.
Los campesinos de Lauros siguen hablando con los caseríos. La última vez que lo vimos antes de morir, mi vecino Juan se despidió de nosotros diciendo "me voy a hablar con la casa". Mi caserío se llamaba Astobieta y aún, en la última ocasión en que estuve, los vecinos me paraban y me decían mutile, tú eres Astobieta, cómo se nota que eres Astobieta. Pocos vecinos me llamaban Alberto, algunos ni siquiera conocían mi nombre. Me decían Astobieta o me llamaban por mi apellido, que es también otro espacio: Basterrechea significa en castellano "casa de la esquina". Cuando alguna vez me han preguntado qué clase de nombre es Batania, siempre respondo: es un nombre de país, de espacio. Puse especial cuidado en que se pareciera a Alemania, Albania, Catania, Renania... Yo no soy de Euskadi o España, esos dos espacios me dan miedo, son demasiado grandes. Por más que hablen en mi nombre, jamás tendré nada que ver con ninguno. Por eso fundé a Batania, para salvarme de ellos, para luchar contra el miedo, para hacerme mi propio país, mi propio lugar, mi espacio.
.