lunes 31 de agosto de 2009

ZAIDENWERG y un apunte sobre Quevedo

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A Roma, sepultada en sus ruinas

Buscas en Roma a Roma, ¡oh peregrino!,
y en Roma misma a Roma no la hallas:
cadáver son las que ostentó murallas,
y tumba de sí propio el Aventino.

Yace, donde reinaba el Palatino;
y limadas del tiempo las medallas,
más se muestran destrozo a las batallas
de las edades, que blasón latino.

Sólo el Tíber quedó, cuya corriente,
si ciudad la regó, ya sepoltura
la llora con funesto son doliente.

¡Oh Roma!, en tu grandeza, en tu hermosura
huyó lo que era firme, y solamente
lo fugitivo permanece y dura.

FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS



Zaidenwerg es una bitácora argentina (ver AQUÍ) que se sostiene por la altura de los materiales que presenta su administrador, por los traductores que invita y las aportaciones puntuales que hacen algunos lectores en los comentarios. En el caso que nos ocupa, y gracias a Ezequiel y a uno de sus comentadores, descubro que el famoso soneto de Quevedo que he copiado arriba no es más que una traducción de otro soneto no menos famoso de Joachim Du Bellay. A su vez, el soneto de Joachim Du Bellay tampoco es el original, pues ése fue escrito en latín durante el Renacimiento por Janus Vitalis Panormitanus. La traducción de este soneto se ha convertido en un fenómeno que supera las fechas y los idiomas: además de los referidos, también lo tradujeron o versionaron Spenser, Pound, Lowell y otros que se pueden leer AQUÍ en sus idiomas originales.
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