martes 10 de noviembre de 2009

El miedo al espacio

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El miedo que tengo al espacio. La gente de ciudad no tiene miedo al espacio. La gente de ciudad vive en pisos con nombres como 3ºB, 7ºIZQ, 10-6..., nombres fríos y exactos, nombres masculinos, pues los números son machos, eso lo sabe todo el mundo. Para luchar contra ese desnatural le propuse a Iratxe llamar al nuestro Pasiega, nombre de vaca, y así se llama ahora mi piso de alquiler, Pasiega, vaca carranzana que tuve en mi adolescencia. Aunque los de Vodafone no quieran enterarse y continúen mandando todas las cartas al 2º DCHA. Iratxe dice que estoy mal de la cabeza, claro, pero ella procede de Basauri, otra ciudad. Qué coño va a saber ella del miedo al espacio.

Los campesinos de Lauros siguen hablando con los caseríos. La última vez que lo vimos antes de morir, mi vecino Juan se despidió de nosotros diciendo "me voy a hablar con la casa". Mi caserío se llamaba Astobieta y aún, en la última ocasión en que estuve, los vecinos me paraban y me decían mutile, tú eres Astobieta, cómo se nota que eres Astobieta. Pocos vecinos me llamaban Alberto, algunos ni siquiera conocían mi nombre. Me decían Astobieta o me llamaban por mi apellido, que es también otro espacio: Basterrechea significa en castellano "casa de la esquina". Cuando alguna vez me han preguntado qué clase de nombre es Batania, siempre respondo: es un nombre de país, de espacio. Puse especial cuidado en que se pareciera a Alemania, Albania, Catania, Renania... Yo no soy de Euskadi o España, esos dos espacios me dan miedo, son demasiado grandes. Por más que hablen en mi nombre, jamás tendré nada que ver con ninguno. Por eso fundé a Batania, para salvarme de ellos, para luchar contra el miedo, para hacerme mi propio país, mi propio lugar, mi espacio.
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