La he visto en otros locales con su sonrisa acordeona, primero apoyándose en un codo y luego en el otro, jugando a deliciosa de dientes de leche, y la he visto después subir a los atriles, tomar el micrófono con su habitual y dramática falta de seriedad, y de pronto, no sé cómo explicarlo, la he visto ponerse solemne y sacar desde dentro, no de las cuerdas vocales sino de alguno de sus sótanos, una voz perturbadora, dolorosa, una voz con algo de firme y algo de tambaleante, despaciosa y a veces atropellada, impropia de su cuerpecillo de gorrión con sombrero, y la he escuchado poemas de falta de luz e identidad sin vértebra, versos encofrados de escombros y barricadas, pájaros ardiendo, lugares de cuerpos vacíos donde la comunicación necesaria se hace imposible y la mujer que sabe niega a la que siente, poemas donde el otro deseado se torna unicornio, y la he visto bajar del atril entre aplausos, tras el recitado, ovacionada,Hoy. Domingo. 21:00. Bar Malatesta. C/Olmo, 3. Metro Lavapiés. El Tren Vertical. Coordina Alfonso López. Con música a cargo del grupo Kali yuga – Rimbaud is not dead. Nuevo incendio de Bárbara Butragueño.
La poesía ha vuelto y yo no tengo la culpa.
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