Qué importa si las placas tectónicasremueven los cimientos de mi serpentín,
haciendo que la última gota de pisco
se halle curtiendo
mi deshabitado
cuerpo
si el temblor se lo debo a tu boca constrictora,
a tu vientre batiente
que no filtró mi torpeza
el temblor se lo debo a mi bardo
formado en charcas de carne,
entre muslos y fermentos
desglosados por los avernos
que coexisten en la eufonía del cencerro
y de la caja que recoge
mis pedazos
qué importa el redoble de los dedos,
el sabor de la uva,
si despides la embriaguez del alambique
que me reduce
a sangre profética que queda pegada
en la pared,
mientras tiemblo gota a gota
sobre el adobe y la quincha
de mi casa.
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GIOVANNI COLLAZOS escribe el blog EL PLEBEYO
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