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Si coges un libro de historia
y lo aprietas con las manos,
verás salir por sus costuras
regueros de sangre.
Ábrelo.
Leerás que los vencedores
siempre apelan
a Dios
y a la ley
y a la verdad
y a la patria,
pero ganaron porque tenían
más soldados,
más cañones,
más caballos
y generales que estudiaban mejor
las líneas negras de los mapas.
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domingo 31 de mayo de 2009
Nueva aguja de navegar cultos
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UNA. Escribe en prosa. Digo prosa y quiero decir novela. Olvídate de los cuentitos y los ensayitos que son muy requetebonitos pero que no te darán dinerito. Aprovecha cualquier ocasión, sin embargo, para proclamar a los cuatro vientos el fin de los géneros y di, aunque tu prosa sea un endriago y tengas menos oído que el lápiz de un carpintero, que en el fondo de ti habita un poeta. Pero nada de versos, ¿me oyes? Acuérdate de Celaya, que murió abandonado y hambriento, sin una triste lata de aceitunas que sacar a las visitas.
DOS. No leas. El escritor que se precie nunca lee; lo que hace es releer. Tampoco digas cuántas veces te has leído una obra, y si te aprietan, asegura que han sido tantas que te la sabes. Si algún pájaro te pone una trampa y te pide que le recites alguno de tus párrafos favoritos, pon gesto de cansancio y di: “Basta, odio la pedantería”. Que no te pase lo que a Juan Manuel de Prada, cuando proclamó, muy ufano, que se estaba leyendo por tercera vez las tres mil paginillas de En busca del tiempo perdido. “¿Tres veces?”, le respondió Elvira Lindo, indignada, “¿Sólo?”. Mira bien lo que le ocurrió a Cela, cuando declaró que nadie en España había leído tanto como él, que se calzaba 180 libros anuales. Sánchez Dragó, que seguía atento la jugada, le puso los pavos a la sombra: “Pues yo nunca bajo de 500”.
TRES. Firma todos los manifiestos, pero jura que nunca firmas manifiestos; acude a todas las entrevistas, pero mantente firme en tu posición de no conceder entrevistas; aférrate con uñas y dientes al mercado, pero di que te mantienes al margen y denuncia sus pasteleos; acude a tertulias y bares de escritores, pero jura que la soledad es tu único monacato; asegura con solemnidad que la novela ha muerto, pero escribe novelas sin ningún rebozo; critica los premios literarios, (cáncer del sistema, todos amañados), pero preséntate a todos los que puedas. Imita a Sartre, que se negó a recoger el Nobel, pero después envió una montaña de cartas para que los suecos le dieran las coronas. “Me negué al premio...”, decía, entre digno e incorruptible, “pero no al dinero”.
CUATRO. Persigue a los medios como alma que lleva el diablo, y ten a mano las conclusiones del informe de Igor Espabiladovski, rector de la universidad de Cracovia, que repartió mil puntos a los medios según su grado de influencia. He aquí sus resultados: radio, un punto; diarios, un punto; revistas especializadas, un punto; internet, un punto; televisión..., 996 puntos. Miente, roba, mata, di que te has hecho budista, o que eres homosexual, o de Al-Quaeda, o pederasta, o todo a una: la mayor locura estará justificada si logras una entrevista en televisión. Cuando la tengas, no lleves camisa a rayas, haz el payaso a cada minuto y préstate a todas las estupideces que te exija el guión. Recuerda que todo se le permite al escritor, salvo que se comporte como una persona normal.
CINCO. Nunca digas que te gustan Stevenson, Austen, Melville, London, Swift, Dumas, Balzac, Twain, Dickens o Galdós; en todo caso, reconoce que fueron un bonito pasatiempo cuando tenías trece años. Flaubert, Proust, Kafka, Joyce, Woolf o Faulkner son nombres que debes pronunciar a todas horas, con independencia de que alguno de ellos te parezca un coñazo, o de que te haya sido imposible terminar muchas de sus obras. Respeta la siguiente regla infalible: si de un libro no entiendes ni jota, estás ante una obra maestra. Elogia sin medida a los escritores que empiezan las historias por el final y siguen por el medio y continúan vete-a-saber-por-dónde. Si además, juegan caprichosamente con el tiempo y el espacio y cambian de narrador tres veces por minuto, hasta convertir la novela en el laberinto del Minotauro, quítate el sombrero y exclama: genio habemus! Ama la oscuridad sobre todas las cosas. Anota que Joyce, después de terminar ese prodigio de sencillez que es el Ulises, declaró que había metido ex profeso tantos rompecabezas en el libro que esperaba tener atareados a los críticos y a los profesores de literatura hasta el fin de los siglos. O que Carlos Fuentes, al publicar Terra Nostra, declaró que la había escrito con la intención de que nadie en el mundo pudiera leerla, y que pensaba modestamente que lo había conseguido. Un poco más tarde esa obra ganaría el Rómulo Gallegos. ¿Que no te lo crees? Pues creételo y abre los ojos, que asan carne. Ah, y no se te ocurra decir que lees a Coelho, Pilcher, Vázquez Figueroa, Ana Rosa Quintana y esos engendros azucarados que te suelo ver entre manos. ¿Qué? ¿Que si puedes decir que tu pasión juvenil fueron Los Hollister? Absolutamente prohibido, ¿me oyes? Pro-hi-bi-do.
SEIS. Nunca digas que te gusta El Quijote, o Ana Karenina, o Cien años de soledad, o Cumbres borrascosas, o Los miserables, porque son lugares comunes que no prenuncian la inteligencia superior que se te supone, y tú eres enemigo de los lugares comunes. Frente al Quijote, lamenta la postergación de La Galatea, obra a tu juicio superior, o di que lo mejor de Dostoyevski es su correspondencia. No te olvides de reivindicar a poetas menores y alguna joya desconocida del siglo XVIII. Date el pisto de leer a escritores secretos, a los que llamarás, con mucha solemnidad, “escritores de culto”. Emplea mucho las palabras “rescatar” o “injusticia”: hay que rescatar a mengano; se ha cometido una injusticia de siglos con Marmolillo Pérez, poeta muy por encima de Quevedo, etc., etc., etc.
SIETE. Alaba a los muertos y detesta a los vivos. Valle llamó “garbancero” a Galdós; Bergamín dijo que Lorca se lo tenía muy creído; Bretón insulta a Claudel; Gómez de la Serna tacha a Benavente de “flordelisado pirrimplinplin”. Incrementa tu odio a medida que los escritores vivan más cerca de tu localidad. También te recomiendo no citarles, o hacerlo con un pequeño error en su apellido, como Cela, que a Torrente Ballester lo llamaba Torrente “Ballesteros”, o como Borges, que, preguntado por Antonio Machado, respondió: “¡Ah!, ¿pero es que Manuel tenía un hermano?”
OCHO. Reniega de los políticos. Alaba a Castelar, Costa, Azaña y Besteiro, grandes oradores que hacían de la palabra un arte, y no los de ahora, que sólo rebuznan. Pronuncia rebuznar con mucho asco, que es de mucho efecto. Denuncia al poder, pero hazte su pensionario. Sigue con disciplina las encuestas de intención de voto: sería una pena que por descuidar un detalle así eligieras a uno de los partidos que acabe en la oposición. Aprende como un nuevo catecismo los siguientes consejos útiles: si estás en Euskadi, fustiga el centralismo madrileño; si estás en Catalunya, pide de una vez el Nobel para un autor en catalán; si en Valencia, posa con una naranja; si en Madrid, muestra tu pulsera de apoyo obligatorio a su candidatura para Los Juegos Olímpicos de 2016.
NUEVE. Plagia a destajo. Prefiere ante todo a los muertos, que no tienen a quien les defienda y nunca dirán esta boca es mía. Si te cogen en una trampa, haz como Lucía Etxebarria o Luis Racionero, que alegaron que lo suyo era “intertextualidad”. Recurre a la socorrida frase de Borges, según la cual todas las metáforas posibles se han escrito alguna vez. Si quieres más seguridad, entra en la página web de las obras ganadoras en el Quincuagésimo tercer concurso de novela Memetu Sese Soko en Guinea Ecuatorial: allí copiarás a tu gusto sin necesidad de freno de mano. También puedes plagiar sin miedo a Tácito, Onetti o Faulkner: todo el mundo dice que se los ha leído, pero yo te aseguro que no hay tales carneros.
DIEZ. Sé valiente. Alardea de independencia, di que escribir en España es llorar, muéstrate contra todas las dictaduras, contra todas las formas de injusticia, pero, ¡ojo!, sólo con la puntita... Recuerda que Salman Rushdie fue sentenciado por los integristas, Dostoyevski deportado a Siberia, Wilde y Quevedo encarcelados, Ovidio desterrado, Sócrates condenado, Cicerón decapitado, Lorca fusilado... Más que ser valiente, se trata de hacer de valiente, que es lo mismo, pero mucho mejor.
ONCE. Sólo existe lo que tiene nombre. Recuerda que los chinos disponían muchos siglos antes del invento al que puso su nombre Gutenberg; que Marconi robó a Hertz la paternidad de la radio; que aunque los vikingos fueron los primeros que llegaron a América, y Colón la redescubrió en 1492, el continente no se llama Vikingia ni Colombia, porque un tal Américo Vespucio anduvo más despierto. Sigue los pasos de Tom Wolfe, ese pedazo de artista, al que se le ocurrió la genialidad de crear El nuevo periodismo, ante el asombro de los que ya lo hacían 150 años antes, y ellos sin enterarse. Si escribes un mamotreto infumable y te das cuenta de que nadie en sus cabales podrá hincarle el diente, fínchate como un pavo real y puntualiza que estás experimentando dentro de una línea de tu propia invención. Bautiza el movimiento como “neomegapostmodernismonovísimo” u otro terminacho de esa laya: al instante te saludarán como a un nuevo Beckett.
DOCE. No te suicides. Aunque sólo así llegó a la cima el autor de La conjura de los necios, y ha revestido de un aura maldita a la Storni, Woolf, Hemingway, Plath, Maiakovski, Séneca, Mishima, Lugones, Larra y otros, hoy en día no hay que exagerar tanto para llegar a la inmortalidad. Los románticos exaltaron el suicidio, pero Lamartine alcanzó los 77 años; Chateaubriand, 80; Goethe, los 82, y Victor Hugo, los 83. Toma ejemplo también de Cioran, que se pasó la vida explicando que el suicidio era la única salida digna a esta perra existencia. Tan convencido estaba, que nos lo repitió una y otra vez hasta la modesta edad de 84 años.
TRECE. Lee con fruición las reseñas de los libros. Si sabes que el ladrillo va de un guerrero llamado Eneas que huyó de Troya y tras innumerables vicisitudes dio a parar en Italia para fundar una ciudad que después se llamaría Roma, ¡felicidades, tío!: ya puedes presumir de haberte leído la Eneida. Si te la lees de verdad, quizá te enteres de menos. Hazte con libros como La cultura. Todo lo que hay que saber, de Schwanitz; El mundo de Sofía, de Gaarder; Tres horas en el Museo del Prado o La historia de la humanidad en 500 palabras, de D’Ors; o El arte de tener razón, de Schopenhauer, junto con recopilaciones de máximas de Cicerón, Séneca, Pascal o La Rochefoucauld: parecerá que has aprendido en unas horas materias a las que otros han dedicado toda su vida. Ten a mano un manual de citas en latín y francés: utilízalas a discreción sin traducirlas y sin preocuparte en desenredar el sentido y el contexto en que fueron dichas.
CATORCE. En las tertulias, no seas membrillo al comentar las obras de tus colegas. Nunca digas que los personajes te parecen postizos, que la historia no te ha calado, o que el final era previsible. Te tomarán como a un cenizo que aún no ha llegado a Proust y sospecharán que lo tuyo son (¡horror!) las novelas de planteamiento, nudo y desenlace, en el plan de Victor Hugo, Jane Austen, Stendhal, Steinbeck y otros autores ya superados. Si dices, en cambio, implado de orgullo, que la novela pertenece a la corriente empírico-realista galonipona, y que el tratamiento psicológico-deconstructivo de los personajes le acerca a la metempsicosis conductista de la escuela saboyana del siglo XVI, al instante te considerarán un nuevo Aristarco y podrás escuchar los comentarios que a tu lado, en voz baja pero con la intención de que le oigas, le dice un maromo a otro: “No hay quien le coja en un renuncio. Es un libro abierto. Se lo ha leído todo”.
QUINCE. Renueva tu vocabulario. No escribas soledad, sino torre de marfil; no inspiración, sino musas; no desnudo, sino traje de Adán. Que todas tus risas sean homéricas, todas las situaciones kafkianas, todas las magdalenas proustianas, todos los bajos fondos dickensianos. Cita a todas horas el mito de la caverna y la biblioteca de Babel. Cualquier reunión es buena para colar una cita de Borges: si no te viene ninguna a la mente, cámbiala por alguna de tu tía Enriqueta, la loca, diciendo que es de Borges. Nadie se dará cuenta, y seguro que la frase será mucho más sensata.
DIECISÉIS. Sobrepronuncia los nombres extranjeros. No te importe equivocarte al decir Teren Mos, Rosa Regar o Pere Gimferrero. Tampoco al decir Bernardo Saratxaga, Joseba Sarriosandía o como dios se llamen esos autores periféricos que se ponen esos apellidos sólo por tocar las narices. Ninguno se molestará, y si se molesta, acúsalo inmediatamente de provincianismo y estrechez de miras. En cambio, si te encocoras y sacas toda tu pirotecnia para decir “Balsak”, “Rimbó”, “SSSatebrián” y, sobre todo, no Toni Blair, a lo paleto, sino Tony “Blerrrrrr”, quedarás como un políglota irrefutable. ¿Qué? ¿Que si Unamuno aprendió sus dieciséis idiomas así? No, no exactamente, pero tú calla y apunta, que no eres Unamuno.
DIECISIETE. No acudas a talleres literarios. Son sólo una cueva de ladrones que se aprovechan de la ambición de la buena gente para desnudar sus bolsillos. En todo caso (que esto quede entre nosotros), te aconsejo el taller “El vestido nuevo del emperador”, del que soy codirector, y que supone una nueva forma de entender la enseñanza literaria. En este taller aprenderás todo lo necesario para convertirte en escritor al módico precio de 1500 euros mensuales. Preparamos a nuestros alumnos para el Premio Planeta. Regalamos, al pagar los 3000 euros de la matrícula (precio simbólico), nuestro libro de cabecera “Cómo convertirse en escritor en 57 minutos y sobra tiempo”, de Vasily Quejetasov.
DIECIOCHO. Creáte una imagen. Homero y Borges ganan puntos con la ceguera, Cervantes y Valle sacan partido a su manquedad, Nabokov caza mariposas, Delibes perdices rojas, Gala acumula bastones, Balzac come manzanas, Cela aspira litro y medio de agua con el culo, Umbral tira a su piscina todos los libros malos, Wolfe siempre escribe vestido de blanco. Creáte manías, supersticiones, invéntate una infancia terrible. ¿Que no tienes ningún defecto físico vergonzoso, alguna hermana puta o una enfermedad incurable? Qué lástima. Pero... ¿no me dijiste que te operaron de fimosis cuando tenías siete años? ¿Qué? ¿Qué saliste tan campante el mismo día del ingreso? Da igual: di que tu vida corrió peligro, que entraste en coma, que estuviste a punto de morir. Que cuando saliste del quirófano le prometiste a San Robustiano, patrón de los paniaguados, al que te habías encomendado, que te harías escritor, que serías más grande que Shakespeare. Nunca dejes que la verdad se interponga en tu camino.
DIECINUEVE. Busca el escándalo. Haz como Lorca y Alberti, que frotaban sus pollas contra las paredes de los tranvías, o se iban a mear a las puertas de la Academia; o como Maeztu, que convocó a la prensa para demostrar cómo cruzaba a gatas la Puerta del Sol; o como Allen Ginsberg, que ofreció desnudo un recital de poemas. No te importe que tus declaraciones sean estúpidas, siempre que sean explosivas. El ejemplo a seguir es Sánchez Dragó, que amenazó a los andaluces con no pisar Andalucía si volvían a votar al PSOE; y llamó analfabetos integrales a los que leían el Marca. Cela, otro del mismo paño, dijo una vez que sus tres animales favoritos eran el perro, la mujer y el caballo, por este orden, y más tarde recomendó, con toda la barba, que se prohibiera el voto a las mujeres gordas, dándoles a cambio una hamburguesa. Cuando al día siguiente los futboleros, los andaluces y las mujeres, gordas o flacas, en justa retribución, te monten una buena zambra, convoca a los medios y di que eres víctima de una conspiración en tu contra. Utiliza mucho estas expresiones: “caza de brujas”, “ajuste de cuentas”, “campaña orquestada”, “chivo expiatorio”, “cabeza de turco”... Si no es suficiente (que no lo será, y eso tú, viejo zorro, lo esperabas como agua de mayo) cierra el asunto con esta frase lapidaria: “La envidia es el deporte nacional de España”. No se te ocurra decir, por supuesto, que esa frase, traducida, es la misma que emplean los franceses para definir el deporte nacional de Francia, y los italianos el de Italia, y los alemanes el de Alemania, y así hasta el infinito.
VEINTE. Di que la posteridad te hará justicia, y saca a colación los nombres de Kafka, Lautréamont, Bécquer y Van Gogh, genios incomprendidos, muertos en el anonimato. Es un recurso muy goloso al que acudirás con mayor frecuencia a medida que pasen los años y aumente el número de tus fracasos. Es probable que algún bicho infecto te insinúe que por cada genio sin descubrir que se fue a la tumba, hay mil que murieron amenazantes con la matraca de que la posteridad les repararía, y van pasando los años y los siglos y la posteridad sigue sin hacerles caso. Si alguien te sale con eso, hazte el distraído.
VEINTIUNA. No arriesgues. Ten en cuenta que por cada Pedro Páramo genial que sale al mercado, hay cinco mil pseudokandinskis que se descuernan para no volver a levantarse jamás. Echa un vistazo al genio del momento y compra papel de calco. Tienes que García Marquezarte, Kunderarte, Saramagarte, y dejar en tu novela los suficientes cabos sueltos para, en caso de que suene la flauta y tengas éxito, tirar del hilo y hacer su correspondiente continuación. En esa misma línea, te recomiendo que optes por las trilogías o pentalogías. El editor es el amo de la burra: apúntalo como si fuera el primer mandamiento. Si Cervantes viviera ahora, su editorial le obligaría a resucitar a Don Quijote para escribir otras 37 secuelas. ¿Te imaginas al pobre hidalgo, con 120 años y superadas ya nueve trombosis, después de luchar contra 15 vizcaínos del PNV, 19 parques eólicos y 21 toros de Osborne?
VEINTIDÓS. Sí, ya sé que tienes que escribir un libro, pero tranquilo, que eso es lo menos importante. Si observas a pies juntillas esta Nueva aguja de navegar cultos que te estoy dando, y logras ser a la vez conservador y revolucionario, prudente y osado, maudit y cadáver exquisito, antiguo y moderno, Zapaterista, Rajoycista y Juancarlista, cojo, ciego, jorobado o manco de los dos brazos, lector empedernido de engendros para diabéticos, terrible esgrimista verbal, origen de innumerables escándalos, excéntrico, borracho para escupir en la mano que te da de comer y sobrio para volver a ella a pedir sopitas, fustigador de best-sellers, odiador profesional de novelas-río decimonónicas, políglota de los de Blerrrr, autista, maníaco, histriónico, ciclotímico y raro de cojones, yo te aseguro que el libro vendrá por sí solo. Creado el personaje, tú podrás limitarte a poner la firma porque... ¿quién te ha dicho que el libro lo tengas que escribir tú mismo?
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DOS. No leas. El escritor que se precie nunca lee; lo que hace es releer. Tampoco digas cuántas veces te has leído una obra, y si te aprietan, asegura que han sido tantas que te la sabes. Si algún pájaro te pone una trampa y te pide que le recites alguno de tus párrafos favoritos, pon gesto de cansancio y di: “Basta, odio la pedantería”. Que no te pase lo que a Juan Manuel de Prada, cuando proclamó, muy ufano, que se estaba leyendo por tercera vez las tres mil paginillas de En busca del tiempo perdido. “¿Tres veces?”, le respondió Elvira Lindo, indignada, “¿Sólo?”. Mira bien lo que le ocurrió a Cela, cuando declaró que nadie en España había leído tanto como él, que se calzaba 180 libros anuales. Sánchez Dragó, que seguía atento la jugada, le puso los pavos a la sombra: “Pues yo nunca bajo de 500”.
TRES. Firma todos los manifiestos, pero jura que nunca firmas manifiestos; acude a todas las entrevistas, pero mantente firme en tu posición de no conceder entrevistas; aférrate con uñas y dientes al mercado, pero di que te mantienes al margen y denuncia sus pasteleos; acude a tertulias y bares de escritores, pero jura que la soledad es tu único monacato; asegura con solemnidad que la novela ha muerto, pero escribe novelas sin ningún rebozo; critica los premios literarios, (cáncer del sistema, todos amañados), pero preséntate a todos los que puedas. Imita a Sartre, que se negó a recoger el Nobel, pero después envió una montaña de cartas para que los suecos le dieran las coronas. “Me negué al premio...”, decía, entre digno e incorruptible, “pero no al dinero”.
CUATRO. Persigue a los medios como alma que lleva el diablo, y ten a mano las conclusiones del informe de Igor Espabiladovski, rector de la universidad de Cracovia, que repartió mil puntos a los medios según su grado de influencia. He aquí sus resultados: radio, un punto; diarios, un punto; revistas especializadas, un punto; internet, un punto; televisión..., 996 puntos. Miente, roba, mata, di que te has hecho budista, o que eres homosexual, o de Al-Quaeda, o pederasta, o todo a una: la mayor locura estará justificada si logras una entrevista en televisión. Cuando la tengas, no lleves camisa a rayas, haz el payaso a cada minuto y préstate a todas las estupideces que te exija el guión. Recuerda que todo se le permite al escritor, salvo que se comporte como una persona normal.
CINCO. Nunca digas que te gustan Stevenson, Austen, Melville, London, Swift, Dumas, Balzac, Twain, Dickens o Galdós; en todo caso, reconoce que fueron un bonito pasatiempo cuando tenías trece años. Flaubert, Proust, Kafka, Joyce, Woolf o Faulkner son nombres que debes pronunciar a todas horas, con independencia de que alguno de ellos te parezca un coñazo, o de que te haya sido imposible terminar muchas de sus obras. Respeta la siguiente regla infalible: si de un libro no entiendes ni jota, estás ante una obra maestra. Elogia sin medida a los escritores que empiezan las historias por el final y siguen por el medio y continúan vete-a-saber-por-dónde. Si además, juegan caprichosamente con el tiempo y el espacio y cambian de narrador tres veces por minuto, hasta convertir la novela en el laberinto del Minotauro, quítate el sombrero y exclama: genio habemus! Ama la oscuridad sobre todas las cosas. Anota que Joyce, después de terminar ese prodigio de sencillez que es el Ulises, declaró que había metido ex profeso tantos rompecabezas en el libro que esperaba tener atareados a los críticos y a los profesores de literatura hasta el fin de los siglos. O que Carlos Fuentes, al publicar Terra Nostra, declaró que la había escrito con la intención de que nadie en el mundo pudiera leerla, y que pensaba modestamente que lo había conseguido. Un poco más tarde esa obra ganaría el Rómulo Gallegos. ¿Que no te lo crees? Pues creételo y abre los ojos, que asan carne. Ah, y no se te ocurra decir que lees a Coelho, Pilcher, Vázquez Figueroa, Ana Rosa Quintana y esos engendros azucarados que te suelo ver entre manos. ¿Qué? ¿Que si puedes decir que tu pasión juvenil fueron Los Hollister? Absolutamente prohibido, ¿me oyes? Pro-hi-bi-do.
SEIS. Nunca digas que te gusta El Quijote, o Ana Karenina, o Cien años de soledad, o Cumbres borrascosas, o Los miserables, porque son lugares comunes que no prenuncian la inteligencia superior que se te supone, y tú eres enemigo de los lugares comunes. Frente al Quijote, lamenta la postergación de La Galatea, obra a tu juicio superior, o di que lo mejor de Dostoyevski es su correspondencia. No te olvides de reivindicar a poetas menores y alguna joya desconocida del siglo XVIII. Date el pisto de leer a escritores secretos, a los que llamarás, con mucha solemnidad, “escritores de culto”. Emplea mucho las palabras “rescatar” o “injusticia”: hay que rescatar a mengano; se ha cometido una injusticia de siglos con Marmolillo Pérez, poeta muy por encima de Quevedo, etc., etc., etc.
SIETE. Alaba a los muertos y detesta a los vivos. Valle llamó “garbancero” a Galdós; Bergamín dijo que Lorca se lo tenía muy creído; Bretón insulta a Claudel; Gómez de la Serna tacha a Benavente de “flordelisado pirrimplinplin”. Incrementa tu odio a medida que los escritores vivan más cerca de tu localidad. También te recomiendo no citarles, o hacerlo con un pequeño error en su apellido, como Cela, que a Torrente Ballester lo llamaba Torrente “Ballesteros”, o como Borges, que, preguntado por Antonio Machado, respondió: “¡Ah!, ¿pero es que Manuel tenía un hermano?”
OCHO. Reniega de los políticos. Alaba a Castelar, Costa, Azaña y Besteiro, grandes oradores que hacían de la palabra un arte, y no los de ahora, que sólo rebuznan. Pronuncia rebuznar con mucho asco, que es de mucho efecto. Denuncia al poder, pero hazte su pensionario. Sigue con disciplina las encuestas de intención de voto: sería una pena que por descuidar un detalle así eligieras a uno de los partidos que acabe en la oposición. Aprende como un nuevo catecismo los siguientes consejos útiles: si estás en Euskadi, fustiga el centralismo madrileño; si estás en Catalunya, pide de una vez el Nobel para un autor en catalán; si en Valencia, posa con una naranja; si en Madrid, muestra tu pulsera de apoyo obligatorio a su candidatura para Los Juegos Olímpicos de 2016.
NUEVE. Plagia a destajo. Prefiere ante todo a los muertos, que no tienen a quien les defienda y nunca dirán esta boca es mía. Si te cogen en una trampa, haz como Lucía Etxebarria o Luis Racionero, que alegaron que lo suyo era “intertextualidad”. Recurre a la socorrida frase de Borges, según la cual todas las metáforas posibles se han escrito alguna vez. Si quieres más seguridad, entra en la página web de las obras ganadoras en el Quincuagésimo tercer concurso de novela Memetu Sese Soko en Guinea Ecuatorial: allí copiarás a tu gusto sin necesidad de freno de mano. También puedes plagiar sin miedo a Tácito, Onetti o Faulkner: todo el mundo dice que se los ha leído, pero yo te aseguro que no hay tales carneros.
DIEZ. Sé valiente. Alardea de independencia, di que escribir en España es llorar, muéstrate contra todas las dictaduras, contra todas las formas de injusticia, pero, ¡ojo!, sólo con la puntita... Recuerda que Salman Rushdie fue sentenciado por los integristas, Dostoyevski deportado a Siberia, Wilde y Quevedo encarcelados, Ovidio desterrado, Sócrates condenado, Cicerón decapitado, Lorca fusilado... Más que ser valiente, se trata de hacer de valiente, que es lo mismo, pero mucho mejor.
ONCE. Sólo existe lo que tiene nombre. Recuerda que los chinos disponían muchos siglos antes del invento al que puso su nombre Gutenberg; que Marconi robó a Hertz la paternidad de la radio; que aunque los vikingos fueron los primeros que llegaron a América, y Colón la redescubrió en 1492, el continente no se llama Vikingia ni Colombia, porque un tal Américo Vespucio anduvo más despierto. Sigue los pasos de Tom Wolfe, ese pedazo de artista, al que se le ocurrió la genialidad de crear El nuevo periodismo, ante el asombro de los que ya lo hacían 150 años antes, y ellos sin enterarse. Si escribes un mamotreto infumable y te das cuenta de que nadie en sus cabales podrá hincarle el diente, fínchate como un pavo real y puntualiza que estás experimentando dentro de una línea de tu propia invención. Bautiza el movimiento como “neomegapostmodernismonovísimo” u otro terminacho de esa laya: al instante te saludarán como a un nuevo Beckett.
DOCE. No te suicides. Aunque sólo así llegó a la cima el autor de La conjura de los necios, y ha revestido de un aura maldita a la Storni, Woolf, Hemingway, Plath, Maiakovski, Séneca, Mishima, Lugones, Larra y otros, hoy en día no hay que exagerar tanto para llegar a la inmortalidad. Los románticos exaltaron el suicidio, pero Lamartine alcanzó los 77 años; Chateaubriand, 80; Goethe, los 82, y Victor Hugo, los 83. Toma ejemplo también de Cioran, que se pasó la vida explicando que el suicidio era la única salida digna a esta perra existencia. Tan convencido estaba, que nos lo repitió una y otra vez hasta la modesta edad de 84 años.
TRECE. Lee con fruición las reseñas de los libros. Si sabes que el ladrillo va de un guerrero llamado Eneas que huyó de Troya y tras innumerables vicisitudes dio a parar en Italia para fundar una ciudad que después se llamaría Roma, ¡felicidades, tío!: ya puedes presumir de haberte leído la Eneida. Si te la lees de verdad, quizá te enteres de menos. Hazte con libros como La cultura. Todo lo que hay que saber, de Schwanitz; El mundo de Sofía, de Gaarder; Tres horas en el Museo del Prado o La historia de la humanidad en 500 palabras, de D’Ors; o El arte de tener razón, de Schopenhauer, junto con recopilaciones de máximas de Cicerón, Séneca, Pascal o La Rochefoucauld: parecerá que has aprendido en unas horas materias a las que otros han dedicado toda su vida. Ten a mano un manual de citas en latín y francés: utilízalas a discreción sin traducirlas y sin preocuparte en desenredar el sentido y el contexto en que fueron dichas.
CATORCE. En las tertulias, no seas membrillo al comentar las obras de tus colegas. Nunca digas que los personajes te parecen postizos, que la historia no te ha calado, o que el final era previsible. Te tomarán como a un cenizo que aún no ha llegado a Proust y sospecharán que lo tuyo son (¡horror!) las novelas de planteamiento, nudo y desenlace, en el plan de Victor Hugo, Jane Austen, Stendhal, Steinbeck y otros autores ya superados. Si dices, en cambio, implado de orgullo, que la novela pertenece a la corriente empírico-realista galonipona, y que el tratamiento psicológico-deconstructivo de los personajes le acerca a la metempsicosis conductista de la escuela saboyana del siglo XVI, al instante te considerarán un nuevo Aristarco y podrás escuchar los comentarios que a tu lado, en voz baja pero con la intención de que le oigas, le dice un maromo a otro: “No hay quien le coja en un renuncio. Es un libro abierto. Se lo ha leído todo”.
QUINCE. Renueva tu vocabulario. No escribas soledad, sino torre de marfil; no inspiración, sino musas; no desnudo, sino traje de Adán. Que todas tus risas sean homéricas, todas las situaciones kafkianas, todas las magdalenas proustianas, todos los bajos fondos dickensianos. Cita a todas horas el mito de la caverna y la biblioteca de Babel. Cualquier reunión es buena para colar una cita de Borges: si no te viene ninguna a la mente, cámbiala por alguna de tu tía Enriqueta, la loca, diciendo que es de Borges. Nadie se dará cuenta, y seguro que la frase será mucho más sensata.
DIECISÉIS. Sobrepronuncia los nombres extranjeros. No te importe equivocarte al decir Teren Mos, Rosa Regar o Pere Gimferrero. Tampoco al decir Bernardo Saratxaga, Joseba Sarriosandía o como dios se llamen esos autores periféricos que se ponen esos apellidos sólo por tocar las narices. Ninguno se molestará, y si se molesta, acúsalo inmediatamente de provincianismo y estrechez de miras. En cambio, si te encocoras y sacas toda tu pirotecnia para decir “Balsak”, “Rimbó”, “SSSatebrián” y, sobre todo, no Toni Blair, a lo paleto, sino Tony “Blerrrrrr”, quedarás como un políglota irrefutable. ¿Qué? ¿Que si Unamuno aprendió sus dieciséis idiomas así? No, no exactamente, pero tú calla y apunta, que no eres Unamuno.
DIECISIETE. No acudas a talleres literarios. Son sólo una cueva de ladrones que se aprovechan de la ambición de la buena gente para desnudar sus bolsillos. En todo caso (que esto quede entre nosotros), te aconsejo el taller “El vestido nuevo del emperador”, del que soy codirector, y que supone una nueva forma de entender la enseñanza literaria. En este taller aprenderás todo lo necesario para convertirte en escritor al módico precio de 1500 euros mensuales. Preparamos a nuestros alumnos para el Premio Planeta. Regalamos, al pagar los 3000 euros de la matrícula (precio simbólico), nuestro libro de cabecera “Cómo convertirse en escritor en 57 minutos y sobra tiempo”, de Vasily Quejetasov.
DIECIOCHO. Creáte una imagen. Homero y Borges ganan puntos con la ceguera, Cervantes y Valle sacan partido a su manquedad, Nabokov caza mariposas, Delibes perdices rojas, Gala acumula bastones, Balzac come manzanas, Cela aspira litro y medio de agua con el culo, Umbral tira a su piscina todos los libros malos, Wolfe siempre escribe vestido de blanco. Creáte manías, supersticiones, invéntate una infancia terrible. ¿Que no tienes ningún defecto físico vergonzoso, alguna hermana puta o una enfermedad incurable? Qué lástima. Pero... ¿no me dijiste que te operaron de fimosis cuando tenías siete años? ¿Qué? ¿Qué saliste tan campante el mismo día del ingreso? Da igual: di que tu vida corrió peligro, que entraste en coma, que estuviste a punto de morir. Que cuando saliste del quirófano le prometiste a San Robustiano, patrón de los paniaguados, al que te habías encomendado, que te harías escritor, que serías más grande que Shakespeare. Nunca dejes que la verdad se interponga en tu camino.
DIECINUEVE. Busca el escándalo. Haz como Lorca y Alberti, que frotaban sus pollas contra las paredes de los tranvías, o se iban a mear a las puertas de la Academia; o como Maeztu, que convocó a la prensa para demostrar cómo cruzaba a gatas la Puerta del Sol; o como Allen Ginsberg, que ofreció desnudo un recital de poemas. No te importe que tus declaraciones sean estúpidas, siempre que sean explosivas. El ejemplo a seguir es Sánchez Dragó, que amenazó a los andaluces con no pisar Andalucía si volvían a votar al PSOE; y llamó analfabetos integrales a los que leían el Marca. Cela, otro del mismo paño, dijo una vez que sus tres animales favoritos eran el perro, la mujer y el caballo, por este orden, y más tarde recomendó, con toda la barba, que se prohibiera el voto a las mujeres gordas, dándoles a cambio una hamburguesa. Cuando al día siguiente los futboleros, los andaluces y las mujeres, gordas o flacas, en justa retribución, te monten una buena zambra, convoca a los medios y di que eres víctima de una conspiración en tu contra. Utiliza mucho estas expresiones: “caza de brujas”, “ajuste de cuentas”, “campaña orquestada”, “chivo expiatorio”, “cabeza de turco”... Si no es suficiente (que no lo será, y eso tú, viejo zorro, lo esperabas como agua de mayo) cierra el asunto con esta frase lapidaria: “La envidia es el deporte nacional de España”. No se te ocurra decir, por supuesto, que esa frase, traducida, es la misma que emplean los franceses para definir el deporte nacional de Francia, y los italianos el de Italia, y los alemanes el de Alemania, y así hasta el infinito.
VEINTE. Di que la posteridad te hará justicia, y saca a colación los nombres de Kafka, Lautréamont, Bécquer y Van Gogh, genios incomprendidos, muertos en el anonimato. Es un recurso muy goloso al que acudirás con mayor frecuencia a medida que pasen los años y aumente el número de tus fracasos. Es probable que algún bicho infecto te insinúe que por cada genio sin descubrir que se fue a la tumba, hay mil que murieron amenazantes con la matraca de que la posteridad les repararía, y van pasando los años y los siglos y la posteridad sigue sin hacerles caso. Si alguien te sale con eso, hazte el distraído.
VEINTIUNA. No arriesgues. Ten en cuenta que por cada Pedro Páramo genial que sale al mercado, hay cinco mil pseudokandinskis que se descuernan para no volver a levantarse jamás. Echa un vistazo al genio del momento y compra papel de calco. Tienes que García Marquezarte, Kunderarte, Saramagarte, y dejar en tu novela los suficientes cabos sueltos para, en caso de que suene la flauta y tengas éxito, tirar del hilo y hacer su correspondiente continuación. En esa misma línea, te recomiendo que optes por las trilogías o pentalogías. El editor es el amo de la burra: apúntalo como si fuera el primer mandamiento. Si Cervantes viviera ahora, su editorial le obligaría a resucitar a Don Quijote para escribir otras 37 secuelas. ¿Te imaginas al pobre hidalgo, con 120 años y superadas ya nueve trombosis, después de luchar contra 15 vizcaínos del PNV, 19 parques eólicos y 21 toros de Osborne?
VEINTIDÓS. Sí, ya sé que tienes que escribir un libro, pero tranquilo, que eso es lo menos importante. Si observas a pies juntillas esta Nueva aguja de navegar cultos que te estoy dando, y logras ser a la vez conservador y revolucionario, prudente y osado, maudit y cadáver exquisito, antiguo y moderno, Zapaterista, Rajoycista y Juancarlista, cojo, ciego, jorobado o manco de los dos brazos, lector empedernido de engendros para diabéticos, terrible esgrimista verbal, origen de innumerables escándalos, excéntrico, borracho para escupir en la mano que te da de comer y sobrio para volver a ella a pedir sopitas, fustigador de best-sellers, odiador profesional de novelas-río decimonónicas, políglota de los de Blerrrr, autista, maníaco, histriónico, ciclotímico y raro de cojones, yo te aseguro que el libro vendrá por sí solo. Creado el personaje, tú podrás limitarte a poner la firma porque... ¿quién te ha dicho que el libro lo tengas que escribir tú mismo?
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Últimos versos o citas que han abierto el Diario
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El hombre que me muerde
muerde de mí el instante
y sólo permanezco por su boca
ANA DELGADO
&&&
¿Sabes?, en algún lugar entre el cielo y la tierra
nuestras almas continúan conversaciones interrumpidas
BLANCA SANDINO
&&&
Oh, Trufinia mía, voraz eres en tus muestras de cariño,
más no hemos de ser vanidosos de nuestro amor
JORGE TINOCO
&&&
Abro el buzón.
Cuánto vacío hay dentro
para mi mano.
SUSANA BENET
&&&
Puede que mirar al mar
sea un ejercicio de estilo,
y la poesía
un método de conformado al vacío
MANUEL AVENDAÑA
&&&
Y cerdos en tanga estimulan sus caderas
sobre el humo asesino de un cigarro
JAUME VENDRELL
&&&
No es que sólo sepa caminar hacia atrás,
Es que si camino hacia adelante te puedo encontrar…
TULÚM
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El hombre que me muerde
muerde de mí el instante
y sólo permanezco por su boca
ANA DELGADO
&&&
¿Sabes?, en algún lugar entre el cielo y la tierra
nuestras almas continúan conversaciones interrumpidas
BLANCA SANDINO
&&&
Oh, Trufinia mía, voraz eres en tus muestras de cariño,
más no hemos de ser vanidosos de nuestro amor
JORGE TINOCO
&&&
Abro el buzón.
Cuánto vacío hay dentro
para mi mano.
SUSANA BENET
&&&
Puede que mirar al mar
sea un ejercicio de estilo,
y la poesía
un método de conformado al vacío
MANUEL AVENDAÑA
&&&
Y cerdos en tanga estimulan sus caderas
sobre el humo asesino de un cigarro
JAUME VENDRELL
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No es que sólo sepa caminar hacia atrás,
Es que si camino hacia adelante te puedo encontrar…
TULÚM
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sábado 30 de mayo de 2009
Cero
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2009 en el calendario que te regalaron en Cajamadrid.
848 tu nómina tras la última corrección del IPC.
605 el alquiler por un piso sin ventanas.
300 poemas rotos en los últimos meses.
220 años malogrados tras la Revolución Francesa.
80 céntimos cada cerveza por no entrar en Carrefour.
37 metros cuadrados tu piso de alquiler.
34 años a cuestas y cada vez menos escaleras.
16 tu perro Argi y te mira como si ya hubieras perdido.
12 de octubre y celebras a Murat.
10 otoños para hacerte poeta.
7 de junio y no irás a votar.
4 años en Madrid.
0 momentos inolvidables en tu vida.
0 momentos inolvidables en tu vida.
0 momentos inolvidables en tu vida.
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2009 en el calendario que te regalaron en Cajamadrid.
848 tu nómina tras la última corrección del IPC.
605 el alquiler por un piso sin ventanas.
300 poemas rotos en los últimos meses.
220 años malogrados tras la Revolución Francesa.
80 céntimos cada cerveza por no entrar en Carrefour.
37 metros cuadrados tu piso de alquiler.
34 años a cuestas y cada vez menos escaleras.
16 tu perro Argi y te mira como si ya hubieras perdido.
12 de octubre y celebras a Murat.
10 otoños para hacerte poeta.
7 de junio y no irás a votar.
4 años en Madrid.
0 momentos inolvidables en tu vida.
0 momentos inolvidables en tu vida.
0 momentos inolvidables en tu vida.
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Las grandes editoriales y sus problemas con la ortografía
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A Pablo Medel, cuya bitácora se puede seguir AQUÍ, me lo presentaron ayer, en el recital homenaje que Elia Maqueda y Silvia Oviedo tributaron a Boris Vian. Medel está enviando los originales de su nuevo poemario a las editoriales y ha comenzado a recibir las primeras respuestas. La siguiente, de la que detalla que proviene de una editorial grande, es una de las que ha colgado en su blog:
Estimado Sr. Medel
Nos honra con su ofrecimiento, pero le informamos que Editorial ***** no recibe obras para su publicacion, edicion o comercializacion.
Le deseamos exito en su emprendimiento.
Atte.
No doy el nombre de la editorial porque tampoco la ha dado él en su blog, pero, sabiendo que es una de las grandes y que tiene cinco asteriscos, hasta los que sois malos haciendo crucigramas vais a acertar esta vez. Lo sorprendente de la respuesta, aparte de que la editorial no reciba obras (obras de desconocidos, se entiende), es la cantidad de faltas de ortografía que aparecen en un mensaje de treinta palabras, o la inclusión de vocablos inexistentes como emprendimiento.
Sin duda, los poetas podemos dormir tranquilos: estamos en buenas manos.
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A Pablo Medel, cuya bitácora se puede seguir AQUÍ, me lo presentaron ayer, en el recital homenaje que Elia Maqueda y Silvia Oviedo tributaron a Boris Vian. Medel está enviando los originales de su nuevo poemario a las editoriales y ha comenzado a recibir las primeras respuestas. La siguiente, de la que detalla que proviene de una editorial grande, es una de las que ha colgado en su blog:
Estimado Sr. Medel
Nos honra con su ofrecimiento, pero le informamos que Editorial ***** no recibe obras para su publicacion, edicion o comercializacion.
Le deseamos exito en su emprendimiento.
Atte.
No doy el nombre de la editorial porque tampoco la ha dado él en su blog, pero, sabiendo que es una de las grandes y que tiene cinco asteriscos, hasta los que sois malos haciendo crucigramas vais a acertar esta vez. Lo sorprendente de la respuesta, aparte de que la editorial no reciba obras (obras de desconocidos, se entiende), es la cantidad de faltas de ortografía que aparecen en un mensaje de treinta palabras, o la inclusión de vocablos inexistentes como emprendimiento.
Sin duda, los poetas podemos dormir tranquilos: estamos en buenas manos.
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Hoy, sábado, a las 21:00, en Los Diablos Azules, Isabel García Mellado + Javier Das + José Ángel Barrueco
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No entiendo al Principito. Me dice mucho más un planeta que se llama K-678 que otro con una flor, tres volcanes y la amenaza de los baobabs. Me dice mucho más una casa de trescientos mil francos que otra con magnolias, tejas rojas y puertas de cedro. Yo nunca vi a una boa con un elefante dentro, yo sólo veía un sombrero.
No entiendo lo conceptual. Lo metafísico. No entiendo lo invisible. Prefiero una naranja a todos los naranjables. Necesito un qué. Un quién. Cuándo. Por qué. Dónde.
Cuándo es el recital. Quiénes leen. En qué bar. Qué títulos llevan sus libros. Con qué falta de razones se han propuesto. A qué hora.
Hoy. Sábado. 21:00. Los Diablos Azules. Apodaca, 6. Metro Bilbao o Tribunal. Presentación de tic tac, toc toc, de Isabel García Mellado, y No hay camino al paraíso, de Javier Das y José Ángel Barrueco.
La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
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No entiendo al Principito. Me dice mucho más un planeta que se llama K-678 que otro con una flor, tres volcanes y la amenaza de los baobabs. Me dice mucho más una casa de trescientos mil francos que otra con magnolias, tejas rojas y puertas de cedro. Yo nunca vi a una boa con un elefante dentro, yo sólo veía un sombrero.
No entiendo lo conceptual. Lo metafísico. No entiendo lo invisible. Prefiero una naranja a todos los naranjables. Necesito un qué. Un quién. Cuándo. Por qué. Dónde.
Cuándo es el recital. Quiénes leen. En qué bar. Qué títulos llevan sus libros. Con qué falta de razones se han propuesto. A qué hora.
Hoy. Sábado. 21:00. Los Diablos Azules. Apodaca, 6. Metro Bilbao o Tribunal. Presentación de tic tac, toc toc, de Isabel García Mellado, y No hay camino al paraíso, de Javier Das y José Ángel Barrueco.
La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
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viernes 29 de mayo de 2009
El hombre no ha concluido
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¡Cómo rompes la camisa de los meses!
¡Cómo sacas tus brazos desnudos
para atrapar la pluma sorda del jilguero!
¡Cómo al perro le gritas perro, al loco loco
y al hombre injusticia!
No quieres hacer la vida que te toca.
No quieres copiar el verso que ya sabes.
Quieres enredar tu hereje en los papeles,
quieres matar este cansancio de puentes,
quieres escribir en este mismo minuto,
ahora que duermen los otros poetas,
que el hombre no ha concluido.
¡El hombre no ha concluido!
(Argüelles,
veintisiete y cuarto de noviembre,
seis en punta de la mañana).
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¡Cómo rompes la camisa de los meses!
¡Cómo sacas tus brazos desnudos
para atrapar la pluma sorda del jilguero!
¡Cómo al perro le gritas perro, al loco loco
y al hombre injusticia!
No quieres hacer la vida que te toca.
No quieres copiar el verso que ya sabes.
Quieres enredar tu hereje en los papeles,
quieres matar este cansancio de puentes,
quieres escribir en este mismo minuto,
ahora que duermen los otros poetas,
que el hombre no ha concluido.
¡El hombre no ha concluido!
(Argüelles,
veintisiete y cuarto de noviembre,
seis en punta de la mañana).
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Hoy, viernes, a las 22:30, en el Ateneo, Silvia Oviedo + Elia Maqueda + Boris Vian
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La primavera da en la diana de mayo, mayo da en la Feria del Libro, el libro da en el volante de la poesía, y la poesía salta, rompe y echa a rodar como una naranja con muletas. Ah, Lúculo, qué felices somos, tenemos todo lo que necesitamos: poemarios editados que nadie compra; poemarios comprados que nadie lee; poemarios leídos que nadie entiende, y barcos cargueros que traen nuevas novedades de los bosques del Canadá.
¿Para qué tirar un árbol al suelo, para qué la derrota del pino y el desgaste del leñador, para qué? Mucho mejor, pienso en neorrabioso, escribir en el blog. Mucho mejor, opino en cachicuerno, acudir a los recitales. Mucho mejor, y van tres, asistir al homenaje que Silvia Oviedo y Elia Maqueda van a tributar esta noche a Boris Vian.
Hoy. Viernes. 22:30. Ateneo de Madrid (C/ Prado, 21). Los viernes de la Cacharrería. Silvia Oviedo y Elia Maqueda en Invierno Rojo en París. Recital poético homenaje a Boris Vian.
La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
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La primavera da en la diana de mayo, mayo da en la Feria del Libro, el libro da en el volante de la poesía, y la poesía salta, rompe y echa a rodar como una naranja con muletas. Ah, Lúculo, qué felices somos, tenemos todo lo que necesitamos: poemarios editados que nadie compra; poemarios comprados que nadie lee; poemarios leídos que nadie entiende, y barcos cargueros que traen nuevas novedades de los bosques del Canadá.
¿Para qué tirar un árbol al suelo, para qué la derrota del pino y el desgaste del leñador, para qué? Mucho mejor, pienso en neorrabioso, escribir en el blog. Mucho mejor, opino en cachicuerno, acudir a los recitales. Mucho mejor, y van tres, asistir al homenaje que Silvia Oviedo y Elia Maqueda van a tributar esta noche a Boris Vian.
Hoy. Viernes. 22:30. Ateneo de Madrid (C/ Prado, 21). Los viernes de la Cacharrería. Silvia Oviedo y Elia Maqueda en Invierno Rojo en París. Recital poético homenaje a Boris Vian.
La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
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Fracaso
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De qué forma se fracasa hoy en Madrid,
a qué altura ha llegado la valla de la tristeza,
quién trajo esta calma de flores de plástico,
por qué se llora en los rellanos de las escaleras,
dónde se venden recetas honradas de alegría,
cuántas veces me he pintado el color del cobarde,
cuándo alcanzaré mi torpe muerte definitiva,
de qué forma se fracasa, dime, de qué manera
te va matando la inercia de esta ciudad.
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De qué forma se fracasa hoy en Madrid,
a qué altura ha llegado la valla de la tristeza,
quién trajo esta calma de flores de plástico,
por qué se llora en los rellanos de las escaleras,
dónde se venden recetas honradas de alegría,
cuántas veces me he pintado el color del cobarde,
cuándo alcanzaré mi torpe muerte definitiva,
de qué forma se fracasa, dime, de qué manera
te va matando la inercia de esta ciudad.
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jueves 28 de mayo de 2009
Sólo libertad
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Sólo ensuciar la chaqueta metálica de la noche
...hasta que salte el leopardo que duerme en la avellana.
Sólo atizar la bata blanca de los relojes hasta que estalle
...el cristal que defiende la prosodia.
Sólo escribir como si fuera la última vez.
Decir, por ejemplo:
El coche que mató a Lady Di daría para un buen anuncio
...de acordeones.
Decir, por ejemplo:
Me gustaría coger una ola tan alta como el largo de tu pelo,
...y correrme despacio en tu cara como si fueras una
...activista de Greenpeace.
Sólo atacar las hebras nerviosas del aire como si cada
...día fuera el colmillo sediento de un perro.
Sólo crujir el teclado de las ocho horas con la serpiente
...de madera de tu maldita ambición.
Sólo soñar.
Decir, por ejemplo:
Aquel muchacho aprendió tanto que su cerebro ya no
...entraba por las puertas de El Corte Inglés.
Decir, por ejemplo:
El escote de Rachel Welch ofrece espacio de sobra para
...que vivan dos avispas y tres clavicordios.
Decir, por ejemplo:
¿Es cierto que el rey vendió a su padre? ¿Es cierto que el
...rey mató a su hermano? ¿Es cierto?
Sólo atajar las líneas rectas de los funerales y crear
...nuevas variedades de ruido.
Sólo gritar sin que pidan gritos y comer carne de ciervo
...por ninguna necesidad.
Sólo libertad
dentro del poema
sólo libertad
sólo.
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Sólo ensuciar la chaqueta metálica de la noche
...hasta que salte el leopardo que duerme en la avellana.
Sólo atizar la bata blanca de los relojes hasta que estalle
...el cristal que defiende la prosodia.
Sólo escribir como si fuera la última vez.
Decir, por ejemplo:
El coche que mató a Lady Di daría para un buen anuncio
...de acordeones.
Decir, por ejemplo:
Me gustaría coger una ola tan alta como el largo de tu pelo,
...y correrme despacio en tu cara como si fueras una
...activista de Greenpeace.
Sólo atacar las hebras nerviosas del aire como si cada
...día fuera el colmillo sediento de un perro.
Sólo crujir el teclado de las ocho horas con la serpiente
...de madera de tu maldita ambición.
Sólo soñar.
Decir, por ejemplo:
Aquel muchacho aprendió tanto que su cerebro ya no
...entraba por las puertas de El Corte Inglés.
Decir, por ejemplo:
El escote de Rachel Welch ofrece espacio de sobra para
...que vivan dos avispas y tres clavicordios.
Decir, por ejemplo:
¿Es cierto que el rey vendió a su padre? ¿Es cierto que el
...rey mató a su hermano? ¿Es cierto?
Sólo atajar las líneas rectas de los funerales y crear
...nuevas variedades de ruido.
Sólo gritar sin que pidan gritos y comer carne de ciervo
...por ninguna necesidad.
Sólo libertad
dentro del poema
sólo libertad
sólo.
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Cuchillos cachicuernos en tetrabrick (2)
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Gamoneda no sólo es el poeta favorito de José Luis Rodríguez Zapatero. También lo es de José María Aznar, según le dijo Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, al poeta leonés.
&&&
Punto número 10 del Manifiesto Futurista: “Queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias variadas y combatir el moralismo, el feminismo y todas las demás cobardías oportunistas y utilitarias”.
&&&
Un alazán no puede ser blanco, tampoco negro. Es un caballo de color más o menos rojo o muy parecido al de la canela.
&&&
Borges dijo que a Cien años de soledad le sobraban cincuenta años.
&&&
Sócrates acudió a la presentación de Las nubes, comedia de Aristófanes donde se le presentaba como a un vulgar sofista, y se puso de pie, de manera que todos pudiesen verlo, para que el público no se distrajese tratando de ubicarlo en las gradas.
&&&
La palabra poeta no es masculina ni femenina, sino de género común, como periodista, artista o pianista.
&&&
Barbara Reynolds, italianista y autora de la mejor traducción en inglés de La Divina Comedia, sostiene que la inspiración de Dante pudo provenir del consumo de cannabis y mescalina.
&&&
Juan Ramón Jiménez estaba obsesionado con los plagios. Creía que todos los poetas de la Generación del 27 le copiaban. Cada vez que oía hablar de La voz a ti debida, de Pedro Salinas, saltaba:
–¿La voz a ti debida? ¡No! ¡La voz a mí debida!
&&&
Fistro, acuñada por el humorista Chiquito de la Calzada, es la palabra de argot más utilizada en España, según un estudio realizado por la compañía Spinvox. Fistro se utiliza para designar de forma despectiva a alguien.
&&&
Juan Carlos Onetti siempre sostuvo que Idea Vilariño no estaba enamorada de él, o al menos nunca se lo hizo sentir, a pesar de todos los poemas de amor que le dedicó.
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Gamoneda no sólo es el poeta favorito de José Luis Rodríguez Zapatero. También lo es de José María Aznar, según le dijo Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, al poeta leonés.
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Punto número 10 del Manifiesto Futurista: “Queremos destruir los museos, las bibliotecas, las academias variadas y combatir el moralismo, el feminismo y todas las demás cobardías oportunistas y utilitarias”.
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Un alazán no puede ser blanco, tampoco negro. Es un caballo de color más o menos rojo o muy parecido al de la canela.
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Borges dijo que a Cien años de soledad le sobraban cincuenta años.
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Sócrates acudió a la presentación de Las nubes, comedia de Aristófanes donde se le presentaba como a un vulgar sofista, y se puso de pie, de manera que todos pudiesen verlo, para que el público no se distrajese tratando de ubicarlo en las gradas.
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La palabra poeta no es masculina ni femenina, sino de género común, como periodista, artista o pianista.
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Barbara Reynolds, italianista y autora de la mejor traducción en inglés de La Divina Comedia, sostiene que la inspiración de Dante pudo provenir del consumo de cannabis y mescalina.
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Juan Ramón Jiménez estaba obsesionado con los plagios. Creía que todos los poetas de la Generación del 27 le copiaban. Cada vez que oía hablar de La voz a ti debida, de Pedro Salinas, saltaba:
–¿La voz a ti debida? ¡No! ¡La voz a mí debida!
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Fistro, acuñada por el humorista Chiquito de la Calzada, es la palabra de argot más utilizada en España, según un estudio realizado por la compañía Spinvox. Fistro se utiliza para designar de forma despectiva a alguien.
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Juan Carlos Onetti siempre sostuvo que Idea Vilariño no estaba enamorada de él, o al menos nunca se lo hizo sentir, a pesar de todos los poemas de amor que le dedicó.
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Todo esto y más en el blog neorrabioso Cuchillos Cachicuernos (ver AQUÍ).
miércoles 27 de mayo de 2009
PASATIEMPOS: Los veintiún errores
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Aunque los dos textos parecen iguales, el copista no hizo bien su trabajo. Se trata de buscar los veintiún errores que se le colaron en el segundo.
1. La rutina es la punta rota de un lápiz. Me suelo levantar a las seis de la mañana, entre la ceniza de las legañas y el alboreo de las magnolias. Me pongo los zapatos y dejo a mi hija en un colegio público del barrio. Algunas veces, tironeada por los papeleos o las enfermedades, he pedido a mi amiga Natalia que la lleve. Tengo algo de garza negra y algo de pentagrama. Me encanta leer. Soy lectora compulsiva. Tengo tantos libros que esta misma semana tendré que hacerme un nuevo estante. Descreo del amor, ese canalla, pero le tengo echado el ojo a un chico del parque donde paseo. El que tiene un pequinés. Me enganchó, pobrecita de mí, desde el día en que le vi escribiendo un poema. ¿El partido de esta noche? No me gusta el fútbol, pero entre el Barça y el Manchester, que gane el mejor.
2. La rutina es la punta rota de un lápiz. Me suelo levantar a las siete de la mañana, entre la ceniza de las legañas y el alboreo de las magnolias. Me pongo los tacones y dejo a mi hija en un colegio privado del centro. Algunas veces, tironeada por los caprichos o las desganas, he ordenado a mi criada rumana que la lleve. Tengo algo de garza negra y algo de pentagrama. Me encanta comprar. Soy compradora compulsiva. Tengo tantos modelitos que esta misma semana tendré que comprarme un nuevo armario. Descreo del amor, ese canalla, pero le tengo echado el ojo a un cachas del bloque donde vivo. El que tiene un rottweiler. Me enganchó, pobrecita de mí, desde el día en que le vi conduciendo un Ferrari. ¿El partido de esta noche? No me gusta el fútbol, pero entre el Barça y el Manchester, que gane el español.
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Aunque los dos textos parecen iguales, el copista no hizo bien su trabajo. Se trata de buscar los veintiún errores que se le colaron en el segundo.
1. La rutina es la punta rota de un lápiz. Me suelo levantar a las seis de la mañana, entre la ceniza de las legañas y el alboreo de las magnolias. Me pongo los zapatos y dejo a mi hija en un colegio público del barrio. Algunas veces, tironeada por los papeleos o las enfermedades, he pedido a mi amiga Natalia que la lleve. Tengo algo de garza negra y algo de pentagrama. Me encanta leer. Soy lectora compulsiva. Tengo tantos libros que esta misma semana tendré que hacerme un nuevo estante. Descreo del amor, ese canalla, pero le tengo echado el ojo a un chico del parque donde paseo. El que tiene un pequinés. Me enganchó, pobrecita de mí, desde el día en que le vi escribiendo un poema. ¿El partido de esta noche? No me gusta el fútbol, pero entre el Barça y el Manchester, que gane el mejor.
2. La rutina es la punta rota de un lápiz. Me suelo levantar a las siete de la mañana, entre la ceniza de las legañas y el alboreo de las magnolias. Me pongo los tacones y dejo a mi hija en un colegio privado del centro. Algunas veces, tironeada por los caprichos o las desganas, he ordenado a mi criada rumana que la lleve. Tengo algo de garza negra y algo de pentagrama. Me encanta comprar. Soy compradora compulsiva. Tengo tantos modelitos que esta misma semana tendré que comprarme un nuevo armario. Descreo del amor, ese canalla, pero le tengo echado el ojo a un cachas del bloque donde vivo. El que tiene un rottweiler. Me enganchó, pobrecita de mí, desde el día en que le vi conduciendo un Ferrari. ¿El partido de esta noche? No me gusta el fútbol, pero entre el Barça y el Manchester, que gane el español.
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Madrid
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En la portada,
American Express y calle Preciados,
capital cultural, nosotros los españoles,
el oso y el madroño, treinta años de paz,
cristal y aluminio, plasma y poliuretano,
en esta casa nació Lope de Vega,
y escrito sin querer en endecasílabo:
“Gracias al Rey llegó la democracia”,
.......................y en letra pequeña,
.......................ratas oriundas y cajeras ecuatorianas,
.......................peones y lavatrices a seiscientos euros,
.......................Angélica x Eduardo, viva la República,
.......................navajazos y jeringas, putas y pintadas,
.......................mientras en calculado verso libre
.......................el policía pide al marroquí:
.......................“Muéstreme la documentación”.
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En la portada,
American Express y calle Preciados,
capital cultural, nosotros los españoles,
el oso y el madroño, treinta años de paz,
cristal y aluminio, plasma y poliuretano,
en esta casa nació Lope de Vega,
y escrito sin querer en endecasílabo:
“Gracias al Rey llegó la democracia”,
.......................y en letra pequeña,
.......................ratas oriundas y cajeras ecuatorianas,
.......................peones y lavatrices a seiscientos euros,
.......................Angélica x Eduardo, viva la República,
.......................navajazos y jeringas, putas y pintadas,
.......................mientras en calculado verso libre
.......................el policía pide al marroquí:
.......................“Muéstreme la documentación”.
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Sesenta y cuatro (Pedro Arguedas)
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descosiendo
cada sombra de cada letra
que sirvió para decir
que el silo está vacío
y que no queda nada por callar.
Así nace el poeta.
PEDRO ARGUEDAS IBÁÑEZ
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Así nace el impostor
descosiendo
cada sombra de cada letra
que sirvió para decir
que el silo está vacío
y que no queda nada por callar.
Así nace el poeta.
PEDRO ARGUEDAS IBÁÑEZ
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Batania
martes 26 de mayo de 2009
Meteoros (15)
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David González, en una entrevista concedida el pasado año al Periódico Diagonal: “La democratización de internet es aparente, porque cuando las grandes editoriales entren a saco, como ya lo están haciendo a través de páginas webs personales, se comerán a los internautas poéticos independientes”.
&&&
Aprender deleitándome, tal la filosofía con ribetes horacianos de la neorrabiosfera. Las tres bitácoras satélites hacen de generador o alimento y el Diario es la sudoración, el vómito, el esputo, la boñiga, la meada en la pared. A la sinergia de estos cuatro palos fío la forja de mi escritor.
&&&
Noto que se agravan mis problemas de orientación, de por sí galopantes. Desde diciembre, por motivos que desconozco, no consigo recordar y diferenciar las calles de doble sentido de las de sentido único. Me he impuesto mirar siempre a los dos lados, no sea que me pase como a Barthes, que murió atropellado cuando iba embebido en sus cosas. ¿Me estaré volviendo loco? Sólo pensarlo me emociona.
&&&
Una locutora de radio descubre mis blogs y me propone participar junto a dos poenautas en un programa dedicado al mundo literario blogger. Acepto, hablo con ella un poco, y otro poco, y otro poco, y al final cambia de opinión. Tú tienes demasiadas cosas en la cabeza, me dice, te voy a dar en junio un programa para ti solo.
&&&
No os perdáis en la bitácora de Inma Luna la carta machista que ha recibido una de sus amigas y la respuesta posterior. Se puede leer AQUÍ.
&&&
Nuevos fallos técnicos en el Diario. Mi barra lateral va a llegar al subsuelo. He intentado solucionar los problemas destruyendo veinte blogs adjuntos. Las bitácoras desaparecidas comenzarán a ser reintegradas en Cuchillos Cachicuernos.
&&&
Noto a algunos poenautas con síndrome postneorrabioso. No se explican la altanería y el desdén del nuevo Batania. Añoran al de antes, al incauto que se dejaba, al bobo a disposición de todos, lo quieren de vuelta para convertirlo de nuevo en un mono de circo. Quieren, ellos se encargarían, meterlo en peleas, inventarle enemigos, disfrutar en grande, de lejos y a su costa. Pero ese Batania no va a volver. Lo siento.
&&&
La exagerada e incontrolable popularidad que se consigue en la red. Si nos atropellara mañana una excavadora de Gallardón, muchos de nosotros moriríamos más populares que el propio Cernuda, que murió casi desconocido. Pero Cernuda dejó una obra central, y nosotros...
&&&
Miraquelindo ya existía en otros gremios. Cachicuerno se aplica a los cuchillos o armas con mango de cuerno; el término aparece en el Romancero y me pareció adecuado para aplicárselo a poetas mazorrales como yo. Neorrabioso es un vocablo que he recuperado de una carta que Clarín escribió a Menéndez Pelayo. Cursilíneo es un plagio a Benedetti. Poenauta ya está en la red, hasta existe un blog con esa dirección. Endecapléjico es mío.
&&&
Dos nuevas pintadas neorrabiosas capturadas por otros blogueros. AQUÍ y AQUÍ.
&&&
Un catedrático me envía hace unas semanas un correo estupefaciente donde me expone el caso de un poeta muerto y olvidado, en su opinión un genio. Su plan es el siguiente: aprovechando “la pujanza” de mi Diario (de mis otros blogs nadie quiere saber nada) me insta a reivindicar la figura de ese poeta (cuyo nombre desconocía) para imponerlo en la escena literaria. Termino de leer el mensaje y, por precaución, pongo las manos en los ojos, no sea que se me caigan de las cuencas. ¿Quién pensará este hombre que es Batania? ¿Por qué no recurre a Gelman, a Parra, a García Montero, a Gamoneda, a Gimferrer, a García-Posada, a Visor, a Munárriz, a los que todos sabemos, y no a un pelagatos como yo? Vuelvo a pensar en las drogas: la gente no es consciente del daño que hacen.
&&&
El poemario Guerra de identidad (Baile del Sol), de Vukušić, ha sido incluido en la lista de los quince libros que recomienda el librero de la Casa del Libro de Fuencarral. Ya sé que soy un poco pesado con esta obra, pero voy a seguir insistiendo porque creo que es de una calidad infrecuente.
&&&
Si pudieras correr siempre, maldito hermano del viento, si te fuera imposible detenerte, ahora que sabes que el despacio te lleva a la tristeza, si pudieras vivir corriendo, volando, ligero como un globo o como un trébol, como una ele trazada con lápiz, vivir sin mirar al suelo, implacable en tu hastío, sin desmayar nunca en tu odio a la realidad.
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David González, en una entrevista concedida el pasado año al Periódico Diagonal: “La democratización de internet es aparente, porque cuando las grandes editoriales entren a saco, como ya lo están haciendo a través de páginas webs personales, se comerán a los internautas poéticos independientes”.
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Aprender deleitándome, tal la filosofía con ribetes horacianos de la neorrabiosfera. Las tres bitácoras satélites hacen de generador o alimento y el Diario es la sudoración, el vómito, el esputo, la boñiga, la meada en la pared. A la sinergia de estos cuatro palos fío la forja de mi escritor.
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Noto que se agravan mis problemas de orientación, de por sí galopantes. Desde diciembre, por motivos que desconozco, no consigo recordar y diferenciar las calles de doble sentido de las de sentido único. Me he impuesto mirar siempre a los dos lados, no sea que me pase como a Barthes, que murió atropellado cuando iba embebido en sus cosas. ¿Me estaré volviendo loco? Sólo pensarlo me emociona.
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Una locutora de radio descubre mis blogs y me propone participar junto a dos poenautas en un programa dedicado al mundo literario blogger. Acepto, hablo con ella un poco, y otro poco, y otro poco, y al final cambia de opinión. Tú tienes demasiadas cosas en la cabeza, me dice, te voy a dar en junio un programa para ti solo.
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No os perdáis en la bitácora de Inma Luna la carta machista que ha recibido una de sus amigas y la respuesta posterior. Se puede leer AQUÍ.
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Nuevos fallos técnicos en el Diario. Mi barra lateral va a llegar al subsuelo. He intentado solucionar los problemas destruyendo veinte blogs adjuntos. Las bitácoras desaparecidas comenzarán a ser reintegradas en Cuchillos Cachicuernos.
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Noto a algunos poenautas con síndrome postneorrabioso. No se explican la altanería y el desdén del nuevo Batania. Añoran al de antes, al incauto que se dejaba, al bobo a disposición de todos, lo quieren de vuelta para convertirlo de nuevo en un mono de circo. Quieren, ellos se encargarían, meterlo en peleas, inventarle enemigos, disfrutar en grande, de lejos y a su costa. Pero ese Batania no va a volver. Lo siento.
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La exagerada e incontrolable popularidad que se consigue en la red. Si nos atropellara mañana una excavadora de Gallardón, muchos de nosotros moriríamos más populares que el propio Cernuda, que murió casi desconocido. Pero Cernuda dejó una obra central, y nosotros...
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Miraquelindo ya existía en otros gremios. Cachicuerno se aplica a los cuchillos o armas con mango de cuerno; el término aparece en el Romancero y me pareció adecuado para aplicárselo a poetas mazorrales como yo. Neorrabioso es un vocablo que he recuperado de una carta que Clarín escribió a Menéndez Pelayo. Cursilíneo es un plagio a Benedetti. Poenauta ya está en la red, hasta existe un blog con esa dirección. Endecapléjico es mío.
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Dos nuevas pintadas neorrabiosas capturadas por otros blogueros. AQUÍ y AQUÍ.
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Un catedrático me envía hace unas semanas un correo estupefaciente donde me expone el caso de un poeta muerto y olvidado, en su opinión un genio. Su plan es el siguiente: aprovechando “la pujanza” de mi Diario (de mis otros blogs nadie quiere saber nada) me insta a reivindicar la figura de ese poeta (cuyo nombre desconocía) para imponerlo en la escena literaria. Termino de leer el mensaje y, por precaución, pongo las manos en los ojos, no sea que se me caigan de las cuencas. ¿Quién pensará este hombre que es Batania? ¿Por qué no recurre a Gelman, a Parra, a García Montero, a Gamoneda, a Gimferrer, a García-Posada, a Visor, a Munárriz, a los que todos sabemos, y no a un pelagatos como yo? Vuelvo a pensar en las drogas: la gente no es consciente del daño que hacen.
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El poemario Guerra de identidad (Baile del Sol), de Vukušić, ha sido incluido en la lista de los quince libros que recomienda el librero de la Casa del Libro de Fuencarral. Ya sé que soy un poco pesado con esta obra, pero voy a seguir insistiendo porque creo que es de una calidad infrecuente.
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Si pudieras correr siempre, maldito hermano del viento, si te fuera imposible detenerte, ahora que sabes que el despacio te lleva a la tristeza, si pudieras vivir corriendo, volando, ligero como un globo o como un trébol, como una ele trazada con lápiz, vivir sin mirar al suelo, implacable en tu hastío, sin desmayar nunca en tu odio a la realidad.
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Batania
lunes 25 de mayo de 2009
Admisión - DAVID GONZÁLEZ
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.
...
................a pesar
................de la melena rizosa
................de los dátiles de acero y plata
................de los chinazos en el antebrazo
y..............de los tatuajes talegueros
................bien visibles
................en manos muñecas y hombros
................a pesar de todo esto
................ninguna mujer
................sea de la edad que sea
................cuando me ve ir hacia ella
................por una calle callejón o callejuela
................incluso si es de noche
y..............no se ve un alma
................ninguna mujer, repito
................sujeta ya con firmeza
o..............aprieta contra sí
................como en otros tiempos
................su bolso
DAVID GONZÁLEZ, Loser, Bartleby Editores, Madrid, 2009, pág. 61. Una entrevista que concedió al Periódico Diagonal se puede leer AQUÍ. David González escribe el blog Perdóname, pero te amo (ver AQUÍ).
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................a pesar
................de la melena rizosa
................de los dátiles de acero y plata
................de los chinazos en el antebrazo
y..............de los tatuajes talegueros
................bien visibles
................en manos muñecas y hombros
................a pesar de todo esto
................ninguna mujer
................sea de la edad que sea
................cuando me ve ir hacia ella
................por una calle callejón o callejuela
................incluso si es de noche
y..............no se ve un alma
................ninguna mujer, repito
................sujeta ya con firmeza
o..............aprieta contra sí
................como en otros tiempos
................su bolso
DAVID GONZÁLEZ, Loser, Bartleby Editores, Madrid, 2009, pág. 61. Una entrevista que concedió al Periódico Diagonal se puede leer AQUÍ. David González escribe el blog Perdóname, pero te amo (ver AQUÍ).
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Anecdotario de poetas a sorbos (5)
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Si Anne Sexton hubiera contado en la época que murió con los medicamentos psicotrópicos de hoy, ahora podría tener ochenta años.
&&&
Blas de Otero se lió con una puta en su viaje a Cuba. Cuando Otero murió, la puta vino a España a reclamar sus derechos, y la ministra Soledad Becerril le llevó bombones y dinero. La ministra no sabía que la compañera eterna de Otero era Sabina de la Cruz, y lo pasó muy mal cuando se enteró de su error.
&&&
Vicente Aleixandre dijo que sólo a partir de la lectura de Rubén Darío decidió ser poeta.
&&&
Un amigo quiso demostrar a Baudelaire los perjuicios de la absenta, para lo cual le administró a la fuerza una botella a un gato. El gato se murió.
–¿Ves lo que pasa? –le dijo el amigo.
–No cabe duda –respondió Baudelaire–: la absenta no es buena para los gatos.
&&&
Victor Hugo fue sorprendido por la policía mientras cometía adulterio, delito castigado en aquellos tiempos con pena de cárcel, de la que se salvó gracias a su privilegio de inmunidad como par de Francia.
&&&
Pasolini fue conocido internacionalmente como director de cine, pero también fue un poeta importante. Aunque comunista, en el Mayo del 68 se puso a favor de la policía, porque sostenía que los policías eran proletarios mal pagados y sometidos a la tiranía jerárquica, mientras los estudiantes eran hijos de papá en pleno alboroto hormonal.
&&&
Al conocer la muerte de su esposa Zenobia Camprubí, Juan Ramón Jiménez pidió un revólver para matarse.
&&&
Yeats relacionaba la potencia sexual con la creatividad. Ya en las puertas de la ancianidad, relacionó su estancamiento creativo con sus problemas de erección, y acudió a Norma Haire, una personalidad muy conocida en los círculos sexológicos londinenses, quien le operó en 1934. Aunque hoy está demostrado que aquellas operaciones no servían para nada, Yeats se recuperó psicológicamente y escribió algunos de sus mejores poemas.
Más anécdotas como éstas y mejor desarrolladas en ANECDOTARIO DE POETAS (Ver AQUÍ).
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Blas de Otero se lió con una puta en su viaje a Cuba. Cuando Otero murió, la puta vino a España a reclamar sus derechos, y la ministra Soledad Becerril le llevó bombones y dinero. La ministra no sabía que la compañera eterna de Otero era Sabina de la Cruz, y lo pasó muy mal cuando se enteró de su error.
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Vicente Aleixandre dijo que sólo a partir de la lectura de Rubén Darío decidió ser poeta.
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Un amigo quiso demostrar a Baudelaire los perjuicios de la absenta, para lo cual le administró a la fuerza una botella a un gato. El gato se murió.
–¿Ves lo que pasa? –le dijo el amigo.
–No cabe duda –respondió Baudelaire–: la absenta no es buena para los gatos.
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Victor Hugo fue sorprendido por la policía mientras cometía adulterio, delito castigado en aquellos tiempos con pena de cárcel, de la que se salvó gracias a su privilegio de inmunidad como par de Francia.
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Pasolini fue conocido internacionalmente como director de cine, pero también fue un poeta importante. Aunque comunista, en el Mayo del 68 se puso a favor de la policía, porque sostenía que los policías eran proletarios mal pagados y sometidos a la tiranía jerárquica, mientras los estudiantes eran hijos de papá en pleno alboroto hormonal.
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Al conocer la muerte de su esposa Zenobia Camprubí, Juan Ramón Jiménez pidió un revólver para matarse.
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Yeats relacionaba la potencia sexual con la creatividad. Ya en las puertas de la ancianidad, relacionó su estancamiento creativo con sus problemas de erección, y acudió a Norma Haire, una personalidad muy conocida en los círculos sexológicos londinenses, quien le operó en 1934. Aunque hoy está demostrado que aquellas operaciones no servían para nada, Yeats se recuperó psicológicamente y escribió algunos de sus mejores poemas.
Más anécdotas como éstas y mejor desarrolladas en ANECDOTARIO DE POETAS (Ver AQUÍ).
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domingo 24 de mayo de 2009
Nadie sabe lo que un cuerpo puede aguantar - CARMEN GARRIDO
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"Pero, ¿hay vida antes de la muerte?"
(Graffitti pintado en una pared.
Brooklyn. Nueva York)
Nadie sabe lo que un cuerpo puede aguantar,
...pintada la frase en la puerta de la iglesia,
...delante de la plaza donde los yonquis se destrozan el
...tabique con los gramos de nieve.
Cada día paso por allí y aúllo.
Aúllo como si la boa fuera yo y me hubiera tragado mi peor
...pecado.
Aúllo porque me hicieron la ablación de todo placer
...epidérmico.
Aúllo porque me exiliaron a un lugar sin cicerones ni radios
...donde también aúllen los Escorpions.
Aúllo porque me pincharon tantas agujas que mi esófago se
...rebeló bailando como una cascabel.
Aúllo porque me robaron las sábanas de hilo y la dama de
...noche.
Aúllo porque detesto mi perfume Carmen, que llevé la
...noche del primer beso.
Aúllo porque a mi torso le llaman Cardhu: sombrío, añejo,
...hondo, ojos color ámbar.
Nadie sabe lo que un cuerpo puede aguantar.
Si cada día soporta a la vida misma,
¡tan sofisticada en su crueldad!
CARMEN GARRIDO (Fernán Núñez, Córdoba, 1978), La hijastra de Job, Renacimiento, 2009, págs. 47 y 48. Una entrevista que concedió a El Día de Córdoba se puede leer AQUÍ. Carmen Garrido escribe el blog La dama de verde (ver AQUÍ).
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"Pero, ¿hay vida antes de la muerte?"
(Graffitti pintado en una pared.
Brooklyn. Nueva York)
Nadie sabe lo que un cuerpo puede aguantar,
...pintada la frase en la puerta de la iglesia,
...delante de la plaza donde los yonquis se destrozan el
...tabique con los gramos de nieve.
Cada día paso por allí y aúllo.
Aúllo como si la boa fuera yo y me hubiera tragado mi peor
...pecado.
Aúllo porque me hicieron la ablación de todo placer
...epidérmico.
Aúllo porque me exiliaron a un lugar sin cicerones ni radios
...donde también aúllen los Escorpions.
Aúllo porque me pincharon tantas agujas que mi esófago se
...rebeló bailando como una cascabel.
Aúllo porque me robaron las sábanas de hilo y la dama de
...noche.
Aúllo porque detesto mi perfume Carmen, que llevé la
...noche del primer beso.
Aúllo porque a mi torso le llaman Cardhu: sombrío, añejo,
...hondo, ojos color ámbar.
Nadie sabe lo que un cuerpo puede aguantar.
Si cada día soporta a la vida misma,
¡tan sofisticada en su crueldad!
CARMEN GARRIDO (Fernán Núñez, Córdoba, 1978), La hijastra de Job, Renacimiento, 2009, págs. 47 y 48. Una entrevista que concedió a El Día de Córdoba se puede leer AQUÍ. Carmen Garrido escribe el blog La dama de verde (ver AQUÍ).
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Stephen King y las nuevas librerias
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Sabíamos que nuestras librerías estaban desbordantes y numerosas de libros; conocíamos la fresca simpatía de sus jóvenes dependientes, alabábamos su aire moderno y sus impecables trajes a juego con los escaparates. De pronto, sin embargo, lo increíble, lo disparatado, lo siguiente: Stephen King, ese escritor desconocido, entra sin anunciarse en una de Australia y, al darse a la firma de sus propios libros, los dependientes lo confunden con un vándalo.
Se veía venir. Hace dos años, un primo mío se dirigió a uno de estos establecimientos (grandes superficies, los llaman) para comprar un libro sobre el Imperio Romano. Se lo había pedido su hija para hacer un trabajo de diez folios, y así se lo explicó al dependiente que le atendía. Éste asintió, fue al ordenador, tecleó “Imperio Romano” en la casilla TÍTULO y respondió, triunfal:
-Tenemos noventa y dos títulos que contienen “Imperio Romano.”
Se pueden imaginar. De este orden es el funcionamiento de estos mastodontes, aunque yo confiaba que supieran quién es Stephen King. Jugaba a mi favor que este escritor es un pelín famoso, sale mucho en la televisión y en las revistas y, como es habitual, ponen su foto en las solapas de sus libros. Libros que, como los de Rowling o Dan Brown, se venden como churros precisamente en las grandes superficies.
Sólo he tenido una (y última) experiencia con este tipo de engendros mercantiles. Fui a buscar Altazor, de Huidobro. Como no lo encontraba, pues son lugares donde es perfectamente posible que menudeen libros banales y en cambio falten grandes clásicos, hube de acudir (error) a una dependienta. Al instante me condujo al ordenador (sin el ordenata no son nada) y me preguntó:
-¿Vicente Ui-qué? ¿Me puede deletrear?
-Hache de Huesca –respondí, pues cualquier momento es bueno para alfabetizar a la población–, U de Uzbekistán, I de Italia, De de Dinamarca, O de Orense, Be de Barcelona, Erre de Roma y O de Oceanía: H-U-I-D-O-B-R-O.
No he vuelto más.
24 de agosto de 2007
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Sabíamos que nuestras librerías estaban desbordantes y numerosas de libros; conocíamos la fresca simpatía de sus jóvenes dependientes, alabábamos su aire moderno y sus impecables trajes a juego con los escaparates. De pronto, sin embargo, lo increíble, lo disparatado, lo siguiente: Stephen King, ese escritor desconocido, entra sin anunciarse en una de Australia y, al darse a la firma de sus propios libros, los dependientes lo confunden con un vándalo.
Se veía venir. Hace dos años, un primo mío se dirigió a uno de estos establecimientos (grandes superficies, los llaman) para comprar un libro sobre el Imperio Romano. Se lo había pedido su hija para hacer un trabajo de diez folios, y así se lo explicó al dependiente que le atendía. Éste asintió, fue al ordenador, tecleó “Imperio Romano” en la casilla TÍTULO y respondió, triunfal:
-Tenemos noventa y dos títulos que contienen “Imperio Romano.”
Se pueden imaginar. De este orden es el funcionamiento de estos mastodontes, aunque yo confiaba que supieran quién es Stephen King. Jugaba a mi favor que este escritor es un pelín famoso, sale mucho en la televisión y en las revistas y, como es habitual, ponen su foto en las solapas de sus libros. Libros que, como los de Rowling o Dan Brown, se venden como churros precisamente en las grandes superficies.
Sólo he tenido una (y última) experiencia con este tipo de engendros mercantiles. Fui a buscar Altazor, de Huidobro. Como no lo encontraba, pues son lugares donde es perfectamente posible que menudeen libros banales y en cambio falten grandes clásicos, hube de acudir (error) a una dependienta. Al instante me condujo al ordenador (sin el ordenata no son nada) y me preguntó:
-¿Vicente Ui-qué? ¿Me puede deletrear?
-Hache de Huesca –respondí, pues cualquier momento es bueno para alfabetizar a la población–, U de Uzbekistán, I de Italia, De de Dinamarca, O de Orense, Be de Barcelona, Erre de Roma y O de Oceanía: H-U-I-D-O-B-R-O.
No he vuelto más.
24 de agosto de 2007
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Últimos versos o citas que han abierto el Diario
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Es la mentira: la retina tiene pecas
sin brillo, y cada mes se abre más triste,
en ventanas abiertas como piernas esclavas.
FEDERICO OCAÑA
&&&
Eras el stress de 777 gatas en celo sin dar la nota
FRANCISCO J. SEVILLA
&&&
Soy consciente de las limitaciones de la poesía;
por eso busco
ser un inconsciente
RAÚL CAMPOY
&&&
La noche es un Werther
CARMEN GARRIDO ORTIZ
&&&
Cuando me entierren
por favor no se olviden
de mi bolígrafo
MARIO BENEDETTI
&&&
mi vida destino un transiberiano
REBEKA YANKEE
&&&
Kereme Kerosene y kereme aunke te keme
MÓNICA ANGELINO
.
Es la mentira: la retina tiene pecas
sin brillo, y cada mes se abre más triste,
en ventanas abiertas como piernas esclavas.
FEDERICO OCAÑA
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Eras el stress de 777 gatas en celo sin dar la nota
FRANCISCO J. SEVILLA
&&&
Soy consciente de las limitaciones de la poesía;
por eso busco
ser un inconsciente
RAÚL CAMPOY
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La noche es un Werther
CARMEN GARRIDO ORTIZ
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Cuando me entierren
por favor no se olviden
de mi bolígrafo
MARIO BENEDETTI
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mi vida destino un transiberiano
REBEKA YANKEE
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Kereme Kerosene y kereme aunke te keme
MÓNICA ANGELINO
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sábado 23 de mayo de 2009
Si olvido - BLANCA SANDINO
.
Si olvido este cansancio de mí
reconstruyo la memoria de entender,
de entenderte
y me arropo los ojos con tus ojos,
dejo de corregir a la noche tu recuerdo
y me canto, bajito, para ahuyentar el miedo
-es vasta la lejanía del azar, y se bifurca-,
arribo, Norte, Sur, Este y Oeste
de tu vida, a la liturgia de tu horizontal forma de ser.
(Todos tus puertos llevan mi nombre.)
.
BLANCA SANDINO ha fallecido esta tarde de una enfermedad. Este poema fue publicado el 26 de octubre de 2008 en el foro de poesía ALAIRE.
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Si olvido este cansancio de mí
reconstruyo la memoria de entender,
de entenderte
y me arropo los ojos con tus ojos,
dejo de corregir a la noche tu recuerdo
y me canto, bajito, para ahuyentar el miedo
-es vasta la lejanía del azar, y se bifurca-,
arribo, Norte, Sur, Este y Oeste
de tu vida, a la liturgia de tu horizontal forma de ser.
(Todos tus puertos llevan mi nombre.)
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BLANCA SANDINO ha fallecido esta tarde de una enfermedad. Este poema fue publicado el 26 de octubre de 2008 en el foro de poesía ALAIRE.
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El abuelo,el padre, el hijo y el nieto
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I
El abuelo soñó
un tigre,
el padre
lo cazó,
el hijo
le puso bozal
y el nieto
lo convirtió
en gato.
II
El abuelo pidió
libertad,
el padre
la consiguió,
el hijo
le puso leyes
y el nieto
la rodeó
de policías.
III
El abuelo dice
mañana,
el padre dice
hoy,
el hijo dice
sin embargo
y el nieto dice
qué más da.
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I
El abuelo soñó
un tigre,
el padre
lo cazó,
el hijo
le puso bozal
y el nieto
lo convirtió
en gato.
II
El abuelo pidió
libertad,
el padre
la consiguió,
el hijo
le puso leyes
y el nieto
la rodeó
de policías.
III
El abuelo dice
mañana,
el padre dice
hoy,
el hijo dice
sin embargo
y el nieto dice
qué más da.
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Carta de Satán al ser humano
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Confieso que desde 1789 me tenías preocupado. Después de que Calígula, Atila, César Borgia o Enrique VIII, celebridades dignas de tallarse en mármol o esculpirse en bronce, llevaran a tu especie a las cotas más altas de su historia; después de inventar la pólvora, la Inquisición, la esclavitud y otras filantropías; después de, amante del deporte como eres, crear una emocionantísima carrera, aún sin vencedor, para cazar indios, negros o judíos, en los dos últimos siglos te veía cambiado. Ibas a menos. Algo te hacía sufrir, y no querías contármelo.
Claro es que, si soy sincero, el gusano estaba en la manzana desde mucho antes. Aquel zancajo de nazareno, con su amaros los unos a los otros, su setenta veces siete y su poner la otra mejilla, fue el primero que encendió la hoguera. Si me he olvidado de aquella calamidad de hombre fue porque reaccionaste enseguida, expeditivo: creando la Iglesia (gracias, Pablo) desactivaste su mensaje. Pero de lo que has hecho luego, la verdad, no puedes estar muy orgulloso. Y no me digas que la culpa fue de los franceses.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, por decir una sola de las barbaridades que se te han ocurrido. O la Convención de Ginebra. O el Sufragio Universal. ¡Pero si dejaste votar hasta a los gitanos! Por no hablar de tu Estatuto de los Trabajadores. O la ONU. O el Tribunal Internacional de La Haya con todos sus pájaros extraños. O esa idea estúpida, de la que no te bajabas, de eliminar las fronteras para que un escolar de Tomelloso piense que el maricón de Proust es tan bueno como Cervantes. ¡Como si no supiera todo el mundo, aquí y en Indochina, que después de Cervantes, naide!
Perdona que te haya gritado. No quiero hacer contigo el papel de gobernanta inglesa, porque, siendo franco, creo que últimamente vuelves por donde solías. Te estás recuperando, y me alegro. Sólo así se puede explicar tu decisión de acabar con el hielo de los polos, o perpetuar el hambre en dos terceras partes del mundo. Ver que de nuevo vuelves a agachar la cabeza, bien para mirar a La Meca o al cajero automático del Credit Lyonnais, es signo inconfundible de que no te has olvidado de los buenos tiempos.
Sin embargo, debes tener paciencia, porque siempre habrá injusticias. Te he oído lamentarte alguna vez, con razón, de que aquí sólo puedes matar civiles con la Nintendo, mientras los iraquíes, esos privilegiados, se atiborran a hacerlo en vivo y a plena luz del día. También entiendo tu rabia al tener que conformarte con ser un mero espectador en la exhibición, tortura y posterior matanza de un toro, cuando, a sólo unos miles de kilómetros, otros pueden darse el gustazo de lapidar a una adúltera tirando piedras con sus propias manos. Comprendo que entre una cosa y otra no hay color. Pero paciencia, ya digo, paciencia. No se puede tener todo. Dentro de lo malo, y para hacer frente a la frustración, siempre te quedará el recurso de darle una paliza de rutina a tu mujer, que para eso es tuya.
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Confieso que desde 1789 me tenías preocupado. Después de que Calígula, Atila, César Borgia o Enrique VIII, celebridades dignas de tallarse en mármol o esculpirse en bronce, llevaran a tu especie a las cotas más altas de su historia; después de inventar la pólvora, la Inquisición, la esclavitud y otras filantropías; después de, amante del deporte como eres, crear una emocionantísima carrera, aún sin vencedor, para cazar indios, negros o judíos, en los dos últimos siglos te veía cambiado. Ibas a menos. Algo te hacía sufrir, y no querías contármelo.
Claro es que, si soy sincero, el gusano estaba en la manzana desde mucho antes. Aquel zancajo de nazareno, con su amaros los unos a los otros, su setenta veces siete y su poner la otra mejilla, fue el primero que encendió la hoguera. Si me he olvidado de aquella calamidad de hombre fue porque reaccionaste enseguida, expeditivo: creando la Iglesia (gracias, Pablo) desactivaste su mensaje. Pero de lo que has hecho luego, la verdad, no puedes estar muy orgulloso. Y no me digas que la culpa fue de los franceses.
La Declaración Universal de los Derechos Humanos, por decir una sola de las barbaridades que se te han ocurrido. O la Convención de Ginebra. O el Sufragio Universal. ¡Pero si dejaste votar hasta a los gitanos! Por no hablar de tu Estatuto de los Trabajadores. O la ONU. O el Tribunal Internacional de La Haya con todos sus pájaros extraños. O esa idea estúpida, de la que no te bajabas, de eliminar las fronteras para que un escolar de Tomelloso piense que el maricón de Proust es tan bueno como Cervantes. ¡Como si no supiera todo el mundo, aquí y en Indochina, que después de Cervantes, naide!
Perdona que te haya gritado. No quiero hacer contigo el papel de gobernanta inglesa, porque, siendo franco, creo que últimamente vuelves por donde solías. Te estás recuperando, y me alegro. Sólo así se puede explicar tu decisión de acabar con el hielo de los polos, o perpetuar el hambre en dos terceras partes del mundo. Ver que de nuevo vuelves a agachar la cabeza, bien para mirar a La Meca o al cajero automático del Credit Lyonnais, es signo inconfundible de que no te has olvidado de los buenos tiempos.
Sin embargo, debes tener paciencia, porque siempre habrá injusticias. Te he oído lamentarte alguna vez, con razón, de que aquí sólo puedes matar civiles con la Nintendo, mientras los iraquíes, esos privilegiados, se atiborran a hacerlo en vivo y a plena luz del día. También entiendo tu rabia al tener que conformarte con ser un mero espectador en la exhibición, tortura y posterior matanza de un toro, cuando, a sólo unos miles de kilómetros, otros pueden darse el gustazo de lapidar a una adúltera tirando piedras con sus propias manos. Comprendo que entre una cosa y otra no hay color. Pero paciencia, ya digo, paciencia. No se puede tener todo. Dentro de lo malo, y para hacer frente a la frustración, siempre te quedará el recurso de darle una paliza de rutina a tu mujer, que para eso es tuya.
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Un poema de DÉBORAH VUKUSIC + Pintada por su 30º cumpleaños
viernes 22 de mayo de 2009
La sirena
.
O sigues el curso de las cosas
o te rebelas.
Yo me rebelé.
Desde entonces
una sirena loca
me suena en los oídos,
y nunca logro
distinguir
si es de ambulancia
o de policía.
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O sigues el curso de las cosas
o te rebelas.
Yo me rebelé.
Desde entonces
una sirena loca
me suena en los oídos,
y nunca logro
distinguir
si es de ambulancia
o de policía.
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Primera camiseta neorrabios@: IRATXE
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Ha sido ella la que se ha inventado a las demás mujeres para que no le hagan sombra, estoy seguro; por eso todas se me hacen tan prescindibles. Estaré siempre a su lado y ella estará con quien le dé la gana. Se llama Iratxe. En castellano significa duende o helecho. Le molesta mucho que se escriba mal su nombre.
Su belleza no desmerece la del tigre. De inteligencia nada común, jamás se ha sentido tentada a utilizarla. En ningún libro he leído nada que me ayude a comprenderla, salvo algunos detalles que he espigado en los manuales de fauna salvaje. Se pensaba que yo era fácil, pero tuvo que sufrir para conquistarme:
–Jamás vi un hombre como tú. Tan frío. Da igual que estés borracho: si tú no quieres, el mayor bellezón del mundo pierde el tiempo.
Violenta, altanera, despreciativa, generosa a la vez, sincera, siempre desmedida, sufre secuelas de soledad. Cuando bebe un poco me organiza en público tales escándalos de sinceridad que me acaba avergonzando. Algunos amigos me han recomendado que la deje; la mayoría, sin embargo, me recomiendan que se la deje a ellos.
Lee mucho y de forma primitiva; las críticas que hace son mejores que las de Dámaso Alonso. Cree que Madrid es poco; en Vizcaya, me dice, se come bien, se viste mejor y la gente tiene más clase. Ha intentado dejarme cien veces pero nunca ha podido. La última vez que volvió la noté tan triste que me hizo sentir culpable.
Nos une la indiferencia ante al dinero, el complejo de superioridad, el desprecio al que se conforma. El circo Batania me lo he inventado para ella, para darle motivos para seguir mirándome. Sabe que me enamoro de algunas poetas, pero sólo después de haberlas leído. Dispone de todos mis correos y contraseñas, conoce mis debilidades y las aprovecha, sabe mis tristezas, mis impaciencias, los nombres de las mujeres con que me masturbo, todo.
En algunos bares se sienten defraudados cuando aparezco sin ella; algunos se refieren a mí como al hombre que sale con Iratxe. A veces miro sus ojos y veo ciervos azules copulando. Nuestra historia sigue creciendo, no sabe detenerse. Estaré a su lado dentro de cincuenta años; moriremos juntos como Filemón y Baucis. Siempre con ella. Con Iratxe. La única mujer a la que he besado en treinta y cinco años.
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Su belleza no desmerece la del tigre. De inteligencia nada común, jamás se ha sentido tentada a utilizarla. En ningún libro he leído nada que me ayude a comprenderla, salvo algunos detalles que he espigado en los manuales de fauna salvaje. Se pensaba que yo era fácil, pero tuvo que sufrir para conquistarme:
–Jamás vi un hombre como tú. Tan frío. Da igual que estés borracho: si tú no quieres, el mayor bellezón del mundo pierde el tiempo.
Violenta, altanera, despreciativa, generosa a la vez, sincera, siempre desmedida, sufre secuelas de soledad. Cuando bebe un poco me organiza en público tales escándalos de sinceridad que me acaba avergonzando. Algunos amigos me han recomendado que la deje; la mayoría, sin embargo, me recomiendan que se la deje a ellos.
Lee mucho y de forma primitiva; las críticas que hace son mejores que las de Dámaso Alonso. Cree que Madrid es poco; en Vizcaya, me dice, se come bien, se viste mejor y la gente tiene más clase. Ha intentado dejarme cien veces pero nunca ha podido. La última vez que volvió la noté tan triste que me hizo sentir culpable.
Nos une la indiferencia ante al dinero, el complejo de superioridad, el desprecio al que se conforma. El circo Batania me lo he inventado para ella, para darle motivos para seguir mirándome. Sabe que me enamoro de algunas poetas, pero sólo después de haberlas leído. Dispone de todos mis correos y contraseñas, conoce mis debilidades y las aprovecha, sabe mis tristezas, mis impaciencias, los nombres de las mujeres con que me masturbo, todo.
En algunos bares se sienten defraudados cuando aparezco sin ella; algunos se refieren a mí como al hombre que sale con Iratxe. A veces miro sus ojos y veo ciervos azules copulando. Nuestra historia sigue creciendo, no sabe detenerse. Estaré a su lado dentro de cincuenta años; moriremos juntos como Filemón y Baucis. Siempre con ella. Con Iratxe. La única mujer a la que he besado en treinta y cinco años.
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jueves 21 de mayo de 2009
Escucha
.
Vas,
como un pájaro por un túnel,
como una bala lanzada contra el revólver,
mostrando tus venas salvajes tus tripas salvajes tus dientes,
y nada te falta nada te niebla
te sobra energía te sobran municiones.
Cuesta odiar la bandera que te ha tocado.
Odiar a tu madre negar a tu madre borrarla.
Cuesta cruzar los rojos de las trincheras,
fundar a otro hasta no reconocerse.
Cuesta el nadie y el cóndor del nosotros.
El padre arriado, la noche en huesos, el miedo.
Cuesta seguir pero no puedes rendirte.
Escucha, poeta:
tu lenguaje es demasiado claro para ser cierto;
el que ataca a los dioses
no debe fracasar necesariamente.
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Vas,
como un pájaro por un túnel,
como una bala lanzada contra el revólver,
mostrando tus venas salvajes tus tripas salvajes tus dientes,
y nada te falta nada te niebla
te sobra energía te sobran municiones.
Cuesta odiar la bandera que te ha tocado.
Odiar a tu madre negar a tu madre borrarla.
Cuesta cruzar los rojos de las trincheras,
fundar a otro hasta no reconocerse.
Cuesta el nadie y el cóndor del nosotros.
El padre arriado, la noche en huesos, el miedo.
Cuesta seguir pero no puedes rendirte.
Escucha, poeta:
tu lenguaje es demasiado claro para ser cierto;
el que ataca a los dioses
no debe fracasar necesariamente.
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Hoy, jueves, a las 21:00, fiesta de La Vida Rima
.
Se convoca a mecanógrafos del yambo, fresadores de palabras, masajistas del pronombre, cazadores del verbo, alpinistas del adverbio, abogados endecapléjicos, jueces del soneto, cocineros de la hipérbole, fotógrafos del adjetivo, médicos del lápiz, azafatas bukowskianas, enfermeros cernudianos, albañiles de la sextina, artesanos del estrambote, electriartistas, jinetes con belfos, actrices felatrices y locos sin venir a cuento.
Se ruega acudir con el cerebro torcido y con una lagartija que se llame Esther. La contraseña es Batania is different. Cualquier sospecha de normalidad se comunicará de inmediato a la policía.
Hoy. Jueves. 21:00. EISBÄR SOUND CLUB. Travesía de las Vistillas, 8. Fiesta de La Vida Rima.
La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
..
Se convoca a mecanógrafos del yambo, fresadores de palabras, masajistas del pronombre, cazadores del verbo, alpinistas del adverbio, abogados endecapléjicos, jueces del soneto, cocineros de la hipérbole, fotógrafos del adjetivo, médicos del lápiz, azafatas bukowskianas, enfermeros cernudianos, albañiles de la sextina, artesanos del estrambote, electriartistas, jinetes con belfos, actrices felatrices y locos sin venir a cuento.
Se ruega acudir con el cerebro torcido y con una lagartija que se llame Esther. La contraseña es Batania is different. Cualquier sospecha de normalidad se comunicará de inmediato a la policía.
Hoy. Jueves. 21:00. EISBÄR SOUND CLUB. Travesía de las Vistillas, 8. Fiesta de La Vida Rima.
La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
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miércoles 20 de mayo de 2009
El espectador
.
En los documentales de fauna salvaje
hay un espectador
que siempre se pone a favor del ciervo:
se le reconoce
por su cuerpo ligeramente inclinado hacia atrás
y la manera de rodear las palomitas
como si abrazara a un niño sin años.
Otro espectador, en cambio,
quiere que gane el león:
se le distingue
porque mira a la pantalla
con el cuerpo combado hacia adelante,
y jalea tanto a su fiera
que a veces él mismo parece el león.
Hay un tercer espectador,
sin embargo,
que no se pone a favor de nadie
y contempla lejano las imágenes.
Alternativamente mira al león y al ciervo,
a la pantalla y a los espectadores,
y piensa
que el ciervo fue cazado por el león,
que a su vez fue cazado por el visor de un cámara,
que a su vez fue cazado por el dinero de la BBC,
que a su vez fue cazada por los espectadores,
que a su vez volverán a ser cazados
cuando aparezca otro ciervo
y comience el mismo círculo.
Con triste orgullo
celebra su agudeza
y el triunfo de ser el único
que no se dejó cazar.
Pero al llegar a la cama
y quitarse las gafas,
vuelve a sentir el mismo
vacío:
tantos estudios, tantas lecturas,
lo han arrasado de inteligencia.
Por qué,
se pregunta,
mientras apaga la luz,
por qué ya no puedo ser
ciervo,
león,
cámara
o espectador.
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En los documentales de fauna salvaje
hay un espectador
que siempre se pone a favor del ciervo:
se le reconoce
por su cuerpo ligeramente inclinado hacia atrás
y la manera de rodear las palomitas
como si abrazara a un niño sin años.
Otro espectador, en cambio,
quiere que gane el león:
se le distingue
porque mira a la pantalla
con el cuerpo combado hacia adelante,
y jalea tanto a su fiera
que a veces él mismo parece el león.
Hay un tercer espectador,
sin embargo,
que no se pone a favor de nadie
y contempla lejano las imágenes.
Alternativamente mira al león y al ciervo,
a la pantalla y a los espectadores,
y piensa
que el ciervo fue cazado por el león,
que a su vez fue cazado por el visor de un cámara,
que a su vez fue cazado por el dinero de la BBC,
que a su vez fue cazada por los espectadores,
que a su vez volverán a ser cazados
cuando aparezca otro ciervo
y comience el mismo círculo.
Con triste orgullo
celebra su agudeza
y el triunfo de ser el único
que no se dejó cazar.
Pero al llegar a la cama
y quitarse las gafas,
vuelve a sentir el mismo
vacío:
tantos estudios, tantas lecturas,
lo han arrasado de inteligencia.
Por qué,
se pregunta,
mientras apaga la luz,
por qué ya no puedo ser
ciervo,
león,
cámara
o espectador.
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A vueltas con Benedetti, Gamoneda y la poesía coloquial
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La muerte de Benedetti trajo ayer a este Diario un inesperado regalo en forma de polémica fructuosa. En la entrada de mi último manojo de meteoros, Bárbara Butragueño introdujo unas declaraciones que hizo ayer el poeta leonés Antonio Gamoneda, quien definió al uruguayo como "un poeta que utilizaba un lenguaje normalizado, el lenguaje de la comunicación coloquial: en eso era un poeta menor". A partir de ahí desarrollamos un debate bastante confuso en el que se tocaron muchos temas: Benedetti, Gamoneda, la poesía social, los coloquialismos, la eterna e irresuelta noción de poesía... Si no tenéis dos horas para leer todo (ver AQUÍ), os dejo esta pequeña macedonia en la que, con algunos afeites, recojo algunas de las participaciones que entiendo más interesantes:
BÁRBARA BUTRAGUEÑO: No conozco la definición oficial de lo poético, pero me parece (según mi irrelevante opinión) que más que "tengo hambre / me voy a comer un filete", es algo así como un juego, una aproximación, algo que comprenda algún elemento poético (metáfora, musicalidad, imagen...), algo que incite, que señale, que intuya, que dibuje, que acerque, pero, sobre todo, que no explique. Para explicaciones está la prensa.
BIBIANA POVEDA: Mario Trejo, escritor argentino, con el que tuve hace muchos años la mejor experiencia de aprendizaje, me dijo un día: “Cuídate, nena, de escribir para otros escritores, conformar a los dioses no es saludable”. Sufrimos el demonio de la insatisfacción permanente, ante lo nuestro y ante lo ajeno.
GSÚS BONILLA: El Gamoneda es un tipo raro, una vez negó el abrazo y hasta la mano a la mejor persona y poeta (no me cabe mayor duda) de todos los tiempos del mundo mundial, aunque otra vez escribió una carta muy sentida a mi querido David González, pero lo peor de este señor es que habla mal de los muertos, cuando están muertos, claro, y de los vivos cuando están vivos habla mal más bien poco, pero que conste que a mí me cae mal desde ese día que le negó el abrazo y hasta la mano a Escandar Algeet, y un poquito mejor cuando lo de la misiva a David; y de todo esto hace más bien relativo poco tiempo.
BATANIA: La poesía del siglo XX ha roto todas las normas, ya no hay herramientas obligatorias, cada uno puede fabricarse las suyas; jamás volverá un Aristóteles, un Horacio, un Boileau. Como dice el mejor nombre de blog que conozco, Otra Iglesia es Imposible. A día de hoy, UN POEMA ES AQUELLO QUE A CADA UNO SE LE IMPONE COMO POEMA. Esta definición es tan amplia que da vértigo a los partidarios del HAY QUE, es una definición llena de peligros, pero ha sido muy liberadora para la poesía.
MÓNICA ANGELINO: Aceptemos que nuestros gustos y consideraciones de lo que es arte o no, no son verdades axiomáticas y que por algo el mundo, hoy, lamenta y canta “codo a codo” la muerte de este hombre.
GIOVANNI COLLAZOS: Benedetti nunca me pareció un poeta menor. Más allá de las comparaciones, lo importante, aparte de la calidad poética, es el significado que tiene cada poeta en su propio tiempo y lo que significa para el lector y la sociedad. Benedetti sabía de las críticas a su poesía y nunca escribió pensando en ellas. Hizo y escribió con la libertad que debería tener un poeta.
ADOLFO GONZÁLEZ: Benedetti poetizó cosas que no estaban poetizadas, desacralizó también en cierto modo la poesía, y tuvo el mérito de hacerlo con unas formas que la acercaron a la gente que tal vez no hubiera leído antes que a él a muchos poetas.
BÁRBARA BUTRAGUEÑO: Lo que para mí está claro es que la evolución suele dirigirse hacia la simplicidad. Se parte de lo complejo, fácil, para evolucionar a lo simple, difícil. El lenguaje cotidiano (que no coloquial) es simple, y por lo tanto, más difícil de emplear para crear belleza. Por eso, hacer algo bello en cinco palabras suele ser más complicado que hacerlo en quinientas. Y hacerlo con palabras simples, más difícil que hacerlo con palabras elevadas. Un poema coloquial es jugar a la lotería. Hay que ser muy virtuoso (los hay) para obtener un buen poema a partir de palabras coloquiales. El uso de coloquialismos es un funambulismo que casi siempre acaba en caída. Y lo peor: son fáciles de emplear.
BATANIA: Bárbara, yo te concedo que el poema es otra realidad, un lugar donde el lenguaje se convierte en otro lenguaje, pero tú debes concederme que se puede llegar a él con todo tipo de materiales, no los típicos, centrales, de las metáforas y las minifaldas estilísticas. Gamoneda intentó adentrarse en lo social y le salió Blues castellano, que me parece el peor libro que un poeta célebre haya escrito jamás. Nicanor Parra, en cambio, consigue maravillas con materiales de derribo.
ERNESTO CASTRO: Benedetti nos lleva mucho más atrás en el tiempo: a la poesía provenzal amorosa, a la que no le llega ni a la altura de las alpargatas. Creo que dentro de la poesía social o revolucionaria tampoco supone un gran hito. Su espectro formal es reducido, su precisión e ingenio prodigiosas, sus contenidos: nulos.
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La muerte de Benedetti trajo ayer a este Diario un inesperado regalo en forma de polémica fructuosa. En la entrada de mi último manojo de meteoros, Bárbara Butragueño introdujo unas declaraciones que hizo ayer el poeta leonés Antonio Gamoneda, quien definió al uruguayo como "un poeta que utilizaba un lenguaje normalizado, el lenguaje de la comunicación coloquial: en eso era un poeta menor". A partir de ahí desarrollamos un debate bastante confuso en el que se tocaron muchos temas: Benedetti, Gamoneda, la poesía social, los coloquialismos, la eterna e irresuelta noción de poesía... Si no tenéis dos horas para leer todo (ver AQUÍ), os dejo esta pequeña macedonia en la que, con algunos afeites, recojo algunas de las participaciones que entiendo más interesantes:
BÁRBARA BUTRAGUEÑO: No conozco la definición oficial de lo poético, pero me parece (según mi irrelevante opinión) que más que "tengo hambre / me voy a comer un filete", es algo así como un juego, una aproximación, algo que comprenda algún elemento poético (metáfora, musicalidad, imagen...), algo que incite, que señale, que intuya, que dibuje, que acerque, pero, sobre todo, que no explique. Para explicaciones está la prensa.
BIBIANA POVEDA: Mario Trejo, escritor argentino, con el que tuve hace muchos años la mejor experiencia de aprendizaje, me dijo un día: “Cuídate, nena, de escribir para otros escritores, conformar a los dioses no es saludable”. Sufrimos el demonio de la insatisfacción permanente, ante lo nuestro y ante lo ajeno.
GSÚS BONILLA: El Gamoneda es un tipo raro, una vez negó el abrazo y hasta la mano a la mejor persona y poeta (no me cabe mayor duda) de todos los tiempos del mundo mundial, aunque otra vez escribió una carta muy sentida a mi querido David González, pero lo peor de este señor es que habla mal de los muertos, cuando están muertos, claro, y de los vivos cuando están vivos habla mal más bien poco, pero que conste que a mí me cae mal desde ese día que le negó el abrazo y hasta la mano a Escandar Algeet, y un poquito mejor cuando lo de la misiva a David; y de todo esto hace más bien relativo poco tiempo.
BATANIA: La poesía del siglo XX ha roto todas las normas, ya no hay herramientas obligatorias, cada uno puede fabricarse las suyas; jamás volverá un Aristóteles, un Horacio, un Boileau. Como dice el mejor nombre de blog que conozco, Otra Iglesia es Imposible. A día de hoy, UN POEMA ES AQUELLO QUE A CADA UNO SE LE IMPONE COMO POEMA. Esta definición es tan amplia que da vértigo a los partidarios del HAY QUE, es una definición llena de peligros, pero ha sido muy liberadora para la poesía.
MÓNICA ANGELINO: Aceptemos que nuestros gustos y consideraciones de lo que es arte o no, no son verdades axiomáticas y que por algo el mundo, hoy, lamenta y canta “codo a codo” la muerte de este hombre.
GIOVANNI COLLAZOS: Benedetti nunca me pareció un poeta menor. Más allá de las comparaciones, lo importante, aparte de la calidad poética, es el significado que tiene cada poeta en su propio tiempo y lo que significa para el lector y la sociedad. Benedetti sabía de las críticas a su poesía y nunca escribió pensando en ellas. Hizo y escribió con la libertad que debería tener un poeta.
ADOLFO GONZÁLEZ: Benedetti poetizó cosas que no estaban poetizadas, desacralizó también en cierto modo la poesía, y tuvo el mérito de hacerlo con unas formas que la acercaron a la gente que tal vez no hubiera leído antes que a él a muchos poetas.
BÁRBARA BUTRAGUEÑO: Lo que para mí está claro es que la evolución suele dirigirse hacia la simplicidad. Se parte de lo complejo, fácil, para evolucionar a lo simple, difícil. El lenguaje cotidiano (que no coloquial) es simple, y por lo tanto, más difícil de emplear para crear belleza. Por eso, hacer algo bello en cinco palabras suele ser más complicado que hacerlo en quinientas. Y hacerlo con palabras simples, más difícil que hacerlo con palabras elevadas. Un poema coloquial es jugar a la lotería. Hay que ser muy virtuoso (los hay) para obtener un buen poema a partir de palabras coloquiales. El uso de coloquialismos es un funambulismo que casi siempre acaba en caída. Y lo peor: son fáciles de emplear.
BATANIA: Bárbara, yo te concedo que el poema es otra realidad, un lugar donde el lenguaje se convierte en otro lenguaje, pero tú debes concederme que se puede llegar a él con todo tipo de materiales, no los típicos, centrales, de las metáforas y las minifaldas estilísticas. Gamoneda intentó adentrarse en lo social y le salió Blues castellano, que me parece el peor libro que un poeta célebre haya escrito jamás. Nicanor Parra, en cambio, consigue maravillas con materiales de derribo.
ERNESTO CASTRO: Benedetti nos lleva mucho más atrás en el tiempo: a la poesía provenzal amorosa, a la que no le llega ni a la altura de las alpargatas. Creo que dentro de la poesía social o revolucionaria tampoco supone un gran hito. Su espectro formal es reducido, su precisión e ingenio prodigiosas, sus contenidos: nulos.
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martes 19 de mayo de 2009
Paloma (solamente)
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Paloma,
dijo el primer poeta del mundo.
Paloma blanca,
dijo el segundo poeta del mundo.
Paloma blanca que sueña,
dijo el tercer poeta.
Paloma blanca que sueña un puma,
dijo el cuarto poeta.
Paloma blanca que sueña un puma azul,
dijo el quinto.
(De los cinco poetas,
sólo quiero ser como el primero).
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Paloma,
dijo el primer poeta del mundo.
Paloma blanca,
dijo el segundo poeta del mundo.
Paloma blanca que sueña,
dijo el tercer poeta.
Paloma blanca que sueña un puma,
dijo el cuarto poeta.
Paloma blanca que sueña un puma azul,
dijo el quinto.
(De los cinco poetas,
sólo quiero ser como el primero).
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lunes 18 de mayo de 2009
Iratxe
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Aquel caballo rojo que galopaba en la noche de julio...
No tenía jinete.
No tenía bridas ni estribos.
No sabía adónde iba.
No sabía por qué incendiaba
los bosques a su paso.
Sólo de una cosa estaba seguro:
de que era caballo.
(Iratxe, tú eres ese caballo).
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Aquel caballo rojo que galopaba en la noche de julio...
No tenía jinete.
No tenía bridas ni estribos.
No sabía adónde iba.
No sabía por qué incendiaba
los bosques a su paso.
Sólo de una cosa estaba seguro:
de que era caballo.
(Iratxe, tú eres ese caballo).
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Un puñado de tierra (Homenaje a Benedetti)
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Cómo explicarle esto, señor Benedetti, creo que voy a ser el único que hablaré mal de usted en este día, no tengo más remedio, pues hace unas semanas publiqué un meteoro donde dije que su poesía me parecía muy mala, es cierto, puede leerlo AQUÍ, no es oportuno ni elegante borrarlo, mira que tengo mala suerte, me siento ahora como si le hubiera matado, y no es cierto, es injusto que terminemos así, sin decirle que yo también, yo también le leía en el instituto, a usted y a Cardenal y a León Felipe y a Brecht y a Celaya y a Otero y a Roque Dalton y a Neruda, yo también me leí su ensayo El escritor latinoamericano y la revolución posible, donde aprendí que el poeta nunca es comunista, el poeta puede escribir comunista pero nunca es comunista, sino un ser antisocial que se recluye en una habitación a escribir por su cuenta, lejos de los otros, yo también me leí La tregua y muchos de sus cuentos y le felicito, señor Benedetti, porque su prosa me sigue pareciendo perdurable, no es adulación, se lo juro, señor Benedetti, y le voy a añadir, y esto es lo principal de este peroreo, que a mí me emociona que usted llamara a Uruguay “paisito” u “oficina que se hizo república”, a mí me emociona su concepto de “desexilio” y superación de identidades, a mí me eleva que usted se negara a escribir sobre los obreros y escribiera sobre las oficinas, que era lo que conocía, y me enseñara que los temas no se eligen, que son ellos los que le eligen a uno, a mí me asombra que usted rechazara algunas ofertas por sus obras de teatro argumentando que otros contemporáneos suyos las hacían mejores, usted era un milagro, señor Benedetti, no se incomode si le lloramos, no se aflija, señor Benedetti, también lloraban los esclavos romanos cuando murió Espartaco, pero Espartaco, poco antes de morir, arrojó al aire un puñado de tierra, y de esa tierra nació Cristo.
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Cómo explicarle esto, señor Benedetti, creo que voy a ser el único que hablaré mal de usted en este día, no tengo más remedio, pues hace unas semanas publiqué un meteoro donde dije que su poesía me parecía muy mala, es cierto, puede leerlo AQUÍ, no es oportuno ni elegante borrarlo, mira que tengo mala suerte, me siento ahora como si le hubiera matado, y no es cierto, es injusto que terminemos así, sin decirle que yo también, yo también le leía en el instituto, a usted y a Cardenal y a León Felipe y a Brecht y a Celaya y a Otero y a Roque Dalton y a Neruda, yo también me leí su ensayo El escritor latinoamericano y la revolución posible, donde aprendí que el poeta nunca es comunista, el poeta puede escribir comunista pero nunca es comunista, sino un ser antisocial que se recluye en una habitación a escribir por su cuenta, lejos de los otros, yo también me leí La tregua y muchos de sus cuentos y le felicito, señor Benedetti, porque su prosa me sigue pareciendo perdurable, no es adulación, se lo juro, señor Benedetti, y le voy a añadir, y esto es lo principal de este peroreo, que a mí me emociona que usted llamara a Uruguay “paisito” u “oficina que se hizo república”, a mí me emociona su concepto de “desexilio” y superación de identidades, a mí me eleva que usted se negara a escribir sobre los obreros y escribiera sobre las oficinas, que era lo que conocía, y me enseñara que los temas no se eligen, que son ellos los que le eligen a uno, a mí me asombra que usted rechazara algunas ofertas por sus obras de teatro argumentando que otros contemporáneos suyos las hacían mejores, usted era un milagro, señor Benedetti, no se incomode si le lloramos, no se aflija, señor Benedetti, también lloraban los esclavos romanos cuando murió Espartaco, pero Espartaco, poco antes de morir, arrojó al aire un puñado de tierra, y de esa tierra nació Cristo.
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domingo 17 de mayo de 2009
Estamos
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Poco antes de su muerte, la mía,
en el mismo hospital donde nací, nacimos,
le dije me voy a Madrid, nos vamos,
a seguir con mis fracasos, los tuyos.
Ya estoy en Madrid.
.
Estamos.
.
Poco antes de su muerte, la mía,
en el mismo hospital donde nací, nacimos,
le dije me voy a Madrid, nos vamos,
a seguir con mis fracasos, los tuyos.
Ya estoy en Madrid.
.
Estamos.
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Últimos versos o citas que han abierto el Diario
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nobles y apátridas
así deberían ser los hombres
RAÚL FERRUZ
&&&
Somos la cafeína de los lunes
y la primera copa de los viernes
ÓSCAR MARTÍN CENTENO
&&&
La palma de la mano
es mi única brújula
HASIER LARRETXEA
&&&
Muchos fueron citados
al milagro del agua,
y sólo aquí
quedó la sed
CECILIA QUÍLEZ LUCAS
&&&
Pero se me mueren, se me mueren los sábados
JOSÉ NAVEIRAS
&&&
Padezco 60 vatios de pena
PEPE RAMOS
&&&
deicida es el verso
que me arranca la vida
VÍCTOR SIERRA
.
nobles y apátridas
así deberían ser los hombres
RAÚL FERRUZ
&&&
Somos la cafeína de los lunes
y la primera copa de los viernes
ÓSCAR MARTÍN CENTENO
&&&
La palma de la mano
es mi única brújula
HASIER LARRETXEA
&&&
Muchos fueron citados
al milagro del agua,
y sólo aquí
quedó la sed
CECILIA QUÍLEZ LUCAS
&&&
Pero se me mueren, se me mueren los sábados
JOSÉ NAVEIRAS
&&&
Padezco 60 vatios de pena
PEPE RAMOS
&&&
deicida es el verso
que me arranca la vida
VÍCTOR SIERRA
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sábado 16 de mayo de 2009
Cinco a dos
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Siempre el mismo partido
y los mismos equipos.
A un lado,
lunes martes miércoles jueves viernes.
Al otro,
sábado y domingo.
Y siempre,
cinco a dos,
el mismo resultado,
todas las semanas.
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Siempre el mismo partido
y los mismos equipos.
A un lado,
lunes martes miércoles jueves viernes.
Al otro,
sábado y domingo.
Y siempre,
cinco a dos,
el mismo resultado,
todas las semanas.
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Poesía mundial de la A a la Z: Fragmento de Tara, de ELENA MEDEL
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I
La noche de tu muerte
Dios acribillaba a gargajos el cristal de mi ventana. La lluvia dolía igual que duele el frío en un cuento navideño con barrios de cartón. El viento
golpeaba las paredes, se colaba por las rendijas de la casa, helaba los armarios, componía con sus silbidos una nana que velase
por todas nosotras.
Escondida bajo la cama, me tapaba los oídos, negando la presencia del viento ante la puerta de mi cuarto.
Deberás superar doce pruebas para invadir mis dominios. No lo pondré tan fácil.
Me creía etimóloga de las condiciones atmosféricas, experta en acepciones.
Al lado de los miedos de mis quince años, cantaban las pelusas en un sueño de Sófocles:
abre y verás cómo el frío te espera con su rostro de miedo, para decirte todo lo que no quieres saber. Abre y verás; porque el frío aguarda con su rostro de miedo para leer la biografía de tus manos.
Diluviaba más allá de la puerta cerrada de mi cuarto. El agua invadía las sábanas, traspasaba el somier, las pelusas desfilaban –pobres, densísimas- hacia la puerta.
Me tumbé, empapada, sobre el colchón.
(Fundido en negro)
Tumbada, temblorosa, sobre el colchón, colgué el teléfono. Las pelusas –colmadas, orgullosas– reconquistaron cuanto les robé.
La luz empujaba sus partículas contra mis ojos: punzantes como el granizo, imitando en su choque a los aplausos.
La lámpara aprendía el gesto de las nubes, descargaba contra mí toda su rabia. No lo impediré: basta con resistir para apagarme.
Las pelusas ascendieron trepando por la mesilla de noche, hasta invadir mi cama, y se colaron acampando en la garganta.
Mi boca gris, el oráculo con toda la razón, negando unos y otros lo que vendría después. Respiraba con dificultad. No podía pensar en otra cosa.
Sucia, desde luego, por meterme donde no me llaman. Escucho cómo, en la habitación contigua, Caravaggio acapara todo el protagonismo.
Apenas media hora. La llamada, la marcha de mis padres, tu muerte.
Mi pecho topaba con la tela; en mi frente y en mi nuca, el sudor se confundía con el agua.
Medel, Elena (Córdoba, 1985), TARA, DVD Ediciones, Barcelona, 2006, 77 págs.
Más poemas en el blog neorrabioso Poesía Mundial de la A a la Z (ver AQUÍ).
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I
La noche de tu muerte
Dios acribillaba a gargajos el cristal de mi ventana. La lluvia dolía igual que duele el frío en un cuento navideño con barrios de cartón. El viento
golpeaba las paredes, se colaba por las rendijas de la casa, helaba los armarios, componía con sus silbidos una nana que velase
por todas nosotras.
Escondida bajo la cama, me tapaba los oídos, negando la presencia del viento ante la puerta de mi cuarto.
Deberás superar doce pruebas para invadir mis dominios. No lo pondré tan fácil.
Me creía etimóloga de las condiciones atmosféricas, experta en acepciones.
Al lado de los miedos de mis quince años, cantaban las pelusas en un sueño de Sófocles:
abre y verás cómo el frío te espera con su rostro de miedo, para decirte todo lo que no quieres saber. Abre y verás; porque el frío aguarda con su rostro de miedo para leer la biografía de tus manos.
Diluviaba más allá de la puerta cerrada de mi cuarto. El agua invadía las sábanas, traspasaba el somier, las pelusas desfilaban –pobres, densísimas- hacia la puerta.
Me tumbé, empapada, sobre el colchón.
(Fundido en negro)
Tumbada, temblorosa, sobre el colchón, colgué el teléfono. Las pelusas –colmadas, orgullosas– reconquistaron cuanto les robé.
La luz empujaba sus partículas contra mis ojos: punzantes como el granizo, imitando en su choque a los aplausos.
La lámpara aprendía el gesto de las nubes, descargaba contra mí toda su rabia. No lo impediré: basta con resistir para apagarme.
Las pelusas ascendieron trepando por la mesilla de noche, hasta invadir mi cama, y se colaron acampando en la garganta.
Mi boca gris, el oráculo con toda la razón, negando unos y otros lo que vendría después. Respiraba con dificultad. No podía pensar en otra cosa.
Sucia, desde luego, por meterme donde no me llaman. Escucho cómo, en la habitación contigua, Caravaggio acapara todo el protagonismo.
Apenas media hora. La llamada, la marcha de mis padres, tu muerte.
Mi pecho topaba con la tela; en mi frente y en mi nuca, el sudor se confundía con el agua.
Medel, Elena (Córdoba, 1985), TARA, DVD Ediciones, Barcelona, 2006, 77 págs.
Más poemas en el blog neorrabioso Poesía Mundial de la A a la Z (ver AQUÍ).
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Medel Elena
viernes 15 de mayo de 2009
Crónica del recital de Giovanni Collazos, Esteban Romano y Juanse Chacón
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Jueves noche. Los Diablos Azules. Recital de Giovanni Collazos, Esteban Romano y Juanse Chacón: una semilla de Perú, un bulbo de Argentina, un esqueje de Extremadura. Estamos en Madrid, el lugar donde suceden las cosas. Del salón en el ángulo oscuro, el ojo neorrabioso observa a los tres poetas: inquietos como en noche de tormenta, se agitan como fieras dentro de la jaula. Va a ser una gran velada.
Gente. Mucha gente. El vaso se ha llenado y comienza a desbordarse hacia la puerta de salida. Kiko Mesa. David Carvajal. Chema Rubio. Gsús Bonilla. Bárbara Butragueño. Enol Sanyago. Leo Zelada. Raúl Campoy. Esther Guerra. Ilkhi Carranza. Andrés González Andino. Alejandro Céspedes. Ignacio Navas. Álvaro Guijarro. La calculadora cachicuerna anota hasta treinta y cinco escuchantes. Mayte Sánchez Sempere, la mujer muleta, hace una presentación leve y concisa: cita el título, Lo que viste y desnuda, nombra a los tres poetas, lee unos versos de Joan Margarit y da paso. Está bien y no hace falta más. El protagonismo para los protagonistas.
Comienzan los poetas. Se ponen unas mascarillas en recuerdo de la peste porcina de México. Avisan de los otros conflictos, de todos los conflictos. Y Giovanni Collazos:
–Gracias a todos: no esperábamos tanto público. Voy a comenzar leyendo dos poemas de amor dedicados a mi novia Claudia, que no ha podido venir por motivos de trabajo. Sus jefes no le han dado unas horas libres, son unos cabrones.
Y se da a recitar. Cultiva Collazos un tetraedro de confesionalidad, testimonio, amor y entretenimiento. En la amplitud de temas y estilos reconozco su virtud y su peligro. Es de esos poetas antiguos que tiene algo que decir. Se le ve suelto, como si ya se hubiera forjado en las jam del Bukowski o en los recitales del grupo Pólemos.
Esteban Romano. Hincha de Chacarita Juniors, “el equipo más odiado de Argentina”, que puede ascender de categoría. Recita bien, con ese acento argentino que gusta tanto a los esnobistas. Se trastabilla a veces, pero su poesía, de inspiración silvestre e inclinación hipérbata, un cruce de Vallejo con Girondo o por ahí, sale a flote. Me hace gracia su clarividencia cuando dice:
–Este poema se lo dedico a Oliverio Girondo, si es que Girondo se deja.
Juanse Chacón comienza íntimo, subterráneo, sosegado. Su voz es una balsa acercándose al precipicio. De pronto dice:
–Este poema va para Gallardón, que está al fondo.
Y comienza a recitar unos poemas hacia afuera, descarados, con nervio y voz de cortafrío, como si hubiera mudado su piel o hubiera cambiado de caballo.
El recital fue muy aplaudido, funcionó por rondas y fue amenizado en dos ocasiones por la voz y la guitarra de Esteban Romano. Durante un pequeño descansillo, Juanse Chacón repartió bombones entre la concurrencia, todo un detalle.
En la continuación, conversé con Alejandro Céspedes, poeta reconocido y multipremiado cuyo último libro, Los círculos concéntricos (Vitrubio, 2008), me venía muy bien recomendado por Silberia.
–Batania –me decía–, te aseguro que el 90% de los concursos son honrados. He hecho de jurado en muchos de ellos y puedo atestiguarlo.
–Pero Manuel Francisco Reina nos dijo en las jornadas de la Fundación Rafael Alberti, y así viene recogido en las actas, que podía decir sin posibilidad de error los próximos cinco ganadores del premio Viaje del Parnaso.
Gente. Mucha gente. El vaso se ha llenado y comienza a desbordarse hacia la puerta de salida. Kiko Mesa. David Carvajal. Chema Rubio. Gsús Bonilla. Bárbara Butragueño. Enol Sanyago. Leo Zelada. Raúl Campoy. Esther Guerra. Ilkhi Carranza. Andrés González Andino. Alejandro Céspedes. Ignacio Navas. Álvaro Guijarro. La calculadora cachicuerna anota hasta treinta y cinco escuchantes. Mayte Sánchez Sempere, la mujer muleta, hace una presentación leve y concisa: cita el título, Lo que viste y desnuda, nombra a los tres poetas, lee unos versos de Joan Margarit y da paso. Está bien y no hace falta más. El protagonismo para los protagonistas.
Comienzan los poetas. Se ponen unas mascarillas en recuerdo de la peste porcina de México. Avisan de los otros conflictos, de todos los conflictos. Y Giovanni Collazos:
–Gracias a todos: no esperábamos tanto público. Voy a comenzar leyendo dos poemas de amor dedicados a mi novia Claudia, que no ha podido venir por motivos de trabajo. Sus jefes no le han dado unas horas libres, son unos cabrones.
Y se da a recitar. Cultiva Collazos un tetraedro de confesionalidad, testimonio, amor y entretenimiento. En la amplitud de temas y estilos reconozco su virtud y su peligro. Es de esos poetas antiguos que tiene algo que decir. Se le ve suelto, como si ya se hubiera forjado en las jam del Bukowski o en los recitales del grupo Pólemos.
Esteban Romano. Hincha de Chacarita Juniors, “el equipo más odiado de Argentina”, que puede ascender de categoría. Recita bien, con ese acento argentino que gusta tanto a los esnobistas. Se trastabilla a veces, pero su poesía, de inspiración silvestre e inclinación hipérbata, un cruce de Vallejo con Girondo o por ahí, sale a flote. Me hace gracia su clarividencia cuando dice:
–Este poema se lo dedico a Oliverio Girondo, si es que Girondo se deja.
Juanse Chacón comienza íntimo, subterráneo, sosegado. Su voz es una balsa acercándose al precipicio. De pronto dice:
–Este poema va para Gallardón, que está al fondo.
Y comienza a recitar unos poemas hacia afuera, descarados, con nervio y voz de cortafrío, como si hubiera mudado su piel o hubiera cambiado de caballo.
El recital fue muy aplaudido, funcionó por rondas y fue amenizado en dos ocasiones por la voz y la guitarra de Esteban Romano. Durante un pequeño descansillo, Juanse Chacón repartió bombones entre la concurrencia, todo un detalle.
En la continuación, conversé con Alejandro Céspedes, poeta reconocido y multipremiado cuyo último libro, Los círculos concéntricos (Vitrubio, 2008), me venía muy bien recomendado por Silberia.
–Batania –me decía–, te aseguro que el 90% de los concursos son honrados. He hecho de jurado en muchos de ellos y puedo atestiguarlo.
–Pero Manuel Francisco Reina nos dijo en las jornadas de la Fundación Rafael Alberti, y así viene recogido en las actas, que podía decir sin posibilidad de error los próximos cinco ganadores del premio Viaje del Parnaso.
–No lo niego. Todos sabemos que algunos no funcionan bien. Pero la mayoría sí. Es más: conozco muchos concursos donde ha habido un interés por parte de los convocantes para que ganara determinado autor y, al final, los jurados han preferido otro.
Sirva esto como testimonio para los que siempre están llorando y sufren de envidia tiña con guarnición de manía persecutoria. En cuanto a los neorrabiosos, nuestra idea de juglaría nos prohíbe presentarnos a los premios (tampoco los ganaríamos, por otra parte). Céspedes me insistió en Rosalía de Castro como la mejor poeta española del siglo XIX, superior a su juicio al propio Bécquer.
Bárbara Butragueño me dijo que se va a tunear su camiseta neorrabiosa, una de las más de cien que he empezado a regalar. Descubrí que tanto BB como yo coincidimos en nuestra vocación de Angélica Liddell y Miriam Reyes. Con Andrés González quedé en intercambiar algunos poemarios de poetas jóvenes. Álvaro Guijarro nos invitó a un festival literario donde participa: será el día 20, miércoles, en la Complutense. A Gsús Bonilla le volví a agradecer el descubrimiento de Raúl Ferruz, un poeta catalán al que comienzo a seguir. Me reconcilié con Leo Zelada. Raúl Campoy, que me afeó mucho en su día que le comparara con Juan Gelman, ahora se ha cambiado de caballo:
–Gelman es Dios. Gamoneda, Gelman, Paz, Huidobro, Lorca y San Juan de la Cruz: éste es mi canon.
Cambiará de opinión la semana que viene, seguro. A las doce viré hacia casa cargado de regalos: una buena noche, tres buenos poetas y gente interesante con la que hablar. No sé puede pedir más. Hice bien en venirme a Madrid: en esta ciudad, por más que intento correr, nunca consigo alcanzarme.
..
Sirva esto como testimonio para los que siempre están llorando y sufren de envidia tiña con guarnición de manía persecutoria. En cuanto a los neorrabiosos, nuestra idea de juglaría nos prohíbe presentarnos a los premios (tampoco los ganaríamos, por otra parte). Céspedes me insistió en Rosalía de Castro como la mejor poeta española del siglo XIX, superior a su juicio al propio Bécquer.
Bárbara Butragueño me dijo que se va a tunear su camiseta neorrabiosa, una de las más de cien que he empezado a regalar. Descubrí que tanto BB como yo coincidimos en nuestra vocación de Angélica Liddell y Miriam Reyes. Con Andrés González quedé en intercambiar algunos poemarios de poetas jóvenes. Álvaro Guijarro nos invitó a un festival literario donde participa: será el día 20, miércoles, en la Complutense. A Gsús Bonilla le volví a agradecer el descubrimiento de Raúl Ferruz, un poeta catalán al que comienzo a seguir. Me reconcilié con Leo Zelada. Raúl Campoy, que me afeó mucho en su día que le comparara con Juan Gelman, ahora se ha cambiado de caballo:
–Gelman es Dios. Gamoneda, Gelman, Paz, Huidobro, Lorca y San Juan de la Cruz: éste es mi canon.
Cambiará de opinión la semana que viene, seguro. A las doce viré hacia casa cargado de regalos: una buena noche, tres buenos poetas y gente interesante con la que hablar. No sé puede pedir más. Hice bien en venirme a Madrid: en esta ciudad, por más que intento correr, nunca consigo alcanzarme.
..
jueves 14 de mayo de 2009
La circunstancia
.
Yo soy yo
y mi circunstancia,
escribió el sabio,
pero el hombre del que hablo
nació en una barraca
de Calcuta
y vivió aplastado
por la circunstancia;
de la palabra yo
nunca supo
si era cobre falso
o minotauro del mañana.
.
Yo soy yo
y mi circunstancia,
escribió el sabio,
pero el hombre del que hablo
nació en una barraca
de Calcuta
y vivió aplastado
por la circunstancia;
de la palabra yo
nunca supo
si era cobre falso
o minotauro del mañana.
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Batania
Crónica del Bukowski
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Vendrán nuevas noches con sus norias calvas, pero nunca olvidaré el 13 de mayo que escuché cantar por primera vez a Olaia Pazos; me llamarán viejo y culata y llanta de automóvil, pero nunca olvidaré el 13 de mayo que escuché cantar por primera vez a Olaia Pazos. ¿Adónde va la poesía, pregunto, por qué se encuentra en todo menos en el verso? Seré una arruga, un vaso de bicarbonato, pero nunca olvidaré la noche... etc.
Olaia Pazos. Que te nazcan columpios en los ojos y tu descendencia sea centimana. Gracias por lo que hiciste anoche. Nacho Aldeguer. Tú eres un tornillo, un ascensor averiado, en tu cerebro las células bailan tangos. Gracias por lo de anoche. Dani Orviz. Maestro. Mil veces maestro. Gracias por lo de anoche.
El verso fue derrotado ayer en el Bukowski. Una noche más como ésta y lo tenemos que ingresar en el geriátrico. Los tres triunfadores, Orviz, Aldeguer y Pazos, destacaron por motivos que condicen mejor con lo interpretativo o lo musical y demostraron que los poetas tenemos que reflexionar sobre la validez de estas reuniones. Hablo en serio: resistimos a los otros poetas porque es la única manera de que ellos nos resistan a nosotros. Algunos proponen amenizar los recitales con guiñoles, títeres y tragasables; pero yo, en cambio, ya sé que es una tontería, propongo lo siguiente: ¿por qué no empezamos por mejorar nuestros versos?
Mejorarlos hasta llegar a la calidad del argentino Rodrigo Galarza, por ejemplo, que fue el único que me pareció a la altura del trío de triunfadores. Galarza leyó directo y espartano dos poemas, uno de memoria y otro perteneciente a su libro Parque de destrucciones (Amargord, 2008), y destacó por el raro motivo de que los versos eran buenos. Fuera de Galarza, escuché algo interesante de Escandar Algeet, Graciella, Vicente y Arturo Martínez, que homenajeó a Antonio Vega. Proliferaron los entretenidos que no entretienen, la escuela de los obvios y la pornografía sentimental al cubo. El miércoles que viene lo harán mejor, seguro.
Compareció también Rafael Sarmentero. Mayte Barrera Benito. Kiko Mesa. David Carvajal. Unai. Chema Rubio. Marta. Danilac, que prepara una adaptación de Macbeth. Juan Pinilla, que anunció una jam de haikus. Patty de Frutos, a la que le ha salido algo en París, y ahora duda entre irse a esa ciudad o a Nueva York. Han aparecido varios poetas nuevos de cuyos nombres no me acuerdo.
Me sorprendió el ambiente del Bukowski. Como sabréis, desde hace unos meses Carlos Salem ya no hace de presentador. De la etapa postSalem había escuchado muchos rumores, no siempre buenos, pero debo decir que, al menos en lo que respecta a las Jam Session y a la noche de ayer, no son ciertos. Al revés: el Bukowski ha mejorado. Sigue llenándose y se escucha mucho más que antes. Inés Pradilla, que ejerce ahora de speaker en solitario, sólo tuvo que pedir silencio una vez. Este detalle esencial lo comenté con Kiko Mesa y David Carvajal, que me dieron la razón:
–Antes –me dijo David–, todos los que se quedaban en la parte de atrás se montaban una tertulia, algo que ahora no ocurre tanto.
La noche se salvó por la aparición providencial de los poetas espectáculo, que estuvieron colocados magistralmente al principio, mitad y final de la Jam y nos salvaron del sopor. Tocada primero por Orviz y después por Aldeguer, la línea de flotación del Bukowski se rompió definitivamente cuando salió Olaia Pazos:
–Olaia –le dijo Inés Pradilla–, ¿no vas a cantar una canción?
–¿Una canción? Bueno...
Y cantó. Y yo estaba allí. La escuché por primera vez. A Olaia Pazos. En el Bukowski. El 13 de mayo de 2009.
.
Olaia Pazos. Que te nazcan columpios en los ojos y tu descendencia sea centimana. Gracias por lo que hiciste anoche. Nacho Aldeguer. Tú eres un tornillo, un ascensor averiado, en tu cerebro las células bailan tangos. Gracias por lo de anoche. Dani Orviz. Maestro. Mil veces maestro. Gracias por lo de anoche.
El verso fue derrotado ayer en el Bukowski. Una noche más como ésta y lo tenemos que ingresar en el geriátrico. Los tres triunfadores, Orviz, Aldeguer y Pazos, destacaron por motivos que condicen mejor con lo interpretativo o lo musical y demostraron que los poetas tenemos que reflexionar sobre la validez de estas reuniones. Hablo en serio: resistimos a los otros poetas porque es la única manera de que ellos nos resistan a nosotros. Algunos proponen amenizar los recitales con guiñoles, títeres y tragasables; pero yo, en cambio, ya sé que es una tontería, propongo lo siguiente: ¿por qué no empezamos por mejorar nuestros versos?
Mejorarlos hasta llegar a la calidad del argentino Rodrigo Galarza, por ejemplo, que fue el único que me pareció a la altura del trío de triunfadores. Galarza leyó directo y espartano dos poemas, uno de memoria y otro perteneciente a su libro Parque de destrucciones (Amargord, 2008), y destacó por el raro motivo de que los versos eran buenos. Fuera de Galarza, escuché algo interesante de Escandar Algeet, Graciella, Vicente y Arturo Martínez, que homenajeó a Antonio Vega. Proliferaron los entretenidos que no entretienen, la escuela de los obvios y la pornografía sentimental al cubo. El miércoles que viene lo harán mejor, seguro.
Compareció también Rafael Sarmentero. Mayte Barrera Benito. Kiko Mesa. David Carvajal. Unai. Chema Rubio. Marta. Danilac, que prepara una adaptación de Macbeth. Juan Pinilla, que anunció una jam de haikus. Patty de Frutos, a la que le ha salido algo en París, y ahora duda entre irse a esa ciudad o a Nueva York. Han aparecido varios poetas nuevos de cuyos nombres no me acuerdo.
Me sorprendió el ambiente del Bukowski. Como sabréis, desde hace unos meses Carlos Salem ya no hace de presentador. De la etapa postSalem había escuchado muchos rumores, no siempre buenos, pero debo decir que, al menos en lo que respecta a las Jam Session y a la noche de ayer, no son ciertos. Al revés: el Bukowski ha mejorado. Sigue llenándose y se escucha mucho más que antes. Inés Pradilla, que ejerce ahora de speaker en solitario, sólo tuvo que pedir silencio una vez. Este detalle esencial lo comenté con Kiko Mesa y David Carvajal, que me dieron la razón:
–Antes –me dijo David–, todos los que se quedaban en la parte de atrás se montaban una tertulia, algo que ahora no ocurre tanto.
La noche se salvó por la aparición providencial de los poetas espectáculo, que estuvieron colocados magistralmente al principio, mitad y final de la Jam y nos salvaron del sopor. Tocada primero por Orviz y después por Aldeguer, la línea de flotación del Bukowski se rompió definitivamente cuando salió Olaia Pazos:
–Olaia –le dijo Inés Pradilla–, ¿no vas a cantar una canción?
–¿Una canción? Bueno...
Y cantó. Y yo estaba allí. La escuché por primera vez. A Olaia Pazos. En el Bukowski. El 13 de mayo de 2009.
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