguir
tu camino libre,
errado
y sordo
ante el futuro.


29 de enero de 2008
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (24): Crónica mulata de dos pintadas en homenaje al poemario "Guerra de identidad", de Vukušić

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Madrugada del miércoles. Tres en tedio de la mañana. La mano neorrabiosa toma dos aerosoles y sale a la calle, donde las farolas calvas percuten contra el tiresias de la noche. Propósito: hacer feliz a la poeta Vukušić durante tres minutos. Razón: tributar homenaje a su poesía. Estrategia: acudir a la calle Batalla del Salado y pintar en las paredes dos versos de su libro Guerra de Identidad (Baile del Sol), saludado en algunos espacios como uno de los mejores de 2008. El ojo cachicuerno sólo ha visto tres veces a la actriz Vukušić y no sabe dónde vive, pero se lo juega todo a la última página de su poemario, donde se puede leer: ahora vivo en Madrid/en batalla del salado/me debato paralelamente/entre un paseo por las delicias/y santa maría de la cabeza.

Las zapatillas rotas del neorrabioso parten de Pacífico y se tuercen por un circuito alternativo. Primera regla del grafitero: no camines nocturno y con aerosol por las arterias principales de tu ciudad, porque se ofrecen al viboreo continuo de los vehículos policiales. Mientras fatiga las aceras de la calle Andalucía y la calle Granada, su cerebro disgregado piensa: la calidad de Guerra de Identidad se prueba en que no se acaba en el momento de leerlo, sino que sigue creciendo después de su lectura.

El grafitero sale siempre a partir de las tres de la mañana porque sabe que en ese momento se retira el último turno de policía y la ciudad se queda con un número residual de patrullas. Por eso camina alegre, seguro de sí mismo, y va saboreando el engranaje poético de la traductora Vukušić, en cuya obra los versos valen menos que los poemas y los poemas valen menos que el conjunto. Casi no hay versos memorables en este libro memorable: he aquí un detalle de la destreza con que está escrito. Un poema de la animadora Vukušić, aislado, se cubre de orfanatos; pero unido a sus hermanos hace macramé, se trufa de galerías y estalla en sinergias hacia todas partes. Los sesenta y nueve poemas que integran Guerra de identidad se hablan entre ellos y continúan hablándose cuando se cierra el libro.

Las suelas neorrabiosas ya pisan Batalla del Salado y el grafitero está nervioso. Sus normas de seguridad le impiden hacer pintadas en lugares que no conoce, por lo que toma precauciones: deja los dos aerosoles debajo de un coche y comienza a estudiar las características de la calle. Mientras busca paredes adecuadas reflexiona sobre los tres conflictos de Guerra de identidad: un conflicto personal, un conflicto familiar y un conflicto nacional. Entre la paz en Galitzia y la guerra en Croacia, entre un padre y una madre separados, entre el desencanto de la juventud y la pérdida de la infancia, la filóloga Vukušić se debate y coaduna con maestría los tres escalones. El libro es un cuerno de la abundancia para los poetas que cultivan la confesión o el testimonio, también para los que menudean en lo social: sin caer en la pornografía de sentimientos o en la denuncia más obvia, la locutora Vukušić elige para contarse aquello que linda con lo humano universal. Con su disfraz del yo y en este lugar y a esta fecha consigue llegar al nosotros que trasciende los lugares y los calendarios.

Llega el momento culminante. El ojo cachicuerno espiga dos de las cinco paredes que le han gustado y comienza a pintar los versos. Mientras rocía con su Pinty Plus negro de dos euros el verso ¡la tele dice eurípides!, piensa en la poesía sin querer de la gallego-croata Vukušić, conseguida con procedimientos aparentemente analfabetos. El libro está escrito con ternura de niña y cerebro de adulto; opera con ideas y cosas; su lenguaje es sencillo y narrativo; alterna brutalidades y delicadezas; hay vivos y muertos, violaciones y hasta asesinatos; encantaría a Saint-Exupery y a Roberto Benigni, también a Carlos Williams, seguramente a Pessoa. Concluida también, con aerosol blanco, la segunda pintada Dale una máscara y dirá la verdad, el poenauta piensa en los rastros en forma de canciones, frases o citas que ha colocado con intención venenosa la monitora Vukušić: Guerra de Identidad abunda en detalles para que el lector pueda comprender los materiales con que se ha construido su modo de verdad, y lo hace sin caer en el sudor burdo e innecesario de la explicación.

Después de firmar las pintadas con neorrabiosic, otro homenaje, el grafitero da el trabajo por terminado y respira. Aunque sus pintadas nocturnas se le hacen una forma de erotismo, esta vez no ha disfrutado: Batalla del Salado es una calle difícil y nada erótica, porque siempre hay tráfico, casi no hay coches aparcados donde ocultarse y existe un cuartel de la Guardia Civil. Gracias al cielo, piensa, no tendré que volver por aquí hasta que se publique Perversiones y Ternuras, el próximo libro de Vukušić, la presentadora.

Camino de vuelta, toma las calles principales de Paseo de las Delicias y Avenida Ciudad de Barcelona, porque se ha deshecho de los aerosoles y ya no corre ningún peligro. No puede dejar de pensar en Guerra de Identidad y la tía susaniña, los cromos, la goma, rayuela, las olas gigantes que no ahogan, Dinastía, Naranjito, las canciones y frases gallegas y croatas, el bitter kas de su padrastro, toda esa guarnición de la nostalgia que rocía de encanto el libro y lo convierten en un canto a la vida y a la infancia; no puede dejar de pensar en las cargas de profundidad en forma de verso que se disponen con mano maestra, como la abeja con orejas de lobo, la abuela como madre, la madre como padre, el padre que empieza balonmanista, continúa pintor y luego militar, la base croata de Venecia, el tío con quien habla en inglés o en francés, Gabran y sus frases en croata que no entiende bien, donde la dobladora Vukušić llega a la audacia de insinuarnos que hay formas de comunicación anteriores y superiores al lenguaje... Al poeta neorrabioso le emociona este libro y lo sitúa en la punta más alta de la poesía joven madrileña: se lo ha leído cinco veces y acostumbra a guardarlo al lado de una navaja corta, para tener alejados a los poetas pobres o ladrones del extrarradio.

Sólo cuando llega a casa el grafitero comienza a pensar en la posibilidad del ridículo: ¿y si la profesora Vukušić no vive en Batalla del Salado? ¿Y si sólo es una licencia annesextoniana como otras que ella misma ha confesado y justificado? ¿Y si es verdad pero sale a la calle y no ve las pintadas? ¿Y si las brigadas de limpieza las borran antes de que alcance a leerlas?

La solución a sus dudas llega muy pronto. A las 20:04 del mismo día, Vukušić publica una entrada en su bitácora en la que se puede leer el siguiente extracto: hoy me han hecho el regalo más bonito del mundo y voy riéndome por la calle como saltando sobre los charcos o corriendo bajo la lluvia o bailando bajo este sol y la gente se contagia, irremediablemente, la gente se contagia. batania me ha hecho el regalo más bonito del mundo. La entrada no viene firmada ni por la gallega ni croata ni traductora ni profesora ni monitora ni actriz ni poeta ni filóloga ni dobladora ni locutora ni presentadora ni las otras ocupaciones que se pueden leer en la solapa de su libro. Viene firmada por Déborah Vukušić. La persona.

¡Maldito Batania, otra vez te saliste con la tuya!
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3 de mayo de 2009

BATANIA, POETA NEORRABIOSO (25): Crucigrama

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DEFINICIONES:
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1. Iniciales del nombre y apellido de poeta madrileña que crece hacia abajo. En su último poema escaló hasta el centro de la tierra. Ama la nieve, siempre que sea negra. Anuncia proyectos de cometas subterráneos y palomas en muletas. Ha ampliado las vistas de su casa con catorce nuevos sótanos.
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2. En plural, reunión de hormigas. Fueron concebidas como faro, mapa o brújula, pero los poetas las llevan al desoriente.
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3. Nombre de poenauta argentina con muñeca girándula. Escribe en desorden alfabético. Se lanza todos los días desde un noveno piso y anota los versos mientras va por el aire. Los maldicientes le acusan de plagiar en sus poemas los ejercicios de Nadia Comaneci; otros ven analogías con el segundo gol que Maradona marcó a Inglaterra.
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4. Muleta para inválidos y neorrabiosos. Quincalla, chatarra, hojalata. Talento de tercera categoría.
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5. En plural, relojero de la muerte. Pistola de cuatro fundas, doce recámaras y trescientos sesenta y cinco disparos. Se pasa más rápido que la alegría.
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6. Relativo a un poeta ruidoso. Si fuera por trabajo, sería el mejor poeta del mundo. Se ha comprado diecisiete nuevos espejos, por lo que tiene material para escribir otros diecisiete días. Dice que es un genio, pero no se le nota.
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7. Poeta que en el futuro escribirá mejor que Neruda, según los nerudianos, mejor que Lorca, según los lorquianos, y mejor que Pizarnik, según los pizarniquianos.
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8. Al revés, trasvase de mucosidades que nos empareja con los moluscos. Confitería inventada por civilizaciones decadentes. Fuente de enfermedades. Klimt lo pintó para denunciarlo.
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9. Osario de libros. Museo de la desvida. Cementerio clasificado. En la de Retiro, la sección de poesía está pegada a la de teatro.
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10. Al revés, agua blanca en francés. Amaltea alimentaba con ella a Zeus. Con la de cabra, Cleopatra se untaba la cara. Celan la vio negra.
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11. Al revés, palabra favorita de Batania, síntesis de su pensamiento.
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12. Nombre de un poenauta desaparecido. Hombre bueno. Maneja tridente piruleta y vive en Planeta Ternuria. Principito tragado por un baobab. Domestícame, le escriben algunas blogueras. Bletisa cree que es mujer.
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SOLUCIONES:
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1. BB (Bárbara Butragueño)
2. PALABRAS
3. BIBIANA (Poveda)
4. INGENIO
5. AÑOS
6. BATÁNICO
7. NADIE
8. BESO
9. BIBLIOTECA
10. LAIT
11. YO
12. BILLY (Macgregor)
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5 de mayo de 2009
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BATANIA, POETA NEORRABIOSO (26): Nueva aguja de navegar cultos

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UNA. Escribe en prosa. Digo prosa y quiero decir novela. Olvídate de los cuentitos y los ensayitos que son muy requetebonitos pero que no te darán dinerito. Aprovecha cualquier ocasión, sin embargo, para proclamar a los cuatro vientos el fin de los géneros y di, aunque tu prosa sea un endriago y tengas menos oído que el lápiz de un carpintero, que en el fondo de ti habita un poeta. Pero nada de versos, ¿me oyes? Acuérdate de Celaya, que murió abandonado y hambriento, sin una triste lata de aceitunas que sacar a las visitas.

DOS. No leas. El escritor que se precie nunca lee; lo que hace es releer. Tampoco digas cuántas veces te has leído una obra, y si te aprietan, asegura que han sido tantas que te la sabes. Si algún pájaro te pone una trampa y te pide que le recites alguno de tus párrafos favoritos, pon gesto de cansancio y di: “Basta, odio la pedantería”. Que no te pase lo que a Juan Manuel de Prada, cuando proclamó, muy ufano, que se estaba leyendo por tercera vez las tres mil paginillas de En busca del tiempo perdido. “¿Tres veces?”, le respondió Elvira Lindo, indignada, “¿Sólo?”. Mira bien lo que le ocurrió a Cela, cuando declaró que nadie en España había leído tanto como él, que se calzaba 180 libros anuales. Sánchez Dragó, que seguía atento la jugada, le puso los pavos a la sombra: “Pues yo nunca bajo de 500”.

TRES. Firma todos los manifiestos, pero jura que nunca firmas manifiestos; acude a todas las entrevistas, pero mantente firme en tu posición de no conceder entrevistas; aférrate con uñas y dientes al mercado, pero di que te mantienes al margen y denuncia sus pasteleos; acude a tertulias y bares de escritores, pero jura que la soledad es tu único monacato; asegura con solemnidad que la novela ha muerto, pero escribe novelas sin ningún rebozo; critica los premios literarios, (cáncer del sistema, todos amañados), pero preséntate a todos los que puedas. Imita a Sartre, que se negó a recoger el Nobel, pero después envió una montaña de cartas para que los suecos le dieran las coronas. “Me negué al premio...”, decía, entre digno e incorruptible, “pero no al dinero”.

CUATRO. Persigue a los medios como alma que lleva el diablo, y ten a mano las conclusiones del informe de Igor Espabiladovski, rector de la universidad de Cracovia, que repartió mil puntos a los medios según su grado de influencia. He aquí sus resultados: radio, un punto; diarios, un punto; revistas especializadas, un punto; internet, un punto; televisión..., 996 puntos. Miente, roba, mata, di que te has hecho budista, o que eres homosexual, o de Al-Quaeda, o pederasta, o todo a una: la mayor locura estará justificada si logras una entrevista en televisión. Cuando la tengas, no lleves camisa a rayas, haz el payaso a cada minuto y préstate a todas las estupideces que te exija el guión. Recuerda que todo se le permite al escritor, salvo que se comporte como una persona normal.

CINCO. Nunca digas que te gustan Stevenson, Austen, Melville, London, Swift, Dumas, Balzac, Twain, Dickens o Galdós; en todo caso, reconoce que fueron un bonito pasatiempo cuando tenías trece años. Flaubert, Proust, Kafka, Joyce, Woolf o Faulkner son nombres que debes pronunciar a todas horas, con independencia de que alguno de ellos te parezca un coñazo, o de que te haya sido imposible terminar muchas de sus obras. Respeta la siguiente regla infalible: si de un libro no entiendes ni jota, estás ante una obra maestra. Elogia sin medida a los escritores que empiezan las historias por el final y siguen por el medio y continúan vete-a-saber-por-dónde. Si además, juegan caprichosamente con el tiempo y el espacio y cambian de narrador tres veces por minuto, hasta convertir la novela en el laberinto del Minotauro, quítate el sombrero y exclama: genio habemus! Ama la oscuridad sobre todas las cosas. Anota que Joyce, después de terminar ese prodigio de sencillez que es el Ulises, declaró que había metido ex profeso tantos rompecabezas en el libro que esperaba tener atareados a los críticos y a los profesores de literatura hasta el fin de los siglos. O que Carlos Fuentes, al publicar Terra Nostra, declaró que la había escrito con la intención de que nadie en el mundo pudiera leerla, y que pensaba modestamente que lo había conseguido. Un poco más tarde esa obra ganaría el Rómulo Gallegos. ¿Que no te lo crees? Pues creételo y abre los ojos, que asan carne. Ah, y no se te ocurra decir que lees a Coelho, Pilcher, Vázquez Figueroa, Ana Rosa Quintana y esos engendros azucarados que te suelo ver entre manos. ¿Qué? ¿Que si puedes decir que tu pasión juvenil fueron Los Hollister? Absolutamente prohibido, ¿me oyes? Pro-hi-bi-do.

SEIS. Nunca digas que te gusta El Quijote, o Ana Karenina, o Cien años de soledad, o Cumbres borrascosas, o Los miserables, porque son lugares comunes que no prenuncian la inteligencia superior que se te supone, y tú eres enemigo de los lugares comunes. Frente al Quijote, lamenta la postergación de La Galatea, obra a tu juicio superior, o di que lo mejor de Dostoyevski es su correspondencia. No te olvides de reivindicar a poetas menores y alguna joya desconocida del siglo XVIII. Date el pisto de leer a escritores secretos, a los que llamarás, con mucha solemnidad, “escritores de culto”. Emplea mucho las palabras “rescatar” o “injusticia”: hay que rescatar a mengano; se ha cometido una injusticia de siglos con Marmolillo Pérez, poeta muy por encima de Quevedo, etc., etc., etc.

SIETE. Alaba a los muertos y detesta a los vivos. Valle llamó “garbancero” a Galdós; Bergamín dijo que Lorca se lo tenía muy creído; Bretón insulta a Claudel; Gómez de la Serna tacha a Benavente de “flordelisado pirrimplinplin”. Incrementa tu odio a medida que los escritores vivan más cerca de tu localidad. También te recomiendo no citarles, o hacerlo con un pequeño error en su apellido, como Cela, que a Torrente Ballester lo llamaba Torrente “Ballesteros”, o como Borges, que, preguntado por Antonio Machado, respondió: “¡Ah!, ¿pero es que Manuel tenía un hermano?”

OCHO. Reniega de los políticos. Alaba a Castelar, Costa, Azaña y Besteiro, grandes oradores que hacían de la palabra un arte, y no los de ahora, que sólo rebuznan. Pronuncia rebuznar con mucho asco, que es de mucho efecto. Denuncia al poder, pero hazte su pensionario. Sigue con disciplina las encuestas de intención de voto: sería una pena que por descuidar un detalle así eligieras a uno de los partidos que acabe en la oposición. Aprende como un nuevo catecismo los siguientes consejos útiles: si estás en Euskadi, fustiga el centralismo madrileño; si estás en Catalunya, pide de una vez el Nobel para un autor en catalán; si en Valencia, posa con una naranja; si en Madrid, muestra tu pulsera de apoyo obligatorio a su candidatura para Los Juegos Olímpicos de 2016.

NUEVE. Plagia a destajo. Prefiere ante todo a los muertos, que no tienen a quien les defienda y nunca dirán esta boca es mía. Si te cogen en una trampa, haz como Lucía Etxebarria o Luis Racionero, que alegaron que lo suyo era “intertextualidad”. Recurre a la socorrida frase de Borges, según la cual todas las metáforas posibles se han escrito alguna vez. Si quieres más seguridad, entra en la página web de las obras ganadoras en el Quincuagésimo tercer concurso de novela Memetu Sese Soko en Guinea Ecuatorial: allí copiarás a tu gusto sin necesidad de freno de mano. También puedes plagiar sin miedo a Tácito, Onetti o Faulkner: todo el mundo dice que se los ha leído, pero yo te aseguro que no hay tales carneros.

DIEZ. Sé valiente. Alardea de independencia, di que escribir en España es llorar, muéstrate contra todas las dictaduras, contra todas las formas de injusticia, pero, ¡ojo!, sólo con la puntita... Recuerda que Salman Rushdie fue sentenciado por los integristas, Dostoyevski deportado a Siberia, Wilde y Quevedo encarcelados, Ovidio desterrado, Sócrates condenado, Cicerón decapitado, Lorca fusilado... Más que ser valiente, se trata de hacer de valiente, que es lo mismo, pero mucho mejor.

ONCE. Sólo existe lo que tiene nombre. Recuerda que los chinos disponían muchos siglos antes del invento al que puso su nombre Gutenberg; que Marconi robó a Hertz la paternidad de la radio; que aunque los vikingos fueron los primeros que llegaron a América, y Colón la redescubrió en 1492, el continente no se llama Vikingia ni Colombia, porque un tal Américo Vespucio anduvo más despierto. Sigue los pasos de Tom Wolfe, ese pedazo de artista, al que se le ocurrió la genialidad de crear El nuevo periodismo, ante el asombro de los que ya lo hacían 150 años antes, y ellos sin enterarse. Si escribes un mamotreto infumable y te das cuenta de que nadie en sus cabales podrá hincarle el diente, fínchate como un pavo real y puntualiza que estás experimentando dentro de una línea de tu propia invención. Bautiza el movimiento como “neomegapostmodernismonovísimo” u otro terminacho de esa laya: al instante te saludarán como a un nuevo Beckett.

DOCE. No te suicides. Aunque sólo así llegó a la cima el autor de La conjura de los necios, y ha revestido de un aura maldita a la Storni, Woolf, Hemingway, Plath, Maiakovski, Séneca, Mishima, Lugones, Larra y otros, hoy en día no hay que exagerar tanto para llegar a la inmortalidad. Los románticos exaltaron el suicidio, pero Lamartine alcanzó los 77 años; Chateaubriand, 80; Goethe, los 82, y Victor Hugo, los 83. Toma ejemplo también de Cioran, que se pasó la vida explicando que el suicidio era la única salida digna a esta perra existencia. Tan convencido estaba, que nos lo repitió una y otra vez hasta la modesta edad de 84 años.

TRECE. Lee con fruición las reseñas de los libros. Si sabes que el ladrillo va de un guerrero llamado Eneas que huyó de Troya y tras innumerables vicisitudes dio a parar en Italia para fundar una ciudad que después se llamaría Roma, ¡felicidades, tío!: ya puedes presumir de haberte leído la Eneida. Si te la lees de verdad, quizá te enteres de menos. Hazte con libros como La cultura. Todo lo que hay que saber, de Schwanitz; El mundo de Sofía, de Gaarder; Tres horas en el Museo del Prado o La historia de la humanidad en 500 palabras, de D’Ors; o El arte de tener razón, de Schopenhauer, junto con recopilaciones de máximas de Cicerón, Séneca, Pascal o La Rochefoucauld: parecerá que has aprendido en unas horas materias a las que otros han dedicado toda su vida. Ten a mano un manual de citas en latín y francés: utilízalas a discreción sin traducirlas y sin preocuparte en desenredar el sentido y el contexto en que fueron dichas.

CATORCE. En las tertulias, no seas membrillo al comentar las obras de tus colegas. Nunca digas que los personajes te parecen postizos, que la historia no te ha calado, o que el final era previsible. Te tomarán como a un cenizo que aún no ha llegado a Proust y sospecharán que lo tuyo son (¡horror!) las novelas de planteamiento, nudo y desenlace, en el plan de Victor Hugo, Jane Austen, Stendhal, Steinbeck y otros autores ya superados. Si dices, en cambio, implado de orgullo, que la novela pertenece a la corriente empírico-realista galonipona, y que el tratamiento psicológico-deconstructivo de los personajes le acerca a la metempsicosis conductista de la escuela saboyana del siglo XVI, al instante te considerarán un nuevo Aristarco y podrás escuchar los comentarios que a tu lado, en voz baja pero con la intención de que le oigas, le dice un maromo a otro: “No hay quien le coja en un renuncio. Es un libro abierto. Se lo ha leído todo”.

QUINCE. Renueva tu vocabulario. No escribas soledad, sino torre de marfil; no inspiración, sino musas; no desnudo, sino traje de Adán. Que todas tus risas sean homéricas, todas las situaciones kafkianas, todas las magdalenas proustianas, todos los bajos fondos dickensianos. Cita a todas horas el mito de la caverna y la biblioteca de Babel. Cualquier reunión es buena para colar una cita de Borges: si no te viene ninguna a la mente, cámbiala por alguna de tu tía Enriqueta, la loca, diciendo que es de Borges. Nadie se dará cuenta, y seguro que la frase será mucho más sensata.

DIECISÉIS. Sobrepronuncia los nombres extranjeros. No te importe equivocarte al decir Teren Mos, Rosa Regar o Pere Gimferrero. Tampoco al decir Bernardo Saratxaga, Joseba Sarriosandía o como dios se llamen esos autores periféricos que se ponen esos apellidos sólo por tocar las narices. Ninguno se molestará, y si se molesta, acúsalo inmediatamente de provincianismo y estrechez de miras. En cambio, si te encocoras y sacas toda tu pirotecnia para decir “Balsak”, “Rimbó”, “SSSatebrián” y, sobre todo, no Toni Blair, a lo paleto, sino Tony “Blerrrrrr”, quedarás como un políglota irrefutable. ¿Qué? ¿Que si Unamuno aprendió sus dieciséis idiomas así? No, no exactamente, pero tú calla y apunta, que no eres Unamuno.

DIECISIETE. No acudas a talleres literarios. Son sólo una cueva de ladrones que se aprovechan de la ambición de la buena gente para desnudar sus bolsillos. En todo caso (que esto quede entre nosotros), te aconsejo el taller “El vestido nuevo del emperador”, del que soy codirector, y que supone una nueva forma de entender la enseñanza literaria. En este taller aprenderás todo lo necesario para convertirte en escritor al módico precio de 1500 euros mensuales. Preparamos a nuestros alumnos para el Premio Planeta. Regalamos, al pagar los 3000 euros de la matrícula (precio simbólico), nuestro libro de cabecera “Cómo convertirse en escritor en 57 minutos y sobra tiempo”, de Vasily Quejetasov.

DIECIOCHO. Creáte una imagen. Homero y Borges ganan puntos con la ceguera, Cervantes y Valle sacan partido a su manquedad, Nabokov caza mariposas, Delibes perdices rojas, Gala acumula bastones, Balzac come manzanas, Cela aspira litro y medio de agua con el culo, Umbral tira a su piscina todos los libros malos, Wolfe siempre escribe vestido de blanco. Creáte manías, supersticiones, invéntate una infancia terrible. ¿Que no tienes ningún defecto físico vergonzoso, alguna hermana puta o una enfermedad incurable? Qué lástima. Pero... ¿no me dijiste que te operaron de fimosis cuando tenías siete años? ¿Qué? ¿Qué saliste tan campante el mismo día del ingreso? Da igual: di que tu vida corrió peligro, que entraste en coma, que estuviste a punto de morir. Que cuando saliste del quirófano le prometiste a San Robustiano, patrón de los paniaguados, al que te habías encomendado, que te harías escritor, que serías más grande que Shakespeare. Nunca dejes que la verdad se interponga en tu camino.

DIECINUEVE. Busca el escándalo. Haz como Lorca y Alberti, que frotaban sus pollas contra las paredes de los tranvías, o se iban a mear a las puertas de la Academia; o como Maeztu, que convocó a la prensa para demostrar cómo cruzaba a gatas la Puerta del Sol; o como Allen Ginsberg, que ofreció desnudo un recital de poemas. No te importe que tus declaraciones sean estúpidas, siempre que sean explosivas. El ejemplo a seguir es Sánchez Dragó, que amenazó a los andaluces con no pisar Andalucía si volvían a votar al PSOE; y llamó analfabetos integrales a los que leían el Marca. Cela, otro del mismo paño, dijo una vez que sus tres animales favoritos eran el perro, la mujer y el caballo, por este orden, y más tarde recomendó, con toda la barba, que se prohibiera el voto a las mujeres gordas, dándoles a cambio una hamburguesa. Cuando al día siguiente los futboleros, los andaluces y las mujeres, gordas o flacas, en justa retribución, te monten una buena zambra, convoca a los medios y di que eres víctima de una conspiración en tu contra. Utiliza mucho estas expresiones: “caza de brujas”, “ajuste de cuentas”, “campaña orquestada”, “chivo expiatorio”, “cabeza de turco”... Si no es suficiente (que no lo será, y eso tú, viejo zorro, lo esperabas como agua de mayo) cierra el asunto con esta frase lapidaria: “La envidia es el deporte nacional de España”. No se te ocurra decir, por supuesto, que esa frase, traducida, es la misma que emplean los franceses para definir el deporte nacional de Francia, y los italianos el de Italia, y los alemanes el de Alemania, y así hasta el infinito.

VEINTE. Di que la posteridad te hará justicia, y saca a colación los nombres de Kafka, Lautréamont, Bécquer y Van Gogh, genios incomprendidos, muertos en el anonimato. Es un recurso muy goloso al que acudirás con mayor frecuencia a medida que pasen los años y aumente el número de tus fracasos. Es probable que algún bicho infecto te insinúe que por cada genio sin descubrir que se fue a la tumba, hay mil que murieron amenazantes con la matraca de que la posteridad les repararía, y van pasando los años y los siglos y la posteridad sigue sin hacerles caso. Si alguien te sale con eso, hazte el distraído.

VEINTIUNA. No arriesgues. Ten en cuenta que por cada Pedro Páramo genial que sale al mercado, hay cinco mil pseudokandinskis que se descuernan para no volver a levantarse jamás. Echa un vistazo al genio del momento y compra papel de calco. Tienes que García Marquezarte, Kunderarte, Saramagarte, y dejar en tu novela los suficientes cabos sueltos para, en caso de que suene la flauta y tengas éxito, tirar del hilo y hacer su correspondiente continuación. En esa misma línea, te recomiendo que optes por las trilogías o pentalogías. El editor es el amo de la burra: apúntalo como si fuera el primer mandamiento. Si Cervantes viviera ahora, su editorial le obligaría a resucitar a Don Quijote para escribir otras 37 secuelas. ¿Te imaginas al pobre hidalgo, con 120 años y superadas ya nueve trombosis, después de luchar contra 15 vizcaínos del PNV, 19 parques eólicos y 21 toros de Osborne?

VEINTIDÓS. Sí, ya sé que tienes que escribir un libro, pero tranquilo, que eso es lo menos importante. Si observas a pies juntillas esta Nueva aguja de navegar cultos que te estoy dando, y logras ser a la vez conservador y revolucionario, prudente y osado, maudit y cadáver exquisito, antiguo y moderno, Zapaterista, Rajoycista y Juancarlista, cojo, ciego, jorobado o manco de los dos brazos, lector empedernido de engendros para diabéticos, terrible esgrimista verbal, origen de innumerables escándalos, excéntrico, borracho para escupir en la mano que te da de comer y sobrio para volver a ella a pedir sopitas, fustigador de best-sellers, odiador profesional de novelas-río decimonónicas, políglota de los de Blerrrr, autista, maníaco, histriónico, ciclotímico y raro de cojones, yo te aseguro que el libro vendrá por sí solo. Creado el personaje, tú podrás limitarte a poner la firma porque... ¿quién te ha dicho que el libro lo tengas que escribir tú mismo?


15 de julio de 2007
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